martes, 26 de noviembre de 2013

Solo este mundo.

Cuando la encontró de frente miró aquellos grandes ojos que evadían su alma en mil cosas. Tomó sus manos como un acto entre reflejo, automático pero no exento de una delicadeza y ternura que fuera mas alla de todo lo imaginado. Caminó por ese mundo un rato, durante un momento mientras ella le interrogaba sobre aquellas ocultas intenciones que desbordaban por sus ojos pero que su boca no daba revelado en forma de palabra alguna. Ladeó levemente la cabeza, adivinando que algo pasaba por el pensamiento de quien sostenía esas delicadas manos. Avanzó un diminuto paso y apretó suavemente las manos de aquel ser para imprimirle confianza y que soltaba todo lo que tuviera que decir. Sonrió justo en el momento en que las palabras empezaron a salir:

-Solo tengo este mundo... no hay otro lugar al que poder ir para realizar todas las cosas y decirte todas las palabras que pudieran ser dichas en en el mas bello de los paisajes. Tus ojos complementan la belleza de cada rincón de humanidad que hay en las almas de las personas, las escudriña hasta que estas se sienten cobijadas y confiadas para abrir sus propios planos y dejar expandir cada una de sus facetas ante tus ojos. Y yo no soy mucho menos. 

Se quedó en silencio sin saber que mas decir, buscando palabras que le eran del todo imposibles usar para definir con precisión aquello que circulaba por su cabeza, un precipicio en cuyas paredes se podía ver miles de aves cantar en tonos de colores y mover unas alas que desprendían aromas y sonidos de otras tierras. Y en medio de toda esa algarabía se encontraba un polluelo asustado que aun no podía cantar oquizás nunca pudiera pues a lo mejor se había quedado para siempre sin la opción de cantar y volar cual era la definición exacta de aquello que por su alma corría libre como el viento. Miró de nuevo aquellos ojos tratando de ordenar los pensamientos, de adherirse a las estrofas de canciones o de poemas realizados en el pasado, pobres líneas que debían definir la grandeza de sus sentimientos pero a duras penas eran una pincelada en un lienzo grande como el mar. Hizo otro intento. 

-Recorro el mundo buscando tu luz, tu fuerza y la mía,haciendo que las gotas de lluvia de mi interior no silencien la canción de una sonrisa que mas de una vez pusiste en mi rostro. Muero por traspasar la barrera que nos separa en los mundos que nos odian, que no tienen por conveniencia el sentirte entre mis brazos, en mirar tus ojos y susurrarte un poema en las mañanas. Dejo libre cada una de mis ideas para que vuelvan mas fuertes y salvajes, llenas del arrojo del soldado y la sabiduría del erudito. Mi aliento quiere perderse entre tus cabellos cuando te abrazo y dejar libre mi corazón para que salga al encuentro del tuyo, acallando el galope desbocado que se provoca al cruzarme con tu rostro en medio de muchas realidades posibles. Siento la necesidad imperiosa de decir esas dos palabras que no son ni por asomo suficientes para definir la complejidad de mi pensamiento. 

<<Y sí, besaría tus labios una infinidad de veces pero se que a la larga no sería suficiente declararse de una forma tan física y necesitaría de algo tan íntimo como el alma para que observaras todo mi ser y decidieras caminar conmigo por estos y otros mundos...>>

Se quedó de nuevo en silencio... mudo y furioso consigo mismo ante la incapacidad de expresarse como un verdadero hombre lo haría aun estando en medio de aquel campo de rosas azules. 



miércoles, 23 de octubre de 2013

El guardián azul (2ª parte)

Su espalda se curvó en un arco de placer triunfal al experimentar un latigazo de sensaciones. Expandiéndose por toda su piel, el calor aumentaba poco a poco y las manos trataban de asirse a cualquier retazo físico de realidad y cordura que su mente ya no le permitía dibujar con coherencia. Las sábanas cubrían parte de su cuerpo pero se apreciaba perfectamente la silueta de sus caderas y de su pecho abultando los tejidos, subiendo al cielo y pretendiendo alcanzar este en medio de esa tormenta de emociones. Una mano se paseo por las dos aterciopeladas colinas que subían y bajan en medio de la agitada respiración y fue bajando hasta dar con el motivo de su alteración. Doblando  un poco las rodillas acomodó los muslos sobre los hombros encima de los cuales el amante ocupaba su boca en darle un placer infinito. 

Los finos dedos se enlazaron en el cabello de quien devoraba su intimidad con un fervor cuasi religioso, tratando de expandir el reino de gozo por todo el cuerpo a través de ese núcleo de poder femenino, de esa flor íntima que guardan las mujeres y permiten usar a quienes ellas creen que lo merecen de verdad. Los ojos estaban cerrados, rendidos a la evocación de todo aquello, mientras los cantos del mundo mas antiguo se expandían y casi hacían reverberar la habitación. Los dedos de esa mujer estaban desquiciados por la contraposición de deseos; por un lado quería apartar esa boca lujuriosa de su intimidad pero por otro habría querido asfixiar a ese hombre en el mar de sensaciones que producía su centro íntimo, su flor de mujer. A todo ello le acompañaba unas caricias suaves como plumas que devoraban cada centímetro de piel morena y exploraban cada poro de su piel, rezumante de un deleite líquido en forma de sudor que volvía pegajosas las pieles pero infinitamente mas adictivas. 

La boca de ella era perfecta, digna de ser besada por horas o incluso eternidades enteras, acompañada de unos dientes blancos perfectos y complementada en un rostro dulce con rasgos que podían expresar gran variedad de emociones: alegría, deseo, fascinación, sospecha, ira, duda, misticismo, solemnidad, ternura, pasión. Mordiéndose un labio hasta el punto de casi hacerlo sangrar el rostro ahora reflejaba fruición, leve rubor y los ojos se abrían de par en par cuando una acción especialmente placentera de su amante le destruía los pocos esquemas de racionalidad que le quedaban. El mas pequeño roce con su punto mas sensible la hacía estremecer como una hoja en otoño, solo que no caería en al suelo. Caería en el lecho de la voluptuosidad, que ahora estaba envolviendo sus exaltadas emociones en una nube de perseverante placer. Sosteniendo aquel rostro con deseo de mas, unos leves movimientos involuntarios incitaban a aquel amante a darle mas y mas de aquello que hacía tanto tiempo que le estaba entregando. 

Diez suaves dedos, blancos como la cal pero ni por asomo fríos o rígidos, seguían en su periplo por ese cuerpo arqueado o casi convulso de sensaciones, en un estado crítico de respiración agitada cada vez que la punta de una lengua rojiza y sedienta se acercaba, con peligrosa lentitud y tranquilidad, a ese mágico punto de la feminidad universal que, bien tratado, elevaba a una mujer al reino de Dios desde el mas pecaminoso de los infiernos. Y aquel pecado lo repetiría el amante encantado una y mil veces. en un momento dado las manos se entrelazaron y establecieron un vínculo gradual donde las sensaciones se intercambiaron, fluyeron unas al lado de otras, permitiendo a ambos sentir lo que el otro. La racionalidad murió en aquel momento y los dos se entregaron, se dejaron llevar por el mar de lo sagrado en el cuerpo del ser humano. 

En un arrebato, dos manos tiraron hacia arriba del amante y las leguas se entrelazaron en un beso lleno de un deseo indescriptible. Exudando el placer, dos piernas que habían dedicado años al baile, rodearon las caderas de aquel hombre que le había dedicado tantas atenciones a su intimidad y con la mirada le dio una sencilla orden que él cumplió al momento. las uñas se hicieron sentir en la espalda cuando un fluido y suave movimiento transportó a ambos al cielo mismo, a la comunión entre las almas afortunadas de tenerse las unas a las otras. En el interior de ambos, al sensación de estar completo derribaba y dejaba por los suelos todo lo leído y sentido hasta el momento. Una boca rebelde dinamitaba todo a su paso con besos de lujuria en el cuello de aquella mujer bella como mil soles, radiantes como cientos de galaxias juntas. Y en esa misma espiral giraban ellos, uno con el otro, dos seres mas vivos que nunca en aquella habitación. Se rendían y luchaban por complacer al otro antes de volver a repetir ese ciclo infinito que alimentaba sus instintos mas animales y sus deseos mas antiguos. 

Una mano se asentó en las sábanas y los ojos se encontraron. uno de aquellos seres tocados por la gracia se permitió un paseo por el abismo de quien lo acompañaba. Aquellos ojos grandes, brillantes, deseosos, seductores, sensuales, dejaban un rastro indeleble en el alma de los hombres que de pronto caían dentro de ese agujero luminoso. Se miraron a los ojos mientras hacían el amor y se dedicaban confesiones, susurradas y entrecortadas por las músicas y los besos en la garganta cuando ella se arqueaba otro tanto. Rodeando su cuerpo, al pegó a él y dulcemente susurró tiernas palabras contra sus labios, entrecortadamente dichas. Ella lo calló con un beso voraz, depredador, sediento de alma amante y amada. Los dedos se perdieron en el cabello de aquel afortunado y lo acercó todavía mas, en medio de ese movimiento de caderas, de ese mar batiendo contra la firme roca, deshaciendo toda la realidad existente para crear un mundo desde el inicio de cada movimiento, pensado para llevarla a ella a tocar el mismo cielo. 

La tensión se hizo persistente y aumentó de golpe; un aviso del final de ese trayecto y en medio de aquella sensación, casi gritando de felicidad, unos labios se abrieron y susurrantes soltaron una delirante exclamación, tomando todo el aire posible tras soltarlo en el crescendo final de esa orquesta de brazos, piernas, alientos entremezclados, sudores perfectamente acompasados en sus proporciones por la alquimia de la dicha de sentirse completo. 

El beso final fue un robo de alma, la succión de la esencia misma, de la energía restante que contradictoriamente mantuvo prendidos los motores de la excitación y el deseo. Con una actitud felina ella se estiró de forma insinuante y arqueándose de nuevo dejó escapar un suave suspiro para a continuación pegarse a aquel hombre que había deleitado sus sentidos por largo tiempo y la había hecho tocar el cielo. Dos seres mas vivos que nunca, las dos únicas entidades vivas... junto a una rosa azul que descansaba en un lateral de la cama ya tiempo atrás había guardado un tesoro incalculable. 



jueves, 10 de octubre de 2013

Baño solar.

Una caricia suave es lo que tenía su voz cuando la noche fue rasgada en mil pequeños acordes de una felicidad contenida con mil llaves y mil secretos ocultos en dos miradas. Una suave caricia final fue la nota de una orquesta que callaba poco a poco en una trémula y dulce moraleja de una historia contada con el aliento pero casi sin voz. La luna perlaba los cuerpos de dos amantes que se encontraban bañados en sudor. Dos sonrisas se mezclaban entre beso y beso; una era amplia y despertaba temor y desconfianza. La otra era sencillamente radiante y se convirtió en ese gesto de ternura que derretía los mas grandes corazones aunque la negación estuviera detrás de esos labios tan tentadores. Dejando atrás toda la gala de la apariencia, que nunca había existido en el interior de esos dos amantes, las miradas se prodigaban todo aquello que estaba al alcance de la imaginación de quien haya yacido con la mas bella dama en una noche de luna llena y sabedor de que ambos corazones estaban latiendo al mismo tiempo. Una mano pálida se deslizó suavemente por entre dos senos que subían y bajaban con la harmoniosa cadencia de un baile que minutos antes habían llevado a cabo. Dos ojos oscuros, dos lunas negras grandes como soles, se cerraron antes de volverse a abrir con una pequeña invitación, con un gesto de placer en su expresión facial que invitaba a sumirse en ese baile mas antiguo que el pensamiento de los sabios y las notas musicales.

-Desearía estar siempre contigo, que el tiempo se congelara. Se que es un tópico pero es así como me siento ahora mismo.-Con suavidad esa mano pálida se comenzó ahora a deslizar suavemente por su mejilla, estremeciéndose ambos por el contacto con la persona a la cual habían tenido tan cerca durante tanto tiempo y con quien habían compartido el mas dulce de los encuentros.- No puedo dejar de mirar esos ojos tuyos, que como bellos faros le dan sentido y guía a mi vida. La adoración que les guardo ya es conocida hasta por el mas ignorante de los animales del bosque, y ya no citemos a los humanos.

La risotada de ella se escuchó en todo el bosque e hizo que los pájaros de alrededor respondieran al mismo tiempos, algunos de ellos echando a volar en busca de esa llamada tan femenina que los atraía de forma irremediable. La sonrisa se mantuvo en esos labios tan cálidos y de tacto tan suave que podían aportar muchas sensaciones con la mínima acción de estos sobre cualquier parte del cuerpo de aquel que ahora la abrazaba con un calor renovado de fuerza y cariño. Una mano gentil y algo mas morena que la de ese amante blanco como una nube y ligero como tal tomó la de este y la entrelazo suavemente antes de decir:

-Que dulce...

No fue un "te quiero" y mucho menos un "te amo" pero esa forma de decir aquellas dos palabras eran la causa de que el corazón de quien la abrazaba en ese momento estuviera a punto de explotar de alegría y casi ponerse a saltar por todo el bosque de felicidad incontenida sin tapar lo mas mínimo su desnudez. Sin mas la abrazó fuertemente y le susurró suavemente el el oído

-Lo mas dulce que hay en este bosque, en este mundo y en mi mundo, justo aquí- dijo mientras tomaba su mano y hacía que la posara sobre su pálido torso.- eres tu. Eres sencillamente maravillosa- E inclinándose hacia ella la besó con la suavidad con que se aprecia el tejido mas exquisito y car del mundo, con la ternura con la que se mima al propio hijo la madre que lo acaba de traer al mundo. Ese beso fue una declaración de lo que bullía por dentro desde hace un tiempo interminable, en el que las palabras no servían para expresar todo un torrente de sentimientos que sirvieran como argumento o como ley para crear una realidad donde solamente existieran ellos. Del tímido contacto rápidamente se pasó a una confianza mayor aunque difícil de creer dado lo que habían hecho escasos momentos antes. Se separó lentamente para mirar de nuevo sus ojos y quedarse totalmente inmerso en esos dos abismos que parecían tener una luz al final del túnel. Y fue mas y mas profundo, cayendo a cada segundo mas en aquellos ojos tan bonitos que mas de una oratoria completa le habían dedicado. Abrasaban en pasión cuando su intención era seducir, que el corazón del hombre afortunado que viera ese mirar explotara en llamas azuladas de deseo.

La luna terminó su danza por el cielo y juntos vieron como amanecía. Él abrazaba a ella por detrás y le regalaba algún verso a su oído cada vez que la inspiración lo golpeaba con la sutileza con que ella hacía algún gesto para poder acomodarse, causando el consiguiente roce de los cuerpos que los hacía estremecer y ruborizar como niños. El aroma de ella era un perfume que dejaba rastros de deseo por todo el espíritu, recuerdos agradables de su presencia que se perdían en el límite de la imaginación. El embriagador aroma de su piel penetraba mas allá del sentido del olfato para no marcharse jamás del recuerdo de aquel ser amante que dejaba pequeños besos en el cuello, susurros en su oído y confesiones secretas en cada beso, una intención expresada con la mesura de quien no desea que eso termine jamás y teme un final abrupto. Así permanecieron, abrazados y sintiendo el baño de luz que el Sol les regalaba. Dejándose cautivar, cada segundo era como una flecha de sensaciones que llegaban hasta donde pocos podían ser capaces de describirlo en su respectivo idioma. El deseo mas animal se entremezclaban con la ternura mas poética, con las estrofas mas cálidas y voluptuosas salidas de los labios de ese caballero que era poeta dedicado a la inspiración de la Musa que tenía entre sus brazos. No era una ilusión, realmente estaba entre sus brazos, envuelta entre flores y hojas de un verde espectacular. Y eso le hacía feliz de una forma indescriptible.

Juntos, perfectamente juntos, los dos amantes se dedicaron de nuevo toda la atención entre besos, caricias, miradas, juegos, risas, susurros, sensaciones, calor, música proviniente de rosas de cristal. Y con ternura se dedicaron cada segundo como si fuera el último de sus vidas.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Pensamiento de escritor 10 "Sus ojos"

Sus ojos son una fuente de luz, una risa permanente, una esperanza dormida que se convierten fuego o maternal ternura. Tiene ese poder de penetrar en el alma de la gente, de forma profunda, intensa, como el movimiento de vaivén apasionado de do amantes. Cuando mira parece que está tratando expresar mil detalles de su personalidad que esas dos luces son incapaces de expresar a la vez. A fin de cuentas la luz es inexplicable para quien trate de describirla. Tiene muchas miradas en las cuales expresa un sinfín de aspectos de su personalidad que me encandilan hasta el punto de decir basta. Puede ser sutil como la caricia de la seda, sensual como la mujer que aman en la noche y olvida en la mañana sin mediación alguna del alcohol, cálida como la madre que cuida del hijo enfermo, tierna como el pequeño corderito que ves en la granja y te mira con cara de "adóptame"

Todos los corazones que toca pasan a poseer una pequeña marca de su paso, del impacto de esos dos planetas misteriosos en su paso por la vida de muchas buenas personas que la seguirían hasta el fin del mundo. Todo eso es lo que hacen sus ojos. A veces pienso que si los miro mas tiempo del normal todo mi cuerpo podría colapsar en una explosión celestial de gozo y felicidad, de sobrecogimiento y sensaciones de gloria que pocos han experimentado, a excepción de grandes conquistadores militares o sensibles poetas. Son la mañana, la tarde y la noche en relación a la forma en la que brillan, una invitación a gozar un buen momento siempre que la respetes, una melodía muda, un mensaje encriptado en pequeños destellos de fondo oscuro como la noche misma que es su cabello. Mirar aquellos ojos es entrar en la un campo de obsidiana que cae abruptamente en un abismo de misterio y fascinación, hipnotismo; es caminar por delante del peligro de perderla y quizás que ella no decida buscarte nunca: es enfrentar una alegría demasiado grande para ser asimilado por los corazones enfermos de envidia o de deseo de posesión material y espiritual.

Cuando esos bellos ojos negros, o en su defecto oscuros, se posan en mi, es como que nada mas existe. La voluntad se marcha totalmente enloquecida a tratar de recuperarse de semejante golpe de luz en medio de mis dilatadas pupilas, el mundo material deja de existir y el único aire respirado es el del espacio que hay entre nuestras miradas; dado que por los ojos noi se puede respirar entonces comienza a faltarme el aire, empiezo a ponerme nervioso y si ella acompaña ese momento de una sonrisa o del sonido de su voz, es como un mazazo utopía en este mundo destrozado por la decadencia, la desidia y el odio. En ese momento no existen las leyes de los hombres, no existe la naturaleza o lo artificial. No hay mares ni ríos, ni puentes que cruzar y dejar atrás en el camino. Todo se cierra, se repliega en una cascada de luz proveniente de un fondo negro que parece engullir los ojos de todos aquellos que le sostengan la mirada.

El leve alargamiento del rabillo de tan bellos ojos le da un toque animal que puede ser el acabose para la cordura de muchos hombres que la desean por encima de banalidades y de cosas importantes como el dinero o la vida misma. Pueden hacer que los demonios se arrodillen, que los lobos aúllen una canción mil veces entonada pero nunca terminada, que las noches mas frías se conviertan en un cálido hogar de brillante negrura. esos ojos son el destello de los primeros y últimos rayos de sol y de Luna, la chispa que prende mi pasión, que me lleva a desearla como si fuera la amante perfecta, pues me tiene e en sus manos y yo no dudaría en confiar mi vida a esos ojos tan sabios, inteligentes, astutos, dulces, tiernos, seductores y bordes cuando está de broma o se hace la arrogante. Dibujo mil veces la línea de sus párpados en mi cabeza pensando en la curvatura que debe adquirir para poder expresar todas esas cosas y muchas mas.

Sus ojos son, en definitiva, esa magia que parecía perdida, esa rosa de los vientos que guía al viajero a través del mar de la vida. Su mirada es lo mas fascinante y hundirse en esos ojos es una experiencia que nunca olvidaré, una experiencia que engancha a todo aquel que tenga la fortuna de cruzársela en el camino de la vida y dejar por unos minutos que esa magia llene su corazón.


domingo, 8 de septiembre de 2013

A la Musa.

En su reino oscuro
despierta la Luna
y sin ningún disimulo
forma una cuna.

En esa noche descansa
envuelta en dos alas
una figura delgada
vestida de pura lana

La arropa un Lord,
un siervo fiel a ella.
Se deleita con su calor
con esa dama bella.

Para ti Musa de sueño
te dedico este poema.
Y sin ser lo mas bello
lo puedo hacer mi lema


jueves, 22 de agosto de 2013

Carta a la Musa VI

Dulce Musa de mi inspiración
Me encuentro aquí dedicando unas líneas al motivo de mis pensamientos, desvelos y sueño para encontrar la calma que me abandona por momentos ante la tormenta que se acerca. Eres esa maravillosa luz que guía los buenos corazones a puerto seguro y por eso te pienso a cada segundo. Y ahí está mi corazón, henchido de orgullo, de felicidad por haberte conocido.  La noche hoy es cálida y me encantaría compartir esta velada contigo, dejando volar a mi lengua y las palabras que de esta salgan para poder transmitir con la voz aquello que la fría letra escrita no concibe. Estoy ansioso por poderte abrazar un día y susurrarte al oído aquellas cosas maravillosas que me inspiras cada noche cuando, entre las sábanas, ya acostado, dedico mis últimos pensamientos a tu mirada, al eco de tu voz, que resuena en las estancias derretidas de mi corazón, al movimiento de tus labios cuando hablan, al subir y bajar de tu pecho cuando respiras, a cada bocanada de vida que das en este maravilloso mundo.
Sin ti la vida sería oscura, fría, aburrida, destemplada, desesperante, angustiosa y mil consecuencias mas del día en que desaparezcas de mi mundo. Aunque yo sin duda nunca te retendría contra tu voluntad, soy incapaz en los dos sentidos ya que tu eres libre como el viento, dulce como la brisa de primavera, sensual como el caminar de los felinos; y todos esos elementos son ejemplos de libertad absoluta en el mundo. Sin embargo, si por expreso deseo tuyo, fuera tu mandato estar entre mis brazos, yo sería por esos minutos o segundos el hombre mas feliz del mundo al tener tan cerca al motivo de mis ideas, de mis planes, de mis fantasías mas infantiles y adultas. Creo que puedo decir que contigo, en esos minutos de cercanía, sabría lo que experimentan los pocos hombres que a lo largo de la historia se han sentido completos física y espiritualmente.
      Amo la noche ya que esta son tus ojos, tu cabello, el momento del día en el que tu voz llena mi soledad y deja un dulce rastro de luz y sensualidad, es la calidez o sinuosa sutileza con la que sonríes, como esa brisa que a veces anuncia tormenta. Y aquí la tormenta es mi deseo de sentirte cada vez mas cerca, piel contra piel y alma contra alma. Al amparo de ese negro cabello me veo sonriendo contra tus labios, sintiéndome conquistador y conquistado por la criatura mas bella que ha dado la historia de mi vida. Y de tus palabras surgen las historias, de tus  movimientos los versos y de tu existencia mis ansias por vivir cerca de ese milagroso fuego que eres cuando la noche llega. Encuentro un dulce placer, sutil como el manto de la noche que espero algún día nos envuelva, el saber que sonríes a pesar de la distancia, que vives a pesar de las dificultades. Tu fuerza es mi fuerza y tu sabiduría mi guía, una parte de mi negra y oscura vida. Y no olvido aquella sonrisa que vi una vez y nunca jamás hará que se vaya esa huella indeleble de tu eterna presencia. Eterna porque no te olvido, porque eres ese aire que necesita el ahogado, el alimento del pobre y el agua del sediento. Y por supuesto, la inspiración del poeta, de enamorado de la verdad, de la luz, de la sinceridad que demuestran tus actos, tus palabras.
      Creo en muchas cosas; en la voluntad del ser humano, en el amor, en la valentía, en la sinceridad, en la amistad y muchas otras cosas. Pero mi mayor creencia tiene que ver contigo. Eres como mi religión, en ella lo eres todo; eres el mandamiento y el ídolo al que adorar y a tu lado nada temo. La visión de tu rostro es como mirar atentamente a un ser que ha venido de otro mundo para dejar una luz de esperanza a este mundo marchito. En las noches pienso en ti, haciendo que mis sueños sean mas placenteros y lo primero que tengo en la cabeza al despertar es la irrefrenable necesidad de buscarte, de encontrarte y darte todo aquello que mereces de mi humilde corazón. Y sonrío conocerte cada día un poco mas, tener un nuevo motivo por el que rendirme a tus ojos con plena confianza de que nada malo me sucederá. Susurro tu nombre como si fueran mis oraciones junto a palabras que el viento arrastra y pretendo que lleguen hasta ti.

Y adorándote no dudaría en hacerte sentir la mujer mas deseaba, la mas cálida entre los brazos del hombre que en la noche no solamente te adoraría, sino que haría de ti el reino de sus sueños, el templo de su placer, el altar de sus animalescos instintos y al mismo tiempo no perdería la delicadeza en cada caricia, un mensaje velado que transmiten emociones imposibles de ser descritas por las pobres palabras. habitas en mi corazón y en mis pensamientos te muestras salvaje, suave, delicada, frágil, indómita, sensual, sinuosa. Eres la clave aguda que inicia la melodía del placer, pues tiene tu voz ese matiz mágico que embelesa hasta al mas frío y atormentado de los hombres en esta tierra. Pero no hablaré mas de mis deseos pues prefiero confesarlos con actos en los que demostrar que cada palabra que leas en y entre estas líneas es cierta. Contigo me siento el amante que podría llevarte al éxtasis... y no tendré miedo si nuestras bocas, nuestros cuerpos, nuestros espíritus se entremezclan en una danza desenfrenada. Pero antes de eso dejaré que mis dedos dibujen tu boca para creer que está ahí, dulce y perfecta, y tu rostro, marco de esos ojos que me embelesan con solamente mirarlos. 
    Mis oraciones son tu nombre pero a ellas las acompaña una petición a cualquier dios bondadoso que me quiera oír. haría lo que fuera por la mujer cuyo nombre es el verso mas bello de toda la poesía. 

  Te quiero hasta que ni la muerte nos separe. 

Tu caballero alado. 


miércoles, 21 de agosto de 2013

Si solo fuera quererte

Una noche cualquiera, una mujer miraba a un hombre a los ojos. Ella se encontraba entre sus brazos, piel contra piel, dejándose mimar por los dedos que delicadamente recorrían su piel de la espalda y los costados. La suave piel de ella, un poco mas oscura que la de su amante, era un testigo directo de lo que hace la pasión cuando invade a los seres humanos que se profesan el mas puro y luminoso de los sentimientos. Y ella, por lo visto aun dudosa, tras haberse mirado durante una hora, le preguntó.
-¿Me quieres?
Con una sonrisa luminosa culminó la pregunta esa bella dama, Musa de su inspiración. Y entonces él respondió.
-Si solo fuera quererte. Si solo fueran las estrellas unas luces titilantes ahí en el cielo. Pero son algo mas, la guía de los viajeros, la inspiración de los poetas y de los aventureros, el mundo de conocimiento del sabio que en su alta torre se pregunta el porqué de ahora y en este lugar. Si solo fueran trozos de piedra las altas torres que resisten las guerras y en cuyos aposentos se cobijan los amantes como tu y como yo en estas noches, con o sin luna, para dedicarse plenamente al ejercicio de aquello que decidieron llamar amor pero ante mis ojos, cuando se posan en los tuyos, esas dos estrellas dulces y cálidas, es algo distinto. Si solo fuera una mancha gris la tierra en la que se engendra la vida o el agua que la vio nacer, con sus lagos y ríos, donde la lluvia se deja caer y los delicados dedos de la vida moldearon a aquellas criaturas primerizas  ya prematuramente luchadoras.
>>Si solo fuera quererte decir tu nombre para buscar consuelo en mis noches con pesadillas o quedarme sin aliento como me mira de esa forma tan especial, que me estremece y me llena de una enérgica determinación a concederte placeres innombrables por la razón de que su simple mención causa rubor en las damas refinadas y mas perversas.  Si solo fuera quererte cada una de las dulces caricias que dejo en tu cuerpo, como una semilla que germina y que expande sus raíces a través de ese estremecimiento que a veces disimulas con una elegancia digna de gato y una delicadeza digna la Flor. Si solo fuera quererte dejarme embriagar por tu aroma, por tu risa, que es como una campana de gloria suprema, de alegre victoria frente al dolor. A mi acude el sonido de tu risa en los momentos de tristeza, de graves ataques de mis fantasmas, de los demonios. <<
>>Si solo fuera tener hijos lo que define a una madre, pero hay que cuidarlo, como yo te pienso cuidar a ti, hacerte crecer y que tu me hagas crecer, aprender y madurar mas de lo que ya estamos en esta vida, ante las ganancias y las pérdidas. Ser ambos como el contrafuerte que no sostiene solo las paredes de la catedral, sino a veces el único trozo de fe de este mundo. Aunque cabe añadir que mi fe eres tú, Una Virgen María que me hace caminar, con solamente saber de su existencia, por la buena senda de la rectitud y el bien. ..<<
Aquel hombre que tanto hablaba se vio interrumpido por un beso tan dulce que le robó el aliento y habría jurado que un trozo de alma en ese suspiro, cuando el aire volvió a sus pulmones.  Una caricia por su rostro lo mantuvo en ese delicado letargo que supuso la sorpresa de ese beso, de esos labios que sueña con besar en cada segundo de su vida. Ella habló.
-Oh, caballero alado, no soy ninguna virgen... ni santa como ella ni pura de corazón o pensamiento. Tengo defectos porque soy humana.
-Y humana eres ante mis ojos.-Dijo el hombre que la abrazaba con esos dos brazos algo flacos y, lentamente dos grandes alas que destellaban mil colores ante los rayos de la luna.- Pero pensar en ti, en como tu sonrisa se borraría si supieras de una mala conducta mía, es lo que me lleva a intentar mejorar como persona. Y esa humanidad tuya es lo mas maravilloso de tu persona que he visto en mil vidas. Cada vez que sonríes, que ríes, que ayudas, que aconsejas, que opinas, que animas, que sugieres, que insinúas, que te sumerges en un debate, la visión o el escuchar alguna música que te haga sentir una emoción por pequeña que sea, siento que esa humanidad es lo que te da luz; lo que da luz a esos ojos que ahora miro y que siento que podría mirar durante todo lo que me queda de vida, sin importar las arrugas, solamente mirarlos, ver como se llenan de esa sabiduría que dan los años y sin perder la dulzura que me hizo pensar si era posible.-Concluyó con la ternura en su mirada. 

El máximo anhelo que un hombre puede tener no es el dinero, ni tener belleza física, ni ser un guerrero fuerte. El máximo anhelo, en el fondo del corazón de cualquier hombre, es derrumbar la pared que separa las dependencias de la mujer que ama con el beso que deseó siempre de sus labios. 

Al menos ese era el anhelo de aquel hombre... 



lunes, 19 de agosto de 2013

Pensamiento de escritor 9: sobre la guerra civil y el pensamiento político propio

En este bello país dividido desde hace tanto por una guerra civil se ha establecido otra división a raíz de las primeras batallas entre las generaciones siguientes a la de la contienda. El ejemplo mas clásico lo ha dado Iker Jimenez en una de sus reflexiones. Un pueblo cualquiera de España, hecho de cuatro casas y en una de esas casas hay un altar dedicado a un soldado nacional por haber caído ante los republicanos: y justamente dos casas mas allá (ni una ni tres, sino dos) hay un altar dedicado a un republicano que murió por culpa de los nacionales. Esta división de España, cruel e ilógica pero con un extraño sentido para las familias, ha dado lugar a otros tipos de enfrentamientos.
Ya en los primeros años de la democracia se podía ver a niñatos de 20 años decir que lo dieron todo por España, como si de la reencarnación del general Mola se tratara. Lo que pueden dar es unas gotitas de semen dentro del vientre de su novia y ocho horas de trabajo diario menos los fines de semana y fiestas de guardar. Esto fue el precedente de la época actual en la que vemos a chavales de 22 o 23 diciendo que son republicanos o bien de la falange española, un movimiento ya algo menguado y desposeído de toda modernidad (aunque las chicas, eso sí, muy monas y sonrientes). Por parte de nuestros aguerrido republicanos tenemos cosas como "el PP es una mierda, Rajoy es un cabrón´´ etc  etc. Por parte de nuestros primitivos fachas de la falange tenemos cosas como "Dios esto, Franco lo otro, España una grande y libre". Ambos "bandos" en esta guerra civil adolescente me causan una cierta gracia en la que no puedo evitar acordarme de por un lado a un amigo y por el otro a un compañero de clase.
El primero, un gran amigo mio al que le agradezco su presencia en los buenos y malos días, es la defensa viva del ideal de república en forma de chaval de 23 años que habla con la misma osadía y ganas con que lo haría Carrillo en su mejor momento pero sin embargo no ha vivido la República. El segundo es un niño de cierto aire "osea" que el día que trajo la camisa de la falange suscitó, mas que miradas de reproche o alguna frase mordaz, una exquisita colección de sarcasmos y risotadas por parte del profesorado y los alumnos mas avezados en historia.
Ambas actitudes, aunque respetable y dignas de alabanza por el estoicismo mostrado en la defensa de sus ideales, son mas bien propias de los años de la segunda república y de la guerra civil junto a los 40 años de dictadura. La Segunda República, que yo veo con sentimientos encontrados por mis conocimientos en historia y por mis herencias familiares, fue un momento en el que España podía haber hecho grandes cosas pero la brecha ideológica de los integrantes de todo un lado del pensamiento español fue lo que causó una precipitada caída. Aunque algo tiene que ver el hecho de que a cierto general de Ferrol (el mas joven de las últimas décadas) no le hizo gracia que cerraran su querida academia.
Esto me lleva hasta el enfrentamiento mas moderno entre ideologías o formas de pensamiento que he visto: el protagonizado por una amiga, vamos a decir que de izquierdas, y un humilde servidor, vamos a decir que de derechas.
Mi amiga, como buena vegana, sostiene que los pilares de la civilización se basa en una vuelta a los buenos tiempos del buen salvaje combinado con hamburguesas de lentejas. Es anti-globalización, anti-Merkel, anti-Obama, anti-pijos, anti-guardiacivil, anti-policia (los dos últimos por el tema del requisado de porros), anti-monarquía, anti-injusticiasocial, pro-aborto y de ideas progresistas similares, piensa que Chavez fue un dictador apoyado por el pueblo (eso me sorprendió, lo admito) y un sinfín de posturas similares. Tiene su huerto con su novio de hace unos meses o un año (no se esas cosas no las controlo), le gusta fumar porros, tiene rastas, es vegana como ya dije y es buena chica pero no acepta la idea de que para poder trabajar y para desgracia de los liberales de su rama hay que hacer un par de cambios de vestuario. Mas allá de todo eso es un encanto a pesar de su mayor defecto, una tontería para todos aquellos que lean esto pero un "pecado" para mi: dice que los legionarios con unos asesinos hijos de puta.
Por el otro lado estaba yo. Yo me defino como una mezcla de lo mejor y lo peor de ambos lados. Una cosa tan tonta como decir "lo primero es España", ya no Dios, sino mas bien España, me ha valido el cartel de facha, y hacer notar las virtudes del ejército alemán en el campo de batalla de la Segunda Guerra mundial, el de nazi. Menos mal que me emociono al ver a la gente dejando sus ofrendas en la tumba de Oscar Schintler porque sino me ascienden a Führer y pierdo a todos mis amigos de izquierdas. Por un lado apoyo el aborto y la eutanasia pero también admiro tanto a Unamuno como a Millán-Astray. Pensareis que en mi casa uno de mis padres es de derechas y otro de izquierdas, Pues sí pero mi madre, de centro-derecha, no pone caras raras al saber que una amiga mía es bisexual y mi padre, que corrió delante de los grises, sí. Así de raros son mis orígenes. Pero bueno la cosa es que soy una especie de criatura extraña.
El punto es que mi querida amiga (a la que envío saludos si lee esto y espero que me siga hablando después de haber terminado) me contó una anécdota que le había sucedido días antes de nuestro encuentro. Al parecer se encontraba cenando con su novio (un buen hombre, respetuoso y lleno de buenas ideas) en un descampado cuando se les acercó una pareja de la guardia civil. Esta pareja, compuesta por uno ya mayor que debió de pasar la época de Franco pero se debió de adaptara la democracia, se mostró en todo momento amable y bastante respetuoso. Sin embargo el chaval joven que iba con él, seguramente recién salido de la academia, no tuvo miramientos a la hora de agarrar el bolso de mi amiga y comenzar a registrarlo en busca de sustancias estupefacientes. Esta irregularidad encendió el genio de mi amiga que mientras contaba su relato, escuchaba al mismo tiempo mis risotadas. Seguidamente declamó una crítica al hecho de que a la gente vestida "así todos elegantes y finos" no les paran ni les dicen nada. Yo le dije "bienvenida al mundo de las apariencias" pero mas tarde me enteré de que a los "pijines" niños de papá también los paran los de tráfico tanto como al padre que paga una hipoteca. Algo asombroso desde luego, la igualdad derrochada por nuestros cuerpos de protección y seguridad del Estado.
Llegados a este punto admito que me comporté como un capullo al reírme de su desgracia y pido disculpas por ello, pero lo que sigue me parece un tanto cuestionable a su persona. Según yo iba descubriendo todas las cualidades "anti" que cito arriba, en su momento le dije "y los legionarios han de parecerte unos malvados" o algo por el estilo a lo que ella respondió "sí, malditos asesinos hijos de puta" con un desprecio bastante lejano a los ideales de Janis Joplin y John Lennon. Pues a esto sigue otro relato con mi señora madre como protagonista.
Se encontraba ella tomando tranquilamente su café "con leche, clarito y templado" cuando de pronto le suena en el móvil el himno de la legión. Se da aquí un avatar del destino algo extraño. El amigo que llamaba a mi madre quiso ser legionario y, como una especie de chiste, ella le puso de tono de llamada el himno de la legión. La cosa es que de pronto se le acerca un hombre muy mayor seguido de otro no mucho mas joven. El primero, por la descripción que hace mi madre, parecía ser de mas dinero que el segundo, y este, mas joven y según vio mi madre, mas fatalista con respecto a los jóvenes de hoy. Se le acercaron y paso a reproducir la conversación.
-Señorita...-Dijo el mayor de los dos.
-Señora.-Dijo mi madre con toda cordialidad.-Estoy casada.
-Señora.-Se corrigió amablemente el anciano.- ¿permite a estos dos viejos caballeros legionarios invitarla a un café?
La cara de mi madre mientras lo contaba era, a falta de una palabra mejor, épica.
-¿Un café? ¿solo un café? ¿veis estas manos? están rotas de aplaudiros en los desfiles cuando era pequeña y ahora que soy mayor también.- Dijo con una sonrisa mas épica aun.
Le sucedió a ese breve intercambio de palabras un hora y tres cuartos de conversación sobre muchos aspectos y por supuesto, como toda buena madre hay que presumir de hijo. Sacó la foto de un servidor cuando tenía unos dos años. El mas anciano sonrió y el fatalista de su amigo otro tanto. Pasó a la siguiente y la melena reluciente de quien suscribe aparece ante sus ojos. El mayor lo aceptó con un "bueno bueno... son otros tiempos". El otro no disimuló tanto pero casi se le podía permitir ya que salvó, llevando a cuestas por todo el campo de batalla, a su mejor amigo y superior en rango (sentado a su lado en esos momentos) en la Guerra Civil. Entonces mi madre cambió las tornas y la cara épica pasó a ser de los legionarios que tantas cosas habían visto en su juventud.
-Sí, son otros tiempos pero les contaré una cosa. Cuando este chico de pelo largo tenía tres años, se encontraba jugando en la sala y yo en la cocina. Entonces dejé de escuchar el sonido de los juguetes y fui a ver que pasaba. Y me lo encuentro mirando la tele. Yo pensé "los dibujos" pero cuando me acerco mas y caigo en la cuenta de que es 12 de octubre, dia del Pilar...-Y ahí mi madre dejó el resto en el aire antes de continuar.- Y así desde entonces.
-Pero... ¿todos los años?-preguntó el mas joven mientras no daba crédito a tan contradictoria información visual y auditiva.
-Todos.- Dijo mi querida progenitora con un bonito orgullo de madre y de niña criada hasta los siete por un exmilitar.-Desde los tres años.
Una pena no estar yo presente en esos momentos.
Le preguntaron si se sabía el himno de la legión entero ya que la música de su móvil era mas bien la melodía. Gracias a la ayuda de estos buenos hombres mi madre se fue acordando de frases que hacía años que no recordaba, volviendo al Madrid de su infancia, viendo esos desfiles de Franco que dan mil vueltas a los actuales. También mi madre se dio cuenta de que en ningún momento, teniendo la oportunidad, años después, de desgañitarse contra el "enemigo" (republicanos, comunistas, anarquistas...) no lo hicieron y hablaron en todo momento desde el máximo respeto. Finalmente, cuando mi madre (para su desgracia) se tuvo que ir para atender diversos menesteres, esos dos caballeros legionarios se levantaron y la acompañaron hasta la puerta para despedirla como cabe hacer con una dama, sea de la clase social que sea.
Como supondrán, esta bella historia, de saberla antes de mi conversación/discusión con mi amiga, habría sido un buen aldabonazo. Aunque usé una táctica mas simple que cualquier argumento atemporal de la ultraderecha franquista que, dicho sea de paso, NO siento en mi corazón. Le hice una pregunta.
-¿Tu conoces a algún legionario?
Respuesta de mi amiga:
-No.
-Pues mi madre a tres, uno de ellos gustaba de drogarse, beber y follar como el que mas pero pobre del que pegara a la prima de un amigo, a la novia de un amigo o dijera algo de la legión y de su madre. Y aun así se contenía.

Por tanto, señores y señoras, destacar dos cosas importantes. Que por mucha tiranía y merkelismo al que estemos sometidos, los encantadores revolucionarios de izquierdas que tenemos entre nuestra juventud cometen las mismas equivocaciones que sus enemigos históricos, los niños pijos de derechas. Unos defienden a Lacoste, a Franco, a la iglesia católica y los otros la ropa de mercadillo, la legalización de la marihuana y la protección del manatí, pero cometen el mismo error. Hablan y atacan sin conocer. Yo he cometido ese error muchas veces (me ha valido una amistad) pero hago por corregirme.
Y la segunda es que aunque nuestra familia real no tiene el prestigio de antes, ha perdido autoridad, proyección y reputación y no son válidos en extremo para este argumento, el pueblo español y el Rey siempre aplauden y se paran a conversar  lo mas que les permite el tiempo y el protocolo con el mismo: el caballero legionario. Puede que el rey sea tonto pero que toda una multitud aplauda hasta sangrarle las manos siempre a los mismos...es por algo. Dirán "porque tienen el cerebro lavado" y yo les respondo que a mi nunca me tuvieron que decir nada para admirar a la Legión, no fue un acceso de rebeldía adolescente, no fue el influjo de campañas de horas de publicidad. Yo estaba ahí, con tres años, viendo a la Legión.

Mi gran defecto es que yo no respeto a veces lo suficiente pero trato de argumentar a raíz de lo que veo, escucho, siento. Pero también hay gente que detesta por detestar, incluso entre los que predican el amor y la paz. 

Pensamiento de escritor 8: Sobre jazztell y la sanidad española. (escrito hace tiempo)

Mientras escribo esto, mi madre está en el hospital de oza, tratando de conseguir un informe médico que refleje los problemas de mi padre para escribir solo que son mencionarlo. Después tendrá que hacer un par de visitas para lograr otro informe de manos de un médico amigo nuestro que es como el de cabecera y el propio médico de cabecera. A continuación deberá ir al hospital militar para conseguir el justificante conforme mi padre está pendiente de una operación de brazo que le podría permitir escribir. Seguramente mi madre no logre ni la mitad de estas cosas. A todo esto se añade que estamos al día con la hipoteca y que el del banco no le ha dejado sacar dinero porque anda en un bloqueo que según parece es del todo ilegal ya que, aparte de que ningún otro banco lo hace salvo Caixa Galicia, la retención no autorizada de dinero es una actividad no muy bien vista por el pueblo español. Unos dirán "la crisis", Yo les digo que en la época de bonanza ya lo hacían. Algún economista me dirá el motivo y yo le pregunto porque no lo hace el Santander ni el BBVA ni Caixanova o Caja Catalana. Pero volvamos a la cuestión médica.
Yo comprendo el asunto de la desconfianza a la hora de reflejar en un informe una cuestión tan peliaguda y abstracta como es una demencia (hay mucha mala mujer y familiares codiciosos), aunque ese no es el problema, sino el hecho de que mi señor padre puede comer pero la susodicha demencia no le permite formar bien, Hace un garabato diferente de cada vez que forma y para asuntos de notarías es necesaria una forma lo más parecida posible (o la misma) que la que consta en el carné de identidad. Y se añade otro problema. El camino más rápido es sacar la copia de un papel que le permite a mi madre administrar el dinero de mi padre para hacer los pagos de facturas sin mediar la forma de mi padre. Los mas estúpidos en este punto piensan que mi madre ha sido lista, ha engatusado a un médico casi reconocido a nivel nacional y se va a quedar todo su dinero. Pues yo les digo que el sacrificio que mi madre hace cada día por nosotros es equivalente a quedarse más bien con la fortuna de Amancio Ortega y aun así ella esperaría religiosamente a que muriera de viejo, feliz y rodeado de nietos. La cuestión es que ese papel no posee una clausula o estipulación que prohibía sacar una sencilla fotocopia del papelito en cuestión para presentarlo en un hospital, que le redacten un informe de incapacidad y esto a su vez le permita a mi madre agilizar el proceso. Pero esto es España y hay una cosa (o excusa) llamada crisis económica mundial, producto de poderes en la sombra para unos y estulticia capitalista para otros. Yo lo considero sencillamente incompetencia. La incompetencia es eterna, nos va a sobrevivir a todos y es lo que jode este país.
Hace unos días una frase en un foro sobre un juego de ordenador que me tiene enganchado decía que para hacer una guerra perfecta hay que tener el mando alemán, la intendencia francesa, al soldado español y al enemigo italiano. A esto un buen amigo mío dijo que seguramente el soldado español se quedaría en la tienda de campaña rascándose la barriga. Ignoré esa vena de patriotismo tan cegadora que nos hace decir estupideces y más cuando tocan algo a lo que le tenemos alto aprecio como es, en mi caso, la fuerzas armadas de nuestro antaño glorioso país. Y es que fueron estas fuerzas armadas las que nos permitieron conquistar el mundo durante unos siglos. Más allá de mi opinión sobre su comentario, mi amigo dijo algo dolorosamente aplicable a todas las esferas de la sociedad española. Somos unos incompetentes. Salvo excepciones, obviamente, el español medio busca de forma a veces picaresca solucionar sus problemas, aprovechándose de las buenas personas o ralentizando por deporte y casi a veces parece que por gusto los procesos que podrían llevar adelante a este país y las economías de muchas familias.
Mi madre llora cada día de impotencia, de cansancio y de hambre, porque cuando mi padre no está destrozándonos la moral y las ganas de vivir de forma consciente, lo hace de forma inconsciente y esa línea divisoria se ha roto hace mucho tiempo. Tan pronto nos adora como mi madre es una puta que lo abandonó durante meses en Oza (lleva dos semanas)  como yo soy el mayor hijo de puta de la historia (no le quise bajar a la cafetería a por dos litros de Coca-Cola, que por cierto está carísima). Créanme que cuando me niego a esas cosas es por su bien (no puede tomar cafeína) y por el bien de la economía de la casa. Cuando logra algo pide otra cosa y eso provoca un agujero del tamaño de Central Park. Mis negaciones son fruto del esfuerzo y la voluntad. Cuando el consigue algo fuera de sus horarios de comidas es una derrota para mi, para la familia, para todos nosotros, es un paso que se retrocede en la voluntad de salir adelante de una de tantas familias españolas con parientes enfermos o altamente egoístas en su familia. Lo de egoísta lo admite hasta él, conste, y dice que va a cambiar... y llevo mas de 16 años esperando. No soy el ser humano mas comprensivo del mundo; al contrario que mucha gente yo le tengo un odio irracional a los enfermos mentales, borrachos y drogadictos. Hay que ser misericordes (cosa que demanda mi padre y el no muestra con nosotros) con ellos sí, pero solo con aquellos que quieran salir adelante. Y mi señor padre no quiere salir. Es verdad que ya no puede, pero en realidad nunca quiso aun cuando tuvo la oportunidad.
Y todo esto viene a cuento de que mi señora madre lleva treinta años casada con un señor enfermo que ahora se muere, que quizás lo haga odiándonos porque su enfermedad le diga que somos la peor escoria del mundo, y eso nos pesará en la conciencia toda la vida, mas a mi madre que a mi porque ella no sabe pasar y la muerte es un catalizador de las emociones como pocos hay en esta tierra (la muerte de Nestor Kirchner le dio 20 puntos a su esposa en los comicios de Argentina). Y aquí muchos dirán "metedlo en una residencia".  Estamos en ello hombre pero eso nos lleva al papelito que no quieren fotocopiar, a cubrir impresos burocráticos, a entregarlos en duplicado en dos sitios distintos, a cubrir mas impresos, a conseguir informes y finalmente mas impresos. Todo esto y mas de lo que puedo recordar por lo que me cuentan las lágrimas de mi madre es lo que sufrimos una familia española con un familiar enfermo que no puede ser metido en una residencia porque, y cito textualmente, "no hay sitios para gente como su marido/padre"
No he sido lo mas coherente del mundo pero resumiré. Mi cabreo no es con España, es con esa idea que tienen con mi país los de fuera y les estamos confirmando, con la administración pública, el sistema sanitario (cuando lo ingresaron en el CHUAC se lo derivaban de un lado a otro sin sin casi ninguna explicación), el educativo y el formativo de los nuevos profesionales. Ah, y con Jazztel, porque pagamos las cuatro facturas que las gestiones para mi señor padre no nos dejó pagar hasta el 25 y el día 19 nos habían dado de baja. Y así nos va. La típica señora del Opus Dei (conozco a una así) junto a cierta loca (que por desgracia también conozco) me hablaría de los niños de África. Yo no he visto que fueran ahí a ayudar ni nada, aunque mandaron 30 euros que seguramente se quede la propia ONG. Eso me hace sentir mejor desde luego.

Ah que loco estoy... 

jueves, 15 de agosto de 2013

En vida y sueño.

El amante recorría lentamente la suave curva de una de sus redondeadas caderas con suaves besos. El estremecimiento se hizo palpable en la piel delicada, suave, cálida de su bella acompañante, giró levemente el rostro y dejó salir una sonrisa llena de gozo, con esa pereza producto del fuego, dándole un toque felino a esos ojos negros como la noche. El dueño de los labios que la exploraban paseaba una mano por una de esas perfectas piernas, que se movía lentamente como prueba de los maravillosos instantes que habían vivido hacía tan solo unas horas. Con un suave movimiento él se puso a la altura de su oído y le susurró un dulce "te quiero", cargado de unos sentimientos imposibles de comprender y describir. Las formas de su cuerpo le parecían perfectas desde el primer momento en que la vio y solamente su presencia ya era una invitación a placeres capaces de quitar la cordura incluso al mas racional de los seres vivos. Si una sola mirada se posaba en él con toque mínimamente insinuante, eso era mas que suficiente para incendiar un bosque entero. 

Aun era de noche en la habitación y la luna bañaba su desnudez, la de ambos,a,oldándose a los cuerpos de sugerentes curvas y blanca piel, como si siempre la hubieran llevado puesta. Una mano blanca, delgada, paseó por el cabello de la bailarina nocturna que tenía entre los brazos y un suave suspiro se derramo en la curva de su cuello, dejando sentir la calidez del aliento y la delicia de su proximidad. La avidez, el deseo, la pasión, todo eso aun flotaba en el aire. Aun quería seguir consumiendo la frustración, la ira, la tristeza para dejar paso a la paz, a la harmonía de los cuerpos y los espíritus de ambos. Cada ocasión en la que esos labios saboreaban su piel sentía que el deseo volvía una y otra vez y los suspiros de tan dulce acompañante eran una perfecta correspondencia. Los dedos se delizaban por su pie y con tranquilidad, emitiendo una especie de inconsciente ronroneo ella se giró para quedar frente por frente. Se miraron profundamente a los ojos en lo que duraban los segundos. De no ser por su mortalidad se habrían mirado estaciones enteras, hasta que todas las hojas de los árboles cayeran y volvienran a crecer en sus ramas mil veces. 

Unos dedos se posaron en un torso cálido y blanquecino, desprovisto de esas formas tan atractivas que hacían ruborizarse a las mujeres, pero ese sencillo gesto lo hizo sentirse inmensamente afortunado. Él correspondió posando una mano entre los suaves senos de ella, dejándola caer como una pluma ligeramente a la izquierda. Notaron el corazón el uno del otro mientras se miraban a los ojos y ella sonrió, dejando a ese que llaman poeta sin aliento por unos momentos. La maravilla que contemplaba sus ojos no tenía cabida en poema alguno. No había redondilla o serventesio que pudiera equiparar esa luz mágica, que daba esperanza a los corazones tristes. Y la música tampoco bastaría para que el tiempo le diera la razón a esos ojos cuando se cantara su canción durante mil años. Los dedos de aquella bailarina ardiente acariciaron apenas sin dejar de mirar sus ojos, como si con ello le estuviera transmitiendo un mensaje a su amante, una sensación de seguridad, una intención de tranquilizarlo aun mas de lo que ya estaba. La sugerencia de sus movimientos, la entrega con que sus caderas se movían fieramente cuando las estrellas observaban nunca se borraría de su memoria y mucho menos esos momentos posteriores en los que ambos se decían sin palabras lo que lo que ninguna leyenda pudiera explicar. 

Los cuerpos se acercaron de nuevo, sin ninguna insinuación y un manto de plumas los cubrió a ambos. Ella dejó sus manos sobre el torso de él, como si quisiera tranquilizar sus propios latidos y él lentamente rodeó el fino cuerpo de ella, envolviéndolo en sensaciones de seguridad, de cálida compañía y una fervorosa ternura. No permitiría que nada le pasara a ella. No permitiría que nada le hiciera daño y, si eso sucedía, no permitiría que su sonrisa se borrara mas de unos pocos segundos. La haría aflorar de nuevo desde el interior de su alma para que iluminara el mundo. Él nunca la retendría contara su voluntad, no le haría daño jamás y estaría dispuesto a cometer todos los actos de entrega posibles para demostrar que estaría ahí por siempre, en lo bueno y en lo malo. Bajo la nariz del amante se encontraba el cabello de ella, que desprendía ese aroma limpio, fresco, como el de una flor en la primavera mas perfecta. La luz de su mirada era como el sol y su sonrisa era la inspiración de los poetas. Los dedos blancos fueron un peine durante unos momentos, deslizándose por su cabello, un manto de seda negra. Cerró los ojos, escuchándola respirar a medida que ella se iba quedando de nuevo dormida tras los intensos actos de entrega que habían realizado en la cama, llegando a tocar el cielo varias veces, sobrepasando sus límites para yacer juntosentre las estrellas. Con dulzura los dedos de aquel hombre afortunado pasearon por el cabello de ella, dándole esa sensación de paz que añoraba desde hacía tanto tiempo. 

Permanecieron juntos hasta que ambos, dormidos como estaban, se reunieron en el mundo de los sueños para decirse todo aquello que había faltado en tan gloriosa noche. 



domingo, 17 de marzo de 2013

Noche mágica.

La magia que flotaba en el ambiente envolvía los sentidos como el cálido abrazo de una madre a su hijo, los sumía en un letargo y estupor que solamente permitía el paso a todo aquello que resultara agradable hasta el punto de rozar la utopía. Los pequeños sonidos que salían de la habitación llena de cojines eran una muestra de lo que acontecía en ese momento. No era necesario ser un sabio para darse cuenta de lo que estaba llenando los poros de aquellos dos seres. La musicalidad de sus risas entrecortadas por algún que otro suspiro casi imperceptible era prueba mas que suficiente para dar a entender qe aquellos dos amantes se prodigaban lo mas bello que puedan darse en este y otros mundos. 

El interior de la habitación era una llamada al relajo y la comodidad en su mas clara expresión. Los tapices descomunales con escenas de la vida cotidiana se mezclaban con escenas de personas de todas las etnias dándose un amor exacerbado y casi fervoroso ante la mirada de los astros y las estrellas ahí presentes. A la llamada de Venud acudían desde los pequeños gnomos hasta los grandes gigantes que en sus cuevas podían llevar a cabo auténticos terremotos de pasión. Dos elfos se encontraban con sus bellos rostros unidos por las perfectas boas, armas a un lado y ropas al otro. Entre dos labranzas un campesino corteja a una humilde aldeana de ojos color índigo que parece mas que predispuesta a darle una prenda o a arrebatarse ella y él todas las que lleva puestas. Un soldado vuelve a casa sin un ojo pero eso no parece importarle a una espigada mujer de bondadosos ojos negros que se lanza a su encuentro para después entregarse a la pasión. En la habitación en cuyas paredes todo esto se narra hay una sola palabra motivo de filosofía pacífica y única: el amor. 

Y predicando la religión consistente en adorar el cuerpo ajeno se encuentran los huéspedes de esa habitación. Las sedas de la ropa y los harapos casi de mendigo ya se han dejado atrás para disfrutar las caricias, los deseos y fantasías susurrados al oído, a las confesiones en las que la piel se eriza de parte a parte del cuerpo, a lo largo de una extensión de carne y hueso que es ahora templo de ininteligibles plegarias para quien reside en el interior de ella en un vaivén constante y rítmico, solo interrumpido por una pequeña rebelión de esa escultura divina que decide tomar la revancha entre los cojines de terciopelo tan dignos de la realeza..Aquellos ojos oscuros parecían expresar un profundo deleite con las expresiones de su apasionado compañero. Los bellos acordes de aquella voz envolvían los sentidos, como la magia antes citada, llevando a este hombre a desear mas y mas de esas formas y curvas de bella mujer que lo habían atrapado antes siquiera del primer contacto. No se dio por vencido y dejó salir de sus labios unas palabras fervorosamente intensas a la vez que sus labios se cernían sobre un seno y ella echaba la cabeza hacia atrás y ofrecía un poco mas de ese exquisito banquete.

Ella usaba con maestría las artes amatorias tanto de la sencilla mujer que cede a la pasión como la de la bailarina que puede imitar a las dunas de los desiertos entre las que nacieron los acordes del Qanún o el nay. Las caderas de aquella diosa se movían como por embrujo al son de una melodía que solamente sonaba en su cabeza y enloquecía los instintos pasionales de quien en esos momentos se encontraba bajo el influjo de esos ojos que robaban el alma si se lo proponían. Las manos de aquel siervo de su ahora pícara sonrisa se desenvolvían como pinceles por la espalda desnuda de esa Musa dadora de sorpresas mientras la danza de ella arrancaba los sonidos mas indiscretamente expresados por parte de alguien completamente entregado a la causa del deseo y la pasión. Ella no era perfecta pero en aquel momento los ojos, oídos, labios, suspiros y un sinfín de tributos necesarios eran dados y recibidos por los sentidos de ella, gentil en sus movimientos. 

Para nada ni nadie existía aquel lugar. Solamente para los dos amantes que buscaban juntos el final de ese peregrinaje de besos y bailes comenzado tiempo atrás con una mirada, un abrazo, un roce de labios en el cuello y un susurro infestado de ese elixir de la picardia. Aquella sonrisa preciosa era un símbolo de intenciones mas allá de lo establecido por el común acuerdo entre la cordura y la lógica imperante. Esos pequeños detalles eran como peldaños de una larga y por fortuna o desgracia finita escalera que llevaba hasta el cielo mismo del éxtasis y el clímax, ese golpe de luz que una vez te alcanza, siente quien lo experimenta que podría desplegar alas y echar a volar hasta lo mas alto en la compañía de quien tiene contra su piel. Esa piel morena de Rosa sin espinas pero que crece entre ellas era todo un manto de gloria para las manos de quien la idolatraba y la veía como lo que realmente era: el motivo mas maravilloso de vida, la mujer por la que estaba dispuesto a sacrificar mas de una noche en pro de su sonrisa, por la que lucharía contra todos los demonios posibles y las tentaciones mas grandes. 

El movimiento se fue haciendo cada vez mas y mas rápido. El sudor perlaba los cuerpos de los amantes y las miradas se cruzaron solo un momento cuando de pronto el placer mas intenso les golpeó y los elevó a ambos por las alturas en forma de mil estrellas brillando al unísono como nota final de aquella orquesta de sensuales palabras, bailes, confesiones en formas de caricias y seducción. Por un momento los cielos se abrieron y las nubes desaparecieron cuando el momento final llegó a ambos como señal inconfundible de una extraña pero mas que maravillosa comunión entre las dos almas, una de ellas sintiéndose llena de una gran fortuna por tenerla entre sus brazos. Las miradas se volvieron a cruzar de nuevo y un lento y cálido beso fue ese toque final antes de quedar acostados entre las sábanas de satén azul y los cojines, almohadas, rica y bellas telas, amparados por un dosel de seda azulada con lineas moradas que imitaba la sensualidad del movimiento de sus caderas con el acariciar de la brisa que entraba por la ventana. 

Se miraron fijamente y él tomó una de las cientos de rosas azules que había a su alrededor desperdigadas por toda la habitación, dio un besó esta y con la misma deslizó los pétalos por ese rostro de piel morena y ojos enormes que atrapaban con solo una mirada. Con una sonrisa se dejó llevar por la emoción y la envolvió entre sus brazos y alas las cuales desprendían un sinfín de brillos. Entre esas plumas solamente destinadas a ella le susurró: 

-Te quiero... y esta noche nunca será olvidada ni por mi mente, ni por mi corazón ni por mi alma... jamás. 


sábado, 9 de febrero de 2013

El escritor y la Musa



El vestido dejaba tras de sí un susurro de secreta alta factura, desolando la oscuridad y llenando el ambiente de luz. A su paso se sucedían las estatuas de grandes guerreros y hombres así como de elfos, duendes, hadas, ninfas, las musas de tantos escritores que han visto tanto en su realidad como en la realidad de otros una fuente de inspiración única. Los tonos azulados dejaban a su paso no solo el cálido y misterioso "frufrú" sino también una representación de un cielo que parecía en su ocaso, rozando ya la hora final, como si se tratara del último rayo de sol del día que dejara paso a la oscura y aterciopelada noche. Aquel lugar, bien conocido por la dama de gran belleza, era contradictoriamente nuevo, siempre tenía un detalle que añadir, que descubrir, que contemplar y del que maravillarse. Los pasos de sus zapatos eran los que se hacía escuchar por el lugar. No era un paso airado o furioso, sino tranquilo, quizás algo nervioso ante todo aquello que prometía la noche, Esa dama sonreía con calidez, haciendo a las estrellas volverse para mirar a su hermana perdida durante tantos años. La luna también la contemplaba, dejando a su paso el recelo de la que envidia a alguien mas bella que ella misma. Y aun así, en sus zapatos se veían piedras de luna, que eran regalo de la misma mujer pálida que contemplaba el pasar de los siglos entre las estrellas, sus queridas estrellas a las que tanto cuidaba.

Flanqueado por varias estatuas de escritores, por árboles vivos, en toda su plenitud de vida, por el brillo que se colaba en los cristales del techo, le esperaba el último tramo de aquel largo pasillo. A donde mirara podía ver rostros famosos de su mundo y de otros muchos. Un humilde monje de piedra miraba a los cielos en busca de esa respuesta sobre el origen del universo o un gigantesco lobo miraba con lo que pareciera ternura a una bella dama que le ofrecía lo que se asemejaba a un dulce. También había retratos de bellas mujeres que poseían cierto aire de maligna y consciente seguridad y al mismo tiempo atrayente como la luz para las polillas. Por allí lo que parecía un trono y al lado, retratado, aquel hombre que se sentaba en este con una voluptuosa criatura que emanaba tentación sentada en sus piernas, esmerándose en captar la atención del ser oscuro que se sentaba en el mencionado asiento. Sentada entre joyas como una reina, tumbada y cubriendo su desnudez por estas, una mujer de piel muy pálida era envuelta por los brazos de hombre de mirada salvaje que dejaba clara sus intenciones de intimidad para con aquella que resultara su acompañante.. Allí donde la luz de la luna que se filtraba por los rosetones del techo no llegaba, las sombras se hacían presentes siempre y cuando algún candelabro no desterrara la oscuridad a otro tiempo y lugar. En el mas colorido de los tapices se podía apreciar a dos amentes mirándose a los ojos, no existiendo nada mas que esos ojos que se miraban mutuamente, congelados en el tiempo y el espacio

La dama identificaba cada escena, cada pareja, cada detalle con todo aquello que alguna vez había sido y nunca dejaría de ser ni en su propia mente ni en el corazón de aquel que había creado todo lo que sus  ojos contemplaban. Los lánguidos pétalos de una flor azul caían a su paso como si quisieran superponer una segunda alfombra ante la que ya se encontraba presente, de un color rojo especial en extremo a los ojos del anfitrión. Todo ello sostenido por un suelo de mármol blanco como la sonrisa de aquella mujer que en su cuello portaba joyas que no necesitaba, ese mensaje físico de todo lo que pretendía expresar un corazón que la tenía como invitada siempre, cada día. Había tanto que explicar dentro y fuera de aquel lugar que tan bella historia entre dos personas nunca se llevarían a cabo a no ser que la eternidad amparara a quien la describiera. Las luces de las estrellas parecían vislumbrarse mucho mas brillantes, mas cercanas.Y así era, pues querían contemplarla a ella, a la que hoy celebraba su día de nacimiento. Se mostraban expectantes todas ellas, atentas a cada esto, cada respiración de aquella mujer de cabello oscuro que parecía seda elaborada del mismo manto de la noche y brillante, con luz propia.

Al final de aquel largo corredor se encontraban dos grandes puertas en las que se podía dar toda cuenta de actos heroicos y escenas no tan llamativas tales que una recogida de la cosecha o la creación de otra vida, saliendo del seno de una laguna de aspecto tranquilo, hecha del azul de lo que pareciera un zafiro. Pequeñas líneas de plata que se esparcían desde los bordes hasta la parte mas alta de la puerta parecían confluir como caminos hasta formar la raíces y el tallo de una rosa de color azulado que sorprendentemente se dejaba acariciar los pétalos por una brisa de origen desconocido, como una mano que delicadamente delinea los rasgos del rostro de un amante. Y ahí la rosa rompía en dos una inscripción que ocupaba todo el marco de la gran puerta: scriptoris in amore faciam vos vivamus per aeternum. Las figuras que se mostraban en la puerta comenzaron entonces a moverse, como dejando tras de sí a la mujer, dirigiéndose al fondo de aquel marco tan bellamente cincelado y haciendo una especie de gran fuerza. No había gesto de esfuerzo en sus rasgos sino que parecían hacer aquello diariamente. Y las puertas comenzaron a abrirse poco a poco para dar pasó al salón de baile en el que se celebraría la fiesta,

La gran sala ya se encontraba llena de gente qye la recibió con alegría por su amistad y con admiración por su belleza. Sus ojos reflejaban aquella luz de la felicidad que parecía dispuesta a no extinguirse nunca. Los buenos amigos se encontraban en aquel lugar y los fue saludando uno a uno. Aquel lugar, con sus amigos, se  antojaba perfecto. Extrañamente perfecto pues a la soledad solo rota por un elfa o una dama de locura y encanto sin igual, se unían sus amigos. Al tiempo que todo esto pasaba la música comenzaba a sonar y las personas se fueron apartando poco a poco sin perder la sonrisa para formar un pasillo hasta el centro de la pista de baile donde un hombre la esperaba. Solitario y de gesto grave, toda expresión de seriedad se fue cuando la vio aparecer. Con pasos tranquilos ella comenzó a caminar hasta el centro de la pista mientras la música sonaba. La sonrisa no se perdía en su rostro en momento alguno y el caballero hizo una profunda reverencia que la dama correspondió de forma cortés. Seguidamente el sonrojo de ambos se hizo notable y se abrazaron, encontrándose al fin la una en los brazos del otro. Las cristaleras llegaban hasta lo alto reflejando la gran altura en la que se encontraban, en medio de un monte que por donde se mirase daba una vista perfecta de los cielos.Y abajo las nubes hacían una alfombra blanca y pura en inocencia y belleza. La Luna los seguía observando y a ella se unieron los demás planetas que querían asistir como dioses e invitados de honor a aquel encuentro.

Él la sostuvo por su cintura mientras se posicionaban y con fluidez comenzaron los primeros compases de un vals durante el cual ambos se miraban a los ojos, Las sonrisas no se borraban y dejaban tras de si una de las grandes sensaciones que pueda recibir el ser humano dentro de su corazón y de su alma. Aquel hombre estaba exultante de felicidad por aquello que creía imposible de conseguir algún día. Que ella, motivo de cada, suspiro, cada pensamiento y cada verso estuviera entre sus brazos al fin, rodeada de amigos a los que había invitado de buena gana para hacer mas perfecta aquella velada. Ante los ojos de la mujer que tenía el afecto de las mismas estrellas, de los animales, mares, ríos y montañas las cuales habían sido creadas para albergar miles de historias que contar en un pasado y futuro próximos, sobre como dos almas se buscan, se unen y se envuelven la una a la otra con sábanas o abrazos llenos de calidez, ternura, afecto, deseo, pasión. Y ahí estaba ahora ella, entre los brazos de un hombre, de un ser humano que era mas feliz que nunca, que  se encontraba vestido en tela de un traje negro y caballeresco que resaltaba todo aquello que él tuviera ante los ojos de ella. La música los conducía por los recuerdos del pasado y los planes de futuro. Todo esto aderezado con una mirada del hombre que mostraba esa esencia que destacó en sus ojos la primera vez que vio aquellos ojos capaces de tantas cosas dentro de su alma

Con paso lento bailaban canciones que para ellos fueran importantes, dejando atrás todo lo demás, concentrándose en sus ojos, ignorando amistades , reinas y emperadores presentes. Por toda la sala la música iba llenando los corazones de un sentimiento de felicidad, de ternura. Los excelentes músicos dejaban que sus manos tocaran solas, algunos maravillados consigo mismos de lo bello que era el sonido que dejaban salir. Pero nada mas existía: ni las guirnaldas de plata o las estatuas de ninfas, la fuente de chocolate custodiada por una encantador guardiana, ni las joyas o las bellas facciones de algunas invitadas, ni la ausencia de dolor o el exceso de hilaridad. No había miedo o preocupación. Solo esos dos ojos que para el escritor de historias a veces ocupaban la totalidad de sus sueños, tanto cuando estaba dormido como cuando estaba despierto. En medio de aquel momento tan especial, el corazón del escritor juzgo entonces que era el momento de hablar pues mayor perfección no se podía alcanzar. 

-Feliz cumpleaños Musa de mi inspiración. No se que mas decir aparte de gracias por cada día en el que la vida me permite compartir pequeños y grandes momentos llenos de lecciones y de sonrisas, de lágrimas que nos fortalecen y de risas que nos regocijen el alma. Esto es lo que te puedo regalar, historias humildes salidas de mi corazón, versos en la noche que no sean escritos para que solo tu seas la receptora de aquellos anhelos encriptados que tu creas dentro de mi ser. Te puedo dar mi cuerpo, mi alma, mi pensamiento y corazón aunque todo eso ya lo tienes y tengo la seguridad de que harás un gran bien de todo ello. Gracias a ti sonrío cada día y en mis momento de tristeza pienso en tu mirada y sonrisa para seguir luchando, extrayendo fuerzas del sondo de tu voz, de la inmortalidad de tu sonrisa que cuando desaparece, anochece en mi mundo y la tormenta se extiende. Te debo mil cosas que nunca podré pagarte y espero algún día igualar en actos todas las buenas acciones que me han hecho sentir tal cual soy ahora mismo contigo entre mis brazos, Tu has roto mi máscara de piedra.-Aquel hombre se quedó callado ante un pensamiento. Y entonces dijo, envolviéndola en dos alas de ópalo negro y acercándose a su oído- Puedo darte la inmortalidad... 

...Porque si un escritor se enamora de ti vivirás para siempre. 



miércoles, 16 de enero de 2013

Pasión soñada.


Me levanté con ganas de la arquitectura divina de tu cuerpo, de la sensación de tu piel contra mi piel y de tus ojos tan brillantes mirando mis ojos llenos de todo tipo de emociones. Y me puse hasta nervioso pensando en ese cuerpo de diosa contra el mio, muy muy nervioso. Te deseo a mi lado, piel contra piel y aliento contra aliento, dejar salir los animales interiores de cada uno y conquistarnos de mil formas centímetro a centímetro de piel. Tengo sed de esos bellos labios que son dulces como la miel a mis ojos y en mis sueños deseo saborear por una eternidad. Si supieras todo lo que imaginé por unos minutos, dejando de lado la timidez y los nervios, como avanzaba por tu piel y me alimentaba de tu placer, emanando del centro de tu cuerpo entre los acordes de un concierto que dabas con tu voz rota entre las mas intensas emociones de casi lujuria. 

No creo que pueda llegar a igualar a las manos que yo poseía en esos sueños, avanzando sin peligro ni temor hasta puntos donde pueda llevarte hasta el cielo, donde pueda rendir tu voluntad y rendirme yo a tus deseos. Mis labios recorrer la curva presentada por tu cuello y que finalice en un pequeño mordisco en tu clavícula, para seguidamente volver a ascender y suplicar casi entre pequeños y sutiles gemidos o jadeos que te deseo entre mis brazos desde hace demasiado tiempo como para dejar correr esa oportunidad en la que ser uno solo. Y mis dedos explorando cada uno de esos rincones secretos que nuestras ropas acostumbran a cubrir y que cubrirían las sábanas o el pudor de tus manos entre nerviosas palabras de placer. Y de tantas ganas que tengo de ti me precipitaría sin duda contra tus labios de nuevo para poderte susurrar después contra estos aquello que tengo ganas de hacerte, de como la entrega de los cuerpos es totalmente prioritaria en ese mismo momento. Tus ojos me esclavizaban y a continuación estos se cerraban por mis artes amatorias, como si nada se pudiera sostener un tiempo determinado ni necesario para someter al otro. 

Tus ojos se mostraban inocentes, faltos de culpa o pecado que confesar, después eran dos ascuas encendidas, prendidas por el deseo de tener la esencia de otra persona estallando junto a ti. Y aquella persona era yo, ese caballero que entre sus alas te cobija para prodigarte los sentimientos y las sensaciones mas naturales del placer. A todo pienso recurrir para que te sientas cobijada, seducida, excitada, perteneciente por completo a esa situación que viven las pieles al rozarse, los alientos al bailar, las miradas al encontrarse y las lenguas acariciándose a deseándose encontrar en tanto que una de ellas explora las profundidades de un bella y lúbrica intimidad, extrayendo aquel tesoro, alimentando el motor de la pasión y el deseo que ahora mismo se encuentra al rojo vivo, deseando consumir toda la energía de ambos y quedar exhaustos en la cama, mirándonos a los ojos, desvelando lo que corre por las venas a través de dos miradas prendidas en sed de mucho mas tras una serie de interminables explosiones. Mis manos se muestran ingeniosos pinceles que dibujan en tu cuerpo las figuras, las historias, las formas de tus curvas que a veces me envuelven y atrapan hasta lo indecible. Esas curvas que cuando se mueven me enloquecen, me vuelvo sordo y ciego de resto del mundo, colo oigo el matiz sensual de tu voz y veo el contoneo de esas caderas, me sonrojo por tus senos pegados mi pecho y me estremezco con tus caricias en mi rostro.


viernes, 4 de enero de 2013

El guardián fiel.

La luna traspasaba aquellos cristales azules en forma de una rosa azul que dejaba brillar todo el interior de esa curiosa habitación con una luz que invitaba a la tranquilidad. Los libros de poesía, cuentos, historia, descansaban sobre las estanterías y no lejos de ahí se encontraban unas cuantas joyas a medio hacer esperando a ser robadas por una ágiles manos capaces también de provocar las mas delirantes sensaciones en todo cuanto hombre se depositaban. Seguramente algún brillante de todo el total faltara en aquella mesa de trabajo de orfebrería. Los vientos soplaban y las sombras se convertían en refugio de todo tipo de oscuras criaturas en las que dar un poco de confianza podría convertirse en la peor de las pesadillas o el mas bello de los sueños. No había rincón de aquella habitación que no estuviera impregnada en algún rastro de personalidad mágica y atrayente, como el rasgo de un rostro que lo hace único sin necesidad de ser una cícatriz o una mancha. La luz de una lámpara de bellos cristales se encontraba apagada. 

En la chimenea crepitaba las llamas danzantes, como los pasos de baile aprendidos de la pasional danza entre Terpsícore y algún afortunado acompañante en sus paseos llenos de expresión y vida. Por aquí y por allá se podía percibir un leve olor de vida salvaje, alguna marca de zarpas en el suelo o cerca de las paredes. Mas allá, como si esperaran pacientemente, los dulces derramados en una bolsa, dulces como los ojos de la dueña a la que pertenecían, alegre y a veces depresiva pero sin duda capaz de conquistar el corazón mas duro. Lejos de todo aquello, en un solitario jarrón, descansaba una rosa gris plenamente abierta de pétalos. Un curioso contraste para las armas cuyas formas causaban fascinación y temor por igual, hacían desear usarlas y al mismo tiempo respetar su quizás centenaria estancia en aquel lugar sin tiempo y sin espacio definido, un refugio vacío y a la vez lleno de mil experiencias y pensamientos, emociones y sentimientos. Una leve neblina de ternura se mezclaba con un deseo palpitante de lujuria incontenible. Sin duda un extraño lugar, lleno de lágrimas y al mismo tiempo de mucha diversión y alegría. 

Dormida en una cama e iluminaba por aquellos rayos de la luna, uno de los seres mas bellos de la creación dormía placenteramente. Su respiración se acompasaba casi al ralentizado tic tac de un reloj que midiera el pasar del tiempo inexistente en ese lugar. Su respiración era sumamente silenciosa, no alterando en nada a los vientos o las llamas de alguna que otra vela puesta a su alrededor acompañando a la flagrante chimenea. Los labios de ella, cerrados a cal y canto, al igual que el resto de su rostro, era un bello detalle para una expresión de paz profunda, tanto interior como exterior. Todo lo que la rodeaba se circunscribía a las pequeñas y delicadas caídas de pétalos que se producían a su alrededor. No había ventanal en aquel lugar que no dejara pasa un rayo que luz que besara aquel rostro maravillosamente armonizado con la naturaleza y el arte de los hombres y los dioses. La imaginación del que contemplara esos finos rasgos lo llevaría hasta los as profundo de un bosque o a lo mas alto de una montaña. Quien viera ese rostro juraría protegerlo por siempre, hacer sonreír a ese rostro sería la máxima de las recompensas dadas por esa criatura de los cielos. No era necesario en ese momento nada mas que pudiera ser de ayuda a ese rostro para tranquilizarse. Todo era equilibrado y claro, transparente y a un mismo tiempo lleno de mil detalles que explorar o tener en cuenta para entrar en sintonía con el lugar. 

Las formas de su cuerpo se adivinaban suaves y tentadoras, también proporcionadas en exceso. En exceso de perfección. Las caderas, la cintura, los hombros perfectamente alineados. las piernas perfectamente rectas y dispuestas a ponerse a bailar en cualquier momento. Cada uno de los dedos mostraba unas uñas limpias e impecables que si bien podrían ser usadas en los arrebatos de pasión o en defensa propia ante algún atacante. Su cuerpo estaba envuelto en la gracia de una suave tela que usaba para dormir y dejar cubierta toda la intimidad que muchos deseaban mancillar de alguna forma. De todas formas nadie la podría mancillar en aquel lugar, porque en ese mismo lugar ella era la adoración de quien la cobijaba entre sus alas cada vez que la tristeza acudía a su corazón o a su rostro, ahora tranquilamente dormido. Toda la fuerza de un gran sentimiento la cubría ante el mal del mundo y ella podría dormir siempre tranquila en aquella habitación sin espacio y sin tiempo definido, donde mil años podrían pasar y parecer un segundo y viceversa. Los vientos que soplaban ahí fuera no la enfriarían, le darían la fuerza necesaria para que pudiera ser mas resistente ante los temporales que la aguardaban. Aquellos vientos creaban un ojo del huracán que era en sí la calma de lo que producía en la conciencia de ese ser atormentado por miles de problemas hasta que ella llegaba con su sonrisa y todo se tranquilizada. Pudiera decirse, para mayor precisión, que el rincón en calma donde dormitaba la dama era el único remanso de paz en la conciencia de quien ahora la protegía desde la distancia, observándola entre las sombras aun sabedor del destino fatídico que supone estar en estas. 

Su vigilante se acercó con tranquilidad pasando cerca de la puerta de acceso a ese lugar, la cual de pronto se abrió y apareció ante él una criatura de dulce mirada llena de alegría y sonrojo al contemplar las brillantes alas del caballero. Pareciera que se quedó helada y seguidamente el caballero hizo un innecesario gesto de que guardara silencio, otro señalando a la dama durmiente y seguidamente una pregunta de que requería de esa habitación. Con total sonrojo, la bella dama que se mostraba nerviosa en exceso señaló los dulces antes descrito s en la mesa. Sin mediar mas palabras el buen guardían se acercó a la mesa y tomó los dulces entregándoselos a la pequeña dama que se comió uno y salió corriendo atravesando al momento el dintel de la muerta y desapareciendo en la curva del pasillo. Con un leve suspiro de alivio al observar que aquella dama durmiente no se despertó ni se removía lo mas mínimo o alteraba su respiración en algo, se siguió acercando hasta que se produjo la siguiente interrupción. Aun a pesar de ser tn solo la segunda le pareció algo irritable cuanto mas que se le molestara en medio de sus labores. Aunque todo se solventó tras haber recibido una lenta y pausada caricia por su pecho, un beso en el cuello y una mirada acompañadas de una sutil sonrisa que dejo turbadoras sensaciones a su paso. Una vez recuperado de ello y aparecido un amante para esa tentadora criatura, se acercó a la dama que llenaba muchas veces su pensamiento y tomó una rosa azul. 

Paseó la rosa por su rostro unos instantes antes de que este hiciera un leve gesto. El amanecer ya llegaba a esos lares y pronto se haría de día. Acostado a su lado, estuvo contemplando su rostro con detenimiento, aprendiendo cada rasgo de su rostro, como le gustaba hacer de forma continua, con una sonrisa en los labios y luchando contra la deliciosa tentación de despertarla con un beso y susurrarle tantas cosas desde el fondo de su corazón. Aquellos labios eran una auténtica llamada de "abrígame caballero" combinada con un "respétame y serás libre". Esta última frase se debía a que todos aquellos que besaran esos labios serían esclavos de estos en caso de hacerlo sin su permiso y rogarían de forma constante por otro beso. Sus ojos se posaron entonces en los ojos cerrados de ella. La luna ya no estaba alumbrando y los primeros rayos del día impactaron en su rostro. La luminosidad de su piel, tan suave y natural, cálida y acogedora en el calor que desprendía se fue haciendo cada vez mas evidente. El nuevo día obsequió a todos con una calma total y repentina en el exterior, sin viento alguno que aullara con furia. 

Poco a poco ella fue dando señales de estar despertando y los ojos de esa mujer, de esa dama, de esa Musa, se abrieron lentamente. Entonces el mundo pareció irradiar mucha mas luz de la que ya era dada por un sol benevolente. Los labios de aquel guardíán se fueron curvando poco a poco y de nuevo paseó la rosa por su mejilla, susurrando en su oído un tierno "buenos días Musa de mi inspiración" para acto seguido besar suavemente su mejilla. Una sonrisa de ella era lo mas bello que podían contemplar sus ojos y por un momento el brillo de esos dientes iluminó el mundo entero. Dejando la rosa sobre el pecho de ella unos dedos fríos y pálidos acariciaron su mejilla con infinita ternura a la vez que los ojos mostraban claramente el sobrecogimiento que experimentaba su corazón, todo su ser por entero al apreciar ese terciopelo que recubría aquella alma luminosa y grácil como el vuelo de una mariposa. Sin mas se acercó a sus labios y los besó con delicadeza, apenas rozándolos mientras dos mantos de mil colores los rodeaba y les daba intimidad en aquel lecho plagado de pétalos azules.