sábado, 22 de enero de 2011

La belleza de la guerra

Se puso de espaldas a sus hombres contemplando la planicie y le dedico unos minutos a decir esas palabras tan memorables que quizás quedara en miles de libros para la historia si es que vencían y entonces lo colmarían de honores. Con los besos de las mujeres en los rostros y el cuerpo partieron diez mil almas que con sus galas se encaminaron en toda una epopéyica  travesía para poder llegar a ese punto de la existencia en donde al otro lado de una sencilla planicie , los sueños de muchos de ellos podrían llegar a su cenit o bien podrían acabar en ese mismo momento. El noble de elegantes ropajes negros se giró a sus hombres, miles de alabardas y armas de todo tipo con la mas exquisita manufactura le recibió la mirada de determinación y cierto toque de astucia que circundaba sus ojos y sus labios en una sonrisa que le dará quizás ese toque que las mujeres deseaban tener y poder ver en sus camas cada mañana. Tomó aire solo una vez mientras los últimos grupos de hombres con casi la misma expresión en el rostro y un toque en la mirada que denotaba éxtasis por lo que se avecinaba, esperaban para recibir esas instrucciones. Con los pequeños rayos de la mañana que se iban filtrando, los rayos daban mas aspecto de gloria y fortuna a todo ser que le estaba a sus órdenes. Tomó aire y dijo:


-Aquí está nuestro destino, caballeros, aquí están nuestras aspiraciones a lograr lo mas importante de nuestras vidas. Ustedes empuñan un arma, un arma con la que se criaron de pequeños, arma de la cual conocen cada detalle, su peso, longitud y capacidad de lograr hacerles victoriosos en la guerra, en la batalla que les dará un día mas la comida o un día mas los servicios de alguna mujer que se vende por un par de monedas de ese oro con el que están hechos nuestros sueños. ¿Pero que digo? ¿es mentira acaso lo que acabo de decir? claro que es mentira. Si se que son ustedes el único ejercito de este mundo que servidor comanda y son una bella legión de poetas y de románticos, de don juanes y casanovas. Se que estáis deseando que llegue ese bello momento en el que la guerra, es a amante, la única mujer con la que sois infieles a vuestras respectivas diosas del deseo, se abre de piernas en la decadencia de un baño donde la sangre es agua para verter en vuestros cuerpos y en medio de esa danza de muerte que todos nosotros y los antiguos camaradas caídos hemos estado llevando a cabo para llegar a otro bello amanecer que inspire versos que mandar en carta a nuestras queridas. Veo desde aquí a los albarderos, protectores de las bestias que atacan en carga a nuestra perfecta y elegante infantería- Los alabarderos prorrumpieron en gritos de alegría al ser nombrado por la elegante figura del general- Que tienen vuestras alabardas que se pueda ver alabarderos?


-Sangre enemiga de bestias crueles general- gritaron al unísono mientras las alabardas golpeaban en el suelo creando un eco que prometía la diversión del siglo a quien la oyera en la distancia. 


-Y que tienen las alabardas que los enemigos verán cuando los caballos se quejen por sus afiladas hojas? -Preguntó sabedor de que cada respuesta que se diera sería la que él esperaba


-Poesía general, un verso grabado por cada caballo enemigo derribado y el nombre de la amante por cada hombre matado- gritaron al unísono como si de una sola voz se tratara 


El hombre sonrió levemente y se dirigió a un nutrido grupo de gente que estaba en pie todos ellos elegantemente vestidos como el resto de esa comitiva extraña que tenía la cabeza llena de pájaros y guerra. Sus sonrisas se hicieron mas amplias al ver que eran foco de atención de ese extraño líder de nocturno vestir y de curioso carácter y formas en su propio ser. 


-La infantería. Ustedes y yo nos conocemos desde la cuna, somos todos nosotros hermanos de sangre, de guerra, camaradas inseparables que han dado la vida los unos por los otros- los rostros se ensombrecieron- no estén tristes hermanos míos, hoy es el gran día en donde seremos vencedores y podremos volver todos a casa porque no creo que puedan vencernos ni con mil ejércitos superiores al nuestro en armamento y soldados. Sois una sola unidad, un vínculo os une, se que ahora mismo estáis pensando como uno, os movéis como uno- la infantería alzó sus espadas y escudos en gritos de júbilo por ser tan bellamente caracterizados ante su general y el resto de tropas que los miraron con la admiración con que ellos miraban al resto.- ¿que llevais en vuestras espadas que no se vea infantería?-gritó con un brillo en la mirada a los hombres que estaban casi pegados al pedestal en donde él hablaba.


-Sangre general, sangre de los enemigos que nuestros aceros han devorado en la noche y el día, en la nieve y en la arena, en el mar, la tierra y que en el cielo seguirán sufriendo pues somos eternos y nuestras almas caeran en batalla para batallar en los reinos del Todopoderoso


-¿y que lleváis que se vea claramente?- preguntó, sabedor por supuesto de la respuesta que ellos darían en una bella melodía de voces bien aterciopeladas y sonrisas perfectas y blancas. 


-Versos de despedida para el enemigo que sucumba a nuestra espada y de amor para todas las mujeres que amamos y por las que entregaríamos cuerpo, mente, corazón y alma pero nunca espada-Y gritaron de alegría por haber dado tales aclaraciones al viento que los estaba envolviendo a medida que pasaba el día y ese tiempo que arrancaba con un sol radiante destellos a armas y condecoraciones. 


El hombre sonrió a sus hermanos de sangre, de armas, de guerra, del alma, camaradas inseparables por esa causa que estaban persiguiendo todos aquellos reunidos en medio de esa planicie y con el sol saliendo de frente. 


-Nuestros arqueros, hermanos mayores- sonrió ante el simbolismo escondido para ellos y los arqueros, con arcos de acabados en lo mas refinado de sus materiales y creados para ser los perfectos tiradores de arco que jamas pudieran ser superados. Los ropajes vedes y la astucia y cierto toque de malicia en la mirada- torturadores de almas con los silbidos de vuestras flechas, se que este día estáis en la mas alta plenitud de vuestras facultades, sois sencillamente perfectos todos y cada uno de vosotros. os pediría antes que nada que apuntéis al corazón del enemigo y dejéis los morbosos afectos por la tortura aparte- Las carcajadas oscuras junto a todas las demás unidades se extendieron en medio de ea vorágine de diversión y viento que poco a poco iba llegando. El sol ya había asomado la mitad de su voluptuoso cuerpo de perfección esférica. -¿que lleváis en vuestros arcos y flechas?-Preguntó con una voz que se veía perfectamente hecha para cantar y ser adorada e hipnotizar a tropas y mujeres por doquier


-Versos de sangre y muerte para el enemigo, de amor dedicados a ellas en cada flecha general, diferente cada verso como a los diferentes amores que tenemos: guerra, muerte, sangre, amor- gritaron al mismo tiempo y estallaron en vítores por haber sido nombres y atendidos por ese ser de gran magnificencia que lo tenia todo para llegar a lo que él quisiera. Todas esas bellas palabras le hicieron sonreír. 


-Entonces partamos veloces, que nuestras espaldas y nuestras mujeres sepan lo que es la mas grande gloria de la guerra y de la pasión por la muerte-Gritó a los cuatro ángeles atemorizados que pasaban por ahí para admirar lo cruel y perfecto de esos hombres que miraban desde las alturas temerosos de ellos 


Sin mediar palabra soltó un atronador rugido que le dio aun mas aguerrida valentía a esos hombres que con la mayor elegancia del mundo y sin perder un ápice de hombría corrieron a lo largo del campo mirando directamente al enemigos y a su amante mas deseada por todos esa mujer que es la guerra, guarecidos por versos de amor y muerte.

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