viernes, 30 de septiembre de 2011

El general y la diosa

Luchaba libre en la inmensidad del mundo in dejar de lamentar todo lo que dejaba atrás en cada batalla y por única arma estaba cargado siempre con su mirada de cuervo, de lobo ávido de sangre. A sus espaldas dejaba caminos llenos de sangre y cadáveres pero no podía sentirse mal debido a que eran todos los detractores de sus pensamientos, de su ideas en las que solamente primaba el amor y las ganas de poder vivir. Con patas inmisericordes cargadas de garras afiladas como cuchillas de afeitar corría en pos de sus sueños mas ocultos que buscaba en saciar a toda costa sin importar mas que sus propios gustos pero siempre a la zaga de las criaturas que tuvieran en posesión la visión de sus propias ideas como correctas. Y así avanzaba el general en busca de mas hombres y en especial mujeres para batallas en campos lejanos y en camas cercanas. Sus ojos eran una conquistadora sombra de maldad, rencor, odio, rabia y deseo que nadie podía apagar pues eran de un fogoso y sangriento rojo esos dos globos oculares que habían sido motivo de terror y pesadilla para muchos que se habían cruzado en su camino con ánimo de poner freno a su ambiciones. Cada día era una batalla. 


Librando con sus camaradas batallas tan extensas como las mas largas crónicas de las que poco rastro quedaría. Siempre juntos, siempre unidos en la causa de la victoria para poder llevar a cabo objetivos tan complejos y a la vez simples como sobrevivir un día mas de las pagas de algún rey de rostro olvidado en el futuro no tan lejano como grandes elocuentes de las artes y la historia querrían pensar. Y prontamente se teñían de rojo las calles y los árboles, los lagos y los ríos. El mar también por supuesto. El mar era del color de la sangre pues era realmente sangre de los enemigos que ese ser oscuro gustaba de despedazar entre los lamentos de sus enemigos cuando podía servirse del tiempo necesario para escuchar la música mas acorde a su estado animico: el dolor de los demás en gritos y lamentos eternamente bellos. Conquistaban castillos y de sus riquezas hacían un tesoro efímero pues nunca desvalijaban otras cosas que no fueran la vidas de los que en su interior se hallaban. Era sanguinario ese lobo de ojos crueles que sola,ente disfrutaba en el campo de batalla del dolor. Prontamente se hacían con el control de pueblos y a veces ciudades enteras sumiéndolas en el terror bajo el canto previo de sus aullidos que sus hombres coreaban junto a él. Y satanás ponía de su parte a los animales de los bosques y las aguas para que se cernieran como una plaga sobre los desdichados destinos de los habitantes de esas poblaciones. No podía ser mayor su gloria y sus deseosos estaban casi al alcance de su mano. Pues todo tenía un objetivo. 


En una noche después de una d esas sempiternamente largas y crueles batallas en las que como siempre destrozaron al enemigo, el general se encontraba tumbado en su camastro, pues de algo podía decirse que bueno bueno no era pero si humilde, y si sus hombres sufrían de pobreza, él también lo hacía. Sus pensamientos repasaban aspectos frío de la batalla y la sonrisa macabra se instalaba en su rostro cada vez que recordaba algún que otro rostro que le llamara especialmente la atención cuando su portador era arrebatado de la llama de su vida que se escondía cobardemente detrás de sus ojos anegados en lágrimas y miedos diversos, casi podría decir que atávicos. En medio de todo aquel enfrentamiento una sensación se apoderó de su cuerpo y esa sensación duró poco. Pero sentado. ahí, en su camastro de pobre soldado raso, luciendo sus galones, fue testigo de un prodigio mas que milagroso y a la vez deseado. 


Apareció ella. El aliento se quedó en los pulmones de ese caballero cruel y desagradable para con sus enemigos cuando la vio. Voluptuosa, sonriendo con esa forma tan suya de enloquecerlo, haciéndole saber que esa noche la luna se iba a teñir de rojo y que ellos serían los que aullaran en medio de un montón de danzas antiguas como el hombre mismo. Engalanada con muy poca ropa se acercó a él y se sentó en sus piernas empujándolo con una sola mano para poderlo acostar y poco a poco ese rostro de enormes ojos marrones oscuro y sus labios aterciopelados se dedicaron a dominar esa mente tan cargada de ideas diabólicas y de malvados deseos para con la humanidad. Su cuerpo era perfecto en cuanto al volumen de cada parte esencial de esa anatomía que lo enloquecía en cuando sus movimientos le dieron a entender que ella estaba deseosa de su amante, de ese hombre que solamente tenía reservas de pasión y deseo para con ella. El amor para él no tenía sentido solamente la deseaba y entre ellos había una afinidad que podría denominarse perfectamente como loca y apasionada amistad. Ella lentamente tomó las manos y las guió hasta su retaguardia dejándola que libremente acariciar su trasero de forma lenta. Sin mas ella tomó la iniciativa y posándose encima de él empezó un apasionado beso que se intensificó hasta el punto de ahogar los vagos sonidos producto del deseo que ella causaba en él. Su diosa estaba pidiendo el tributo por tan gloriosas batallas, cobrando esa ayuda que suponía el poder acariciar y tocar su cuerpo con total libertad. Los movimientos de caderas intensificaban el deseo de esos dos amantes tan iguales y a la vez distintos que se consumían el uno entre los brazos y las piernas del otro. Los ojos de ambos estaban ardiendo de deseo cuando sus miradas se cruzaban por alguna décima de segundo en el cambio de papeles de quien dominaba a quien y rodaban por todo el pequeño espacio besándose, devorándose lentamente, bebiendo sangre propia y ajena en una batalla tan encarnizada que no podrá ser descrita por pintor, poeta o escultor alguno pues eran lentas e indescriptibles, apasionadas, salvajes en lo mas absoluto el encuentro entre esas dos entidades que solamente podían dedicarse a la búsqueda del placer propio y ajeno mediante las mas salvajes acciones. la carne era saboreada y la sangre bebida por dientes afilado y por uñas que clamaban arrancar un poco mas de vida y de dolor a su amante. Estaban bañados en sudor y en sangre propia y ajena cando llegaban a ese rugido final de placer que expresaba lo mucho que habían disfrutado desgarrándose, devorándose el corazón prácticamente a besos y abrazos asesinos que gritaban por romper la distancia inmediatamente. 


Y siempre tras el placer se quedaban desnudos, tapados por las sábanas, y hablaban dedicándose algún beso alguna caricia o mas pasión que se acumulara mientra el roce de sus cuerpos avivaba la llama del placer y el deseo. No había mas idea a perseguir que la de saciar esa sed de pasión que sentían el uno por el otro. Tanta sed quizás nunca fuera saciada y eso a ellos no les importaba. 

domingo, 25 de septiembre de 2011

La justa

La brisa y su silencio eterno eran rotos por los aclamadores aplausos del público que en medio de grandes gritos y de altas entonaciones estaban a punto de saltar literalmente de la grada. Para cada uno de ellos era una emoción mas que saboreada lo que ante ellos se desarrollaba: un espectáculo digno de ser admirado y al que solo unos pocos podían asistir y aun mas pocos eran los que podían participar. El variado pueblo de los alrededores se había concentrado en las partes mas humildes de ese improvisado estadio que estaba rebosando de gente y mas gente ansiosa por ver ese enfrentamiento entre potencias mundiales y nombres conocidos de la nobleza mas arraigada en tiempos que eran remotos o mas aun... antediluvianos cuando sus antepasados gloriosamente alcanzaron el poder y el nivel suficiente como para que los que les sucedieron se pudieran permitir el lujo de tales privilegios. Cada caballero venía desde muy lejos y las heráldicas lucían en todo lo alto a la par que tales estandartes eran sostenidos por pajes o siervos traídos de las tierras de procedencia de esos caballeros gallardos y valientes, unos fieles seguidores de la patria que venían en nombre de reyes y reinas y otros que sencillamente buscaban hacerse un nombre entre esos grandes justadores que tenían el cuerpo lleno de cicatrices y de duros recuerdos. Los vivos colores de las casas y de las provincias estaban a la luz de un sol de justicia en ese día tan caluroso y los caballeros que asistían como participantes en ese mismo momento no eran la envidia de sus compañeros que observaban en las gradas, sentados en cojines mientras una dama les hacía cálida compañía. 


Ahí estaban los alemanes, con sus fuertes brazos y capaces de dar un golpe de lanza que podría sacar de su silla a una estatua de algún general montando su caballo. En sus ojos e veía la decisión de ir a por todas, de poder poner en lo mas alto a los lobos y a los halcones que teñían por doquier sobre campo de gules o de azur los colores de sus casas. la potencia de sus cargas era por todas conocida y cualquier general que se pudiera permitir mezclarlos con los prusianos tenía una carga efectiva asegurada  que penetraría hasta los mas hondo del corazón del enemigo en una temerosa oleada de acero, caballos y madera de lanza de cuatro metros y medio de largo. Mas de un caballero se derrumbaba de la silla ante las fuertes palabras que a veces gritaban estos ´´bárbaros´´ de las tierras del este. En la fuerza radicaba el honor y en el honor poco creían a veces estos seres casi de otro mundo. 


Estaban los ingleses, que con sus costumbres y sus linajes antiquísimos estaban dispuestos a ensalzar el nombre de sus parientes y de sus casas así como apellidos allá a donde quieran que el destino les encomendara. Los ingleses tenían un estilo equilibrado, bastante similar al estilo de los alemanes pero con la técnica mas que depurada debido a la gran dedicación que ponían en las cuadras de sus grandes castillos en las que dedican gran parte del tiempo a cargar contra sacos de arena o contra muñecos prefabricados con el objetivo de imitar al rival a batir. El golpe de los ingleses era preciso como el de la puntería de sus arqueros en la batalla de Angincourt. De sus caballos no se puede destacar la resistencia pero si la velocidad y en las armaduras de estos caballeros se imponía una ligereza harmonizada con la resistencia mas lograda en las forjas de Londres, Yorkshire y otros condados, ciudades, pueblos y fortalezas. 


Vinieron los franceses, con su pompa y elegancia, con la bravuconería propia de algún que otro mosquetero de nombre Porthos. En sus mentes estaba la victoria elegantes, la victoria limpia de trampas y de todo tipo de malentendidos entre los que justaban por esas tierras, en aquel estadio. Las armaduras ligeras estaban decoradas con las enseñas de pájaros, símbolo d e inspiración y de la libertad de las artes. Sus caballos cuidados al detalle eran un ejemplo de buena crianza y de decoro en la carrera. El golpe del francés es algo mas blando pero también es verdad que acusan los golpes enemigos mucho mas firmemente que los demás países anteriormente descritos. Mantienen la mente a veces en otros lados como puede ser el escotado vestido de la condesa pero bueno no existe el perfecto caballero. 


Otros tantos países mas estaban presentes. Los carimáticos italianos, los fríos finlandeses y noruegos así como los adustos montañeros del Dimmu Borgir, en Islandia. Y no olvidemos a los condes, duques, reyes, reinas, duquesas, condensas, marquesas y marqueses. Y los aldeanos, los niños que miraban embelesados como sus héroes eran descabalgados o descabalgaban a los rivales. En ellos había una mirada de ilusión que sencillamente no se podía comparara nada visto en cualquier cuento que les hallan contado los padres y cuidadores en toda la vida, pues el espectáculo de la liza es único y en el reside la belleza de la poesía. 

sábado, 17 de septiembre de 2011

Noche fría, compañía cálida

La noche era una sencilla manta para a cobijar de todo tipo de acciones, buenas y malas, a los que estaban al amparo de un frío que empezaba a ser insoportable para todos aquellos poco acostumbrados a la vida nocturna. No hacía mucho que la luna estaba observando a sus hijos que en los campos de batalla, en los pueblos, cementerios y ciudades, saciaban una sed milenaria que no podrás nunca dejar de sentir, incluso mas allá de todo amor y de toda determinación. No había excepción a esta regla pero si miles de formas de orientarse en lo que a la sed de la sangre respecta. Para muchos era un motivo de erigirse como poderosos entre los poderosos y para otros era una maldición que trataban de afrontar de la forma mas romántica posible de cara a sus víctimas.


Así, de una forma lenta estaba un ser salvaje alimentándose, saciando una necesidad mas grande que la lujuria que lo embargaba o el odio contra lo que representaba su víctima que en esos momentos ya había llegado prematuramente a la última etapa de la vida. Entre los brazos de la bestia estaba una mujer de aspecto extraño para su edad y su porte. Siendo plena noche, en plenas festividades veraniegas, lo normal era ver a las personas mas jóvenes luciendo sus deseables cuerpos a la busca de algún semental que les diera su ración diaria de sexo o a saber que otros muchos vicios. Las gafas de pasta estaban en el suelo y entrecerrados estaban esos dos ojos de color azul. El recogido moño apretado y los ropajes largos y bastante sobrios estaban perfectamente colocados. Los contornos de su cuerpo estaban fieramente sujetos por dos brazos y los colmillos clavaos en el cuello estaban mas que dedicados en cuerpo y alma a saciar la sed de esa criatura que cuando la vio se le cruzaron los pensamientos mas bajos y lascivos, los mas salvajes pero decidió contenerse. y dejarse conducir únicamente por saciar su sed. 


En el suelo, pisoteados por unos zapatos que pertenecían a una inesperada visitante, se encontraban los panfletos y revistas que esa criatura despreciable e indigna, inferior, castrada de toda libertad moral. Pero mas importante fue lo que se encontró los ojos de la bestia que estaba arrebatándole la vida. Con pasos elegantes estaba caminando hacia ese ser hastiado de la religión ese tipo de cosas una dama. Inadvertidamente se acercó a la mujer que estaba siendo sostenida por esa criatura maligna y sonriendo acercó una mano al cabello largo de la bestia. Se fueron depositando lentamente caricias en ese ccabello mecido por el viento y sonriendo la bestia miró a su amiga. Esta tenía los ojos posados en la criatura que estaba perdiendo la vida lentamente. 


Como señal de bienvenida dos alas negras surgieron de la espada del demonio que estaba consumiendo ese néctar divino. Negras alas como la muerte que sobrevenía a muchas inocentes personas esa noche de luna llena y que sencillamente era imposible de evitar. Deslumbrando una ´´A´´ carmesí rodeada de un círculo del color de la sangre mas brillante y recientemente derramada como la que circulaba sumisa por su garganta. La sonrisa de la dama invitada sin haber pedido permiso fue mas que radiante y con un movimiento un poco mas dulce y suave a las maneras que estaba demostrando tomó la mano de su amiga y la puso en el corazón de la mujer desangrada no sin hacer un alto por uno de sus pechos que provocó un escaso sonrojo por parte de la víctima. 


-Querido no seas travieso ni tan malo.-Una risa dulce como un acorde de arpa se extendió por todo el lugar y mas de un ser de la noche dejó de prestar atención a sus quehaceres nocturnos para poder atestiguar tan dulce y delicada risa. Con delicadeza la mano se posó en el pecho de la mujes exactamente en la zona del corazón. 


Al demonio le encantaba disfrutar de los últimos latidos del corazón de sus víctimas y mas cuando era esa, su querida amiga, la que se encontraba presente para que justos pudieran disfrutar de los hálitos finales de las miserables criaturas que abundaban en ingentes cantidades por el mundo. 


Ese último latido fue serenamente recibido por la dama pero un pequeño gruñido, sinónimo de gran placer por la bstia alada fue el preámbulo a dejar caer el cadaver como si nada. Con abierto despreció se queó miranndo los panfletos de ese falso dios y después con todos sus galones y porte tomando el brazo de su querida amiga se pusieron a pasear con toda su elegancia y porte al amparo de una dulce y delicada noche

sábado, 10 de septiembre de 2011

La niña y el caballero

La niña estaba sentada en el trono siendo alabada por toda una corte de nobles y plebeyos que se afanaban en hacer las delicias de la criatura que estaba aposentada en ese pequeño trono adaptado para ella y para su pequeño tamaño, pues la pequeña princesa no contaba con mas de 5 años. Los grandes nobles estaban mas que encantados con la coronación de la dama pero había un inconveniente y es que en la política exterior y en el asunto de la defensa el antiguo ministro había muerto y en sustitución de este se puso a un ser de oscuro pasado y estampa que disfrutaba de los ropajes negros así como de las historias truculentas que se contaban sobre él de confirmación confusa y mas confusos resultados. La nobleza lo miraba con malos ojos y eso era por ciertos intereses que el caballero se había empeñado en echar abajo. Has se rumoreaba de la utilización de venenos y asesinos contratados pero el caballero siempre mandaba noticias de tal o cual batalla. Eran prácticamente todo éxitos y derrotas del enemigo ante el poder de unas fuerzas de las que no se daban detalles en ningún informe obtenido por los espías. Pero la niña nada decía porque claro era una niña, o eso pensaban los que estaban bajo el poder de su real estampa. 

Era pues que era una fiesta en honor a ese caballero que había regresado de una victoria mas. Se decía que el enemigo era una coalición de bárbaros de las montañas con una legión de demonios logrados en la sumisión de estos mediante artes que querían factores tan decisivos  macabros como la sangre de niños o las tripas de madres en cinta entre otros. Todas las historias tenían origen de lo mas desconocido y enigmático pero ante todo nadie se atrevía a preguntarle directamente al héroe de las victorias pues este era reservado a excepción de con dos tipos de personas: las de confianza y la pequeña princesa que estaba sentada en ese momento en el trono de oro que había sido regalo de uno de los vasallos entre los miles de vasallos que tenia a su disposición la pequeña dama y que se mataban ( a veces literalmente) a cumplir sus órdenes. Eran todo personas con segundas intenciones y que pretendían alcanzar el favor de esa pequeña dama que tenía tanto poder en su mirada como calor tenía el sol. Allí estaba ella siendo obsequiada con miles de regalos: joyas, perfumes, vestidos, juramentos de fidelidad y servidumbre, sonrisas cargadas de todas las malas intenciones del mundo. Todo ellos observado por los demás invitados que calibraban las reacciones de la niña con gestos y susurros entre los aliados de toda esa red de intrigas. La niña miraba constantemente a la puerta y los invitados sabían lo que estaba esperando. Y la espera terminó con un relámpago que sorprendentemente se sincronizó en una mágica coincidencia con el abrir repentino de unas puertas que chirriaron...algo que solamente se escuchaba cuando entraba él. 


Con una armadura negra fue caminando por el limpio camino que se extendía hasta el trono en el que estaba la niña sentada que prontamente saltó del trono y se abalanzó sobre la negra armadura y la capa negra que portaba el recién llegado. A los oídos de la niña no llegó nada sospechoso pero el caballero que portaba su afamada melena y espada estaba mas que atento a lo que decían. Su capa de extraño tejido como de plumas decían que tenía poderes mágicos y oscuros así como que otorgaban la capacidad de prodigios como el volar o el volverse invisible. Las miradas de rechazo se clavaban así como comentarios mordaces sobre su presencia con esa fea armadura que no era símbolo de respeto alguno. Mas de una burla hubo en lo que duraba ese abrazo. Tomando de la mano y con una sonrisa que provocó mas de un escalofrío de miedo el caballero condujo a la dama al trono y la sentó con un pequeño elevamiento. La niña sonreía de una forma tan deliciosa que nadie advertía que esa era quizás la única mirada y sonrisa que pudieran influir en el gélido discurrir de ese ser abyecto y maldito. 


El gran regalo vino después. En medio de la nada la capa se partió en dos revelado que la capa no era tal prenda sino un par de alas que prontamente recibieron la luz de la estancia, que a su vez ayudaron a convertir esas plumas negras como la boca de un lobo en un ala de color violeta y otra de color plateado- Cuan contenta se mostró la pequeña dama al ver tan gráciles y fuertes apéndices voladores que se extendieron a casi todo lo ancho de la estancia que no era precisamente una anchura fácil de abarcar siquiera con la vista. Mas de un hombre y mujer se tuvieron que apartar airados del despliegue de alas. Seguidamente el demonio alado se inclino y clavando una rodilla en tierra besó la mano de la pequeña dama que sonreía con esa bella sonrisa capaz de atrapar un suspiro d ternura del mismo diablo y así que sucedió el segundo gran prodigio y en su mano apareció un anillo, el sello real de la corte y de su mandato. Y el tercer prodigio 


Acercando sus labios a su frente le dejó un beso en ella y seguidamente posó los dedos pulgares y los arrastró delicadamente hacia las sienes y mas allá. Y por donde estos pasaban se dejaba un rastro de plata con un diamante del color violeta mas bello del mundo. Una tiara de plata con ese delicado detalle descansaba sobre la cabeza de la pequeña princesa. Con una sonrisa y sin perder de vista los grandes ojos de la pequeña se quedó a la espera de su reacción. 

miércoles, 24 de agosto de 2011

El asesino de mentirosos y la diplomática

Con sus ojos todo lo decía. Una mirada llena de luz que estaba siempre iluminando los corazones de todos cuanto le rodeaban, que captaba atenciones indeseadas unas veces y benevolentes otras. Cada vez que sus ojos se posaban en el mundo una verdad le era revelada a este y el mundo respiraba de forma tranquila y a la vez tensa ya que su presencia era motivo de turbación para mas de un hombre que se cruzara en su camino. Con su presencia se instalaba la tranquilidad y al autoridad en los corazones de los hombres y mujeres que centraban su atención en ella y cada vez que su caminar recorría el mundo, mas de una idea se instalaba en la mente de algún que otro valiente estúpido de poder tenerla entre sus brazos. Pero sus formas le hacían prácticamente invulnerable a cualquier forma de seducción que pudiera aplicar en los tiempos aquellos cualquier caballero de quinta categoría. Lo que ella buscaba era una paz duradera entre las personas a las que sus pasos llevaban de aquí para allá. Era fácil verla venir ya que todo en ella atestiguaba una exquisita educación y un saber estar absolutamente envidiable por parte de los grandes expertos en protocolo. Su rubio cabello siempre hondeando al viento y su ligera sonrisa acompañada de su educación, por no mencionar su cuerpo que resultaba discretamente llamativo, eran los alicientes para que en sus viajes mas de una trato fuera cerrado con éxito entre dos hermandades rivales, entre dos grupos enemigos. Volviendo al asunto de sus ojos, estos veían la verdad mas absoluta en la mas grande o mas banal mentira, Y eso le había granjeado unas excelentes oportunidades para poder causar una buena disposición o para saltar esas trampas que le habían tendido a otros a lo largo de los años, con todo tipo de engaños, de falsas promesas, de limitaciones de todo tipo. Ella era capaz de ver la mentira fuera del tipo que fuera. Cada día era enfrentarse a un mundo en el que las mentiras, las falacias, los engaños, estaban a la orden del día y ella luchaba contra eso de forma constante. Sus pasos fueron evolucionando y entonces llegó ese bien día. 


Caminando por una estepa en lejanas tierras a su hogar, unos atacantes inesperados fueron a dar con ella,sin duda movidos por el ansia de saciar placeres prohibidos o quizás de mancillar la aparente pureza de ese cuerpo.  lo mejor querían matar por el mero placer de matar, y es que este mundo está abarrotado de personas y de criaturas oscuras, que hacen lo indecible por obtener un poco de placer o dolor de las personas ajenas. En estas situaciones ella podría plantar cara o salir corriendo ante la desventaja numérica pero antes de la toma de cualquier decisión sus enemigos fueron mas rápidos y los primeros golpes con ánimo de subyugarla cayeron sobre su perfecto y pálido rostro. Los asesinos se cebaron en ella pero la dama no era lenta en reflejos y pudo al menos devolver un par de golpes antes de que unas manos fuertes aferrasen su anatomía paralizando su cuerpo de una forma mordaz, tenaz y cruel, sin importar que se causara dolor a esa criatura tan bella, capaz de cautivar con una formalidad envidiable al mas duro y sádico de los tiranos. En los instantes finales a su vida, o al menos eso creería cualquiera que presenciara la batalla de tan desiguales condiciones, una sombra negra surgió de una nada que era mas bien un sencillo bosque que estaba lindando con las posesiones territoriales de una criatura de leyenda, de una bestia mítica que era realidad en ese mundo lleno de una magia quizás imposible. No parecía mucho mas igualada el enfrentamiento de dos contra un montón pero lo cierto era que el nuevo integrante de la batalla tenía ese currículum vitae que causaba la inspiración del miedo mas profundo en esa zona y quien sabe si en todo el mundo. Viéndose solamente un pelaje negro como la misma noche de aquel lejano año que el había visto nacer y dos ojos de un rojo intenso como la sangre, una terrible criatura asaltó a los asesinos y a los canallas que habían apresado a tan magna y bella dama, dadora de gentiles caricias y de dulces sonrisas. En la mente de la monstruosa criatura ahora solo estaba la idea de matar, de dar algo de leña al fuego que alimentaba una ser aun mas terrible que él mismo. Un diablo, literalmente, colmaba de sensaciones de todo tipo y de susurros tentadoras de mas tipos aun la mente y el cuerpo de ese ser arrepentido pero a la vez orgulloso de su perfil psicológico. la ora movía en ese momento cada uno de sus músculos y las zarpas se hicieron con el control de la batalla durante unos instantes aunque por obra de las casualidades lo único que acertó a hacer dentro de una marco legal mas que dudoso fue agarrar con sendas mandíbulas el cuerpo de la mujer y lanzarla por los aires hasta que esta penetrara en sus dominios, para la mala suerte del que la tenía sujeta que también entró a las bravas y pensó por un segundo que podría escapar. Craso error...


Tras unos instantes de dolor para el asaltante, su cuerpo ardiendo en medio de una tormenta se fue consmiendo y los ojos rojos de un monstruo se cruzaron con los ojos rojos de una dama. la ira contra la calma, el lobo contra la dama, quizás y solo quizás, la misantropía contra el amor. 

domingo, 21 de agosto de 2011

Reencuentro

Y ahí estaba la dama esperando a su señor, a ese caballero de buena figura que sencillamente podría pasar por el ojo de un alfiler de tan delgado que era. Su anatomía no era nada del otro mundo pero radicaba todo en las miradas que a lo largo de aquella noche se habían lanzado en medio de un lugar atestado de gente, miradas cómplices de miles de travesuras que compartir bajo una noche estrellada al abrigo de un techo que era el de la torre mas alta de ese lúgubre castillo. Cada uno tenía en mente como esas miradas se convirtieron en sonrisas y esas sonrisas en unos gestos de invitación a hundirse en medio de un peregrinaje de manos que recorrieran a lo largo de todo un cuerpo ajeno. Los demás invitados no existían para ellos y de pocas maneras se podía expresar un mayor deseo que no fuera por la mirada de esos dos solitarios que se habían cruzado uno en el camino del otro. Todas las miradas estaban puestas en esos dos ejemplares de lo que parecían seres humanos venidos de otro mundo , pues aunque sus ropas eran de esa época de apariencia en las cortes de los reyes, en sus miradas había una especie de reconocimiento que iba mas allá de toda sucesión de acontecimientos futuros, presentes o pasados. Había un entendimiento de algo que sencillamente parecían haber estado esperando durante siglos para poderlo llevar a cabo. La música en aquella sala de fiestas les era totalmente indiferente a pesar de que cierto violinista de unas tierras cuya geografía tenia forma de bota. Ellos mostraban una actitud de lo mas contradictoria en cuanto a la unión de sus personalidades pero desde luego la comunión era absoluta entre sus miradas, que se encontraron y se decidieron invisiblemente, de una forma casi mágica a alejarse de toda esa multitud de mentirosos, hipócritas, falsos, ladrones y asesinos. 


Ella era sencillamente una diosa de al belleza, una perfecta figura que serviría de inspiración a mas de un poeta, a mas de un escultor para poder crear las mas bellas obras de arte, ya sea en medio de quejumbrosos y delicados versos o mediante la fuerza de unos cuantos toques de cincel. mas de un pintor le habría querido pedir que posara para ellos pero la turbación por no poder captar cada exquisito detalle era tal que esa empresa, la de pedir el posado de al dama, se les hacía tarea imposible. Su busto era digno de admiración y en medio de su rostro brillaban dos fuegos de color marrón que eran ensalzamiento de un bello rostro, de una bella sonrisa que mas tarde se comprobó que poco asomaba por orden estricta de su dueña. En el brillo de su mirada se podía ver pasión, vida vivida al máximo en miles de emocionantes aventuras entre hombres, mujeres y quien sabe si algún dios que se prendara de sus encantos y que se lanzara a por su presa como un halcón sobre un ratón. El movimiento de sus caderas al lucir ese delicado y fluido caminar hacía centrar en ella mas de una mirada de deseo por parte de otros especímenes humanos. En su haber tenía a mas de una persona que la deseara y a la que deseaba pero en ese preciso instante nadie importaba mas que él. el caballero en el que clavó unos ojos de fuego e incontrolable deseo le devolvió la mirada. 


Él era un caballero, ni muy fuerte, ni con mucho renombre, mas bien de poca estatura social. nada destacable quizás de no ser por haberse convertido ese día en un afortunado que gozaría de los cuidados y las atenciones de una diosa del placer, que invocarían juntos a las bestias del averno mediante cánticos tan antiguos como el propio existir de la vida. De él se podría decir que no era aguerrido, ni valiente en exceso pero si que le gustaba de pensar y charlar siempre que no le sobreviniera su melancolía que el había dado la fama de triste, taciturno. Pero ese día la cosa cambió  en su mirada se equiparaba un fuego que nadie nunca sabrá si fue contagiado por unos ojos femeninos o sencillamente la luna estaba llena esa noche. Y esa noche nadie mas pudo hacerse con el control de ambos, porque era cierto que muchos andaban detrás de cada uno con sus razones y sus ambiciones de hacerles caer en trampas con las que no encontraran el camino de vuelta al hogar que eran el uno para el otro. La tranquilidad se había esfumado de sus maneras, la urgencia había reaparecido después de mucho tiempo dormida en el interior de ese caballero que ahora miraba a la dama con las ansias de un lobo que devora a su presa tras días sin comer. De su carácter destacaba que siempre había sido un hombre de buen llevar pero se rumoreaba su adicción al dolor ajeno y a la sangre, no si bien decían que también él buscaba la decisión no condicionada de su ´´víctima´´ de desear o de querer sentir unos cuantos objetos afilados en el cuerpo. 


Y ahí se fueron los dos, siendo observados por los buitres y los lobos, por los astutos zorros y sus ligeras esposas, que no se molestaban lo mas mínimo en ocultar sus identidades bajo máscaras de abolengo que nunca ha existido. Pasaron delante de gélidos ojos azules que pronto se tornaban en verdes por una envidia infinita hacía algo para lo que esas pequeñas criaturas que no habían vivido nada no tenían la mas mínima idea. Pasaron delante también de los rincones de oscuridad y tristeza que muchas de las personas invitadas traían consigo en todo momento y sencillamente salieron de ese lugar,dejando atrás a las personas que venderían su alma al diablo por un poco mas de poder, juventud, carisma, inteligencia o mas poder, ascendieron unas escaleras que se les hizo eternas en subir de tanta pasión que corría por sus cuerpos, de tantas ganas de reencontrarse el uno con el otro. 

Carta a la dama de honesto mirar


Querida dama de honesto mirar:


Antes de nada disculpas por esta retórica y oratoria digna del mas inocente colegial. Le escribo esto para decirle cuan extasiado me encuentro por el sencillo hecho de poderla contemplar siempre de una forma secreta a sus ojos de gran profundidad y belleza. le pido por favor que lea esta carta entera y que juzgue por usted misma mis intenciones para con su persona. En mis sueños ya la he tenido un par de veces a mi lado, compartiendo miradas y quizás alguna caricia por parte de sus dedos que como pequeñas y danzarinas figuras recorrían mi rostro de forma delicada, como si en vez de piel fuera porcelana. Por favor de nuevo le pido no se asuste, solamente es para hacer un excelente prologo de lo que quiero llegar a decirle de verdad y es que su luz me dejó perplejo ante la belleza de su presencia la primera vez que la vi y aquel páramo tan alejado de la humanidad y de otras criaturas como usted y como yo. No quiero importunar su tiempo con lineas plagadas de metáforas ni rimas sin sentido que no conducen a nada pero quiero comunicarle quiero hacerle ver mi fascinación por su persona ya que nunca había visto un equilibrio tal entre belleza y formalidad. Si supiera a lo que yo me he enfrentado con tanto narcisista o tanta reina de la oscuridad por ahí suelta y usted apareció con toda su sencillez, dejando tras de si un rastro de equilibrio, de verdad, de honestidad y para que negarlo hacia mi persona... de admiración por usted. No voy a pretender sacarle un suspiro no pretendo narrarle alguna aventura o contratar sus servicios para algún pacto de paz entre dos tribus o dos bandas o dos clanes rivales. Cada uno con sus cadaunadas pero quiero que sepa que me parecería ya un exquisito placer poder disfrutar de su presencia en mi mundo mas cercano, en mi vida, a poder ser de una forma mas activa y mas regular, pues lo que siento al verla es la sensación quizás mas parecida al amor que yo esté experimentando por primera vez en mi vida. Quizás ya la estoy amando pero no me doy cuenta pues a toda mi situación ética, moral, política y estratégica se une mi perfil psicológico que no es exactamente el recomendable para una relación seria, sin embargo en mi interior, solapando a esa bestia que duerme en mi hay una voz que susurra con su bella voz ´´conócela...´´ y por una vez le hago caso a las voces de mi interior, escribiéndole en primer lugar esta carta que podrá leer cuando tenga un poco de tiempo. No la lea con prisas, espere a tener un tiempo de reflexión o algún hueco en su seguramente apretada agenda para poder disfrutar de las palabras de este ´´asesino cruel y despiadado´´ que sencillamente no aparta la idea de una caricia suya de su mente. Mis días en la soledad no me hacen mas que pensar que quizás usted quiera algún día compartir algo de espacio y tempo conmigo, unas cuantas conversaciones quizás, se que la diplomacia de la que está usted dotada requiere de un nivel de cultura muy alto y en eso puedo equipararla o eso espero. No quiero por nada del mundo que mis intenciones se crucen negativamente o mas bien para mal con su carrera prometedora de embajadora de la paz en el mundo, ya que con su presencia muchos ánimos se apaciguan de forma notoria, incluso los míos que son de dispararse pronto por mucho que yo diga que mi parte vampírica me tiene controlado. Lamento no poder hacer mas larga esta carta pero los sollozos del condenado no me dejan dormir ni concentrarme. Espero que algún día nos podamos volver a encontrar. Todo lo que me compone está a su servicio para las buenas causas ... Si es usted quien las dirige. 


Atte: un pobre diablo temeroso de no ser correspondido por una vez en su vida 

sábado, 13 de agosto de 2011

Carta al tribunal

Señoría y corte de justicia: 


no se como apelar a su misericordia para obtener el perdón de vuesas mercedes que poseen el poder jurídico, administrativo y legislativo de todas estas tierras de una lado a otro de las montañas. No quiero ser muy excesivo en mi defensa y quiero hacer esta misiva sencilla para que puedan deliberar calmadamente y tener en cuenta los motivos por los que hice lo que hice. No conocen de mis orígenes pero si de las fechorías que se me imputan y que no son nada mas que sencillos aunque graves errores que pesan sobre mi alma. Sí, tengo alma. Los cargos que se me imputan son realmente injustos: es verdad que maté a aquellas mujeres y hombres pero a las mujeres no las he matado con la sangre fría que los periódicos tratan de retratar en sus titulares. no quería mas que saciar mi sed de ese delicioso vino mas fogoso que el propio infierno derramándose por la garganta. A los hombres los mataba por mi idea de justicia, que comparto con ustedes, ya que esos hombres eran un atentado a las leyes mas sagradas, pues eran maltratadores, violadores, asesinos, psicópatas. Ellos sí que pretendían dañar y mancillar uno de los vienes mas preciados del hombre, ese bien que todos llamarían dignidad, bondad u honor. pero el honor de las damas quien lo defiende? nadie y es por eso que me erigí en un defensor de la causa de la mujer. y por ello renuncié a probar la sangre de mis victimas masculinas, porque también tengo mis supersticiones y quizás termine siendo un desalmado como mis víctimas. Juro que las muertes de las mujeres no eran a voluntad, es que la sed era demasiada para ser reprimida.Ellas se dejaban lo juro, puedo jurarlo por lo que mas quiero, yo tengo un respeto y cariño a las mujeres que muchos de los ciudadanos ejemplares de esta comunidad no entenderían ni por muy machos u hombres que digan ser. Se que puedo reprimir mi sed de alguna forma. Quizás con esa nueva ciencia, la psiquiatría, se logre algo de lo que pretendo hacer en este mundo, quiero librar al mundo del mal, de la arrogancia de la estupidez del maltrato y de la desigualdad así como de la mentira, la misoginia y la maldad en general. No puedo transmitirles lo que siento al beber sangre con unas palabras inscritas en un papel pero puedo decirles que mi arrepentimiento es máximo y mi frustración es mas que notoria cuando veo a mi defendida muerta entre mis brazos. Tengo sus caras en mi mente, tengo sus últimos suspiros en mis oídos, diciéndome que porque lo hice, y les quiero explicar a ellas y a ustedes que no lo hago por rencor a la humanidad que me aparta de su seno sino precisamente por mi amor a la humanidad, a los comportamientos que esta desarrolla, a como se unen y dejan a veces sus diferencias para poder afrontar problemas de una u otra manera. Me presentaré ante ustedes en unos días o en unas horas, lo ignoro, en esta celda tan fría el tiempo pasa de tal manera que no sabes si se han pasado 3 minutos o 5 días. Cada noche me atormentan los pensamientos de como ellas murieron por la culpa de mi sed y reitero que quizás el tratamiento adecuado o la ayuda necesaria de nuestro benevolente estado tenga a bien de indemnizar a las familias de las víctimas. Soy en resumidas cuentas un ser arrepentido de sus pecados que desea ser escuchado como criatura con la capacidad de comunicarse de un ser humano normal. Yo mismo me arrancaré del pecho mi muerto corazón el día que mis deseos lleven a querer la muerte de una mujer y la salvación de un asesino. Apelo a su poderosa inteligencia y a sus ideales justicia, es el ruego de un amante de la libertad y el amor. 


Esperando en la oscura celda


Un pobre sediento. 


Para la abogada mas guapa de todas

viernes, 12 de agosto de 2011

El amante Dolor

En medio de una noche estrellada los amantes retozaban de forma estática, la pena llenaba el corazón de la dama que estaba siendo abrazada por su amante de nombre desconocido. Él había venido al sonido de las lágrimas y de la sangre que entre sus heridas asomaban de una forma tan llamativa que resultaba irresistible. Él había acudido presto para socorrer al motivo de sus deseos, a la que encontró en su cama de siempre,llorando con sus heridas en el corazón y en los brazos. El olor de al sangre embargaba su olfato pero mas aun embargaba su olfato el dolor de ella, que vacía se autolesionaba por ánimo de reclamar una atención hacia las personas que la querían y que había perdido hace mucho. Ella no podía mas que buscar un daño con ánimo de poder sentirse acompañada por ese amante mortal ya que se sentía sola rodeada de gente. Cada rato que pasaba era mas doloroso que el anterior y esa noche su amante vino con ganas de hacerla sentir mucho mejor. Dejándose usar como improvisado colchón y abrazando por detrás a la mujer que mas quería, él la fue desgarrando. 


Era un dolor lacerante que no solamente extendía por sus brazos sino también por vientre y a veces las piernas.Los hombros llenos de mordiscos que no vacilaba en dar cuando ella se empezaba a quedar dormida por el cansancio que supone ese dolor tan intenso. las caricias de él estaban acompañadas por unas garras que arrancaban a veces algún que otro trozo de piel., provocando unos gritos necesariamente altos. Para Dolor, príncipe del sufrimiento, eso era la señal necesaria para sacarle una sonrisa. se alegraba de que ella lo estuviera disfrutando tanto como él, que llorara y que enloqueciera al no poder dormir. los labios del demonio, cuando acariciaban su piel no podían dejar mas que recuerdos dolorosos en la mente de ella y su ansia de sentir dolor se acrecentaba, provocando un deseo de acabar con su vida que a él no podía por menos que dejarlo exultante de alegría. Un susurro de amor le hizo saber lo feliz que le hacía poderla tener entre sus brazos y hacerla gemir de un dolor tortuoso que solamente desencadenaba una desesperación deliciosa, casi como si de al propia sangre de una virgen se tratara. Retozando de forma lenta y provocando las mas delirantes sensaciones de dolor en el cuerpo de su amada, Dolor fue consumiendo las fuerzas de la dama pero él la quería tanto que la dejo vivir una noche mas. 


Siempre venía a por mas, a por mas de esa deliciosa sensación de poder hacer lo que quisiera con esa criatura a la que tanto amaba, a la que su malvada alma estaba amando desde el principio al final de los tiempos. Siempre le susurraba palabras de amor al oído mientras desgarraba lentamente su piel y las lágrimas llenaban un rostro que estaba dominado por las ojeras de no poder dormir y desquiciado por el dolor, un dolor que lejos de toda lascivia solamente podría ser asesinado con un poco de buena voluntad y de animo de superación. Pero la tentación era siempre irresistible y ella se dejaba envolver de forma pausada y lenta por los brazos de Dolor, que siempre le susurraban lo que haría con ella si deseaba acabar con su vida. Reiteraba una y otra vez como ella yacería con él en medio de un sufrimiento eterno, que se dedicaría en cuerpo y desalmada alma a su amada. Cada noche igual, cada noche siendo amante de Dolor, sin opción de huir. siempre el susurro de él aparecía en su oído para hacerle notoria su presencia.


-Mi querida ...-Decía lentamente mientras desgarraba a veces sus pechos o su estomago, quizás su rostro o espalda.-Me siento feliz de tenerte cada noche entre mis brazos, de poder desgarrarte y de que nunca me rechaces. Eres la mas fiel de todas las mujeres que he conocido y me siento exultante de poderte hacer sufrir de esta forma. Te doy gracias por las lágrimas que me dedicas cada noche cuando te hago mía y solamente mía. Cuídate de morir o serás mía en la noche y el día, algo que yo disfrutaría...lo sabes...


Y con un beso en su mejilla y otro en el cuello que arrancaba siempre un trozo de esa deliciosa piel se desvanecía dejando a una doliente llena de dolor, entre exquisitas lágrimas de dolor. hasta la noche siguiente. 

jueves, 11 de agosto de 2011

Guerra, Amor, Pasión y Lujuria


De sus labios surgía el deseo mutuo que se profesaban esas dos almas encaminadas a consumirse de forma eterna en medio de sus cantos de placer. En cada roce hacían todo lo posible por hacer sentir al otro, por expresarle una palabra que no tenía una clara pronunciación, que solamente reiteraba las intenciones del uno hacia el otro de imponer deseos y de rendirse al otro. Ella Se acercaba lentamente a él se posaba encima de él dejando muy cerca la una de la otra esos centros de poder que podían ejercer el uno sobre e otro las mas deliciosas sensaciones. lentamente , con una sonrisa que demostraba gran picardia, susurraba ardientes y deseadas palabras en el oído de él, vertía en su mente el dulce veneno de la lujuria y sin compasión unos labios suaves y carnosos empezaban a recorrer un espacio infinitamente finito, a los largo de una camino que para él suponía un rosario de sufrimiento. Los olfatos detectaban las esencias pecaminosas que los rodeaban pero también esa dulzura y la ternura que se expresa al desear hacer las cosas bien hechas. Inflamados en deseo, las manos nudosas del dios de la guerra acariciaba con deseo, con ansias de conquista el cuerpo de su amante, también llamada por unos Amor y por otros Pasión, a veces sencillamente Lujuria. Sus ropajes, los de Lujuria eran finos, delicados, casi podrían romperse o desgarrarse con soplar sobre ellos y las manos de la guerra no eran buenas para mantener a salvo esos tejidos que obstaculizaban los portentosos senos y caderas de Amor, Pasión y Lujuria. la lenta tortura continuaba mientras los labios de Pasión recorrían con sádica lentitud el cuello de ese dios hambriento de pasión y deseoso de saciar sus mas bajos instintos. Una mirada felina se encontró con dos pozos de negra ira, de negro poder en los campos de batalla. No se pudieron haber estremecido de forma mas notoria, Ella siendo devorada por un poder casi tan intenso como el sol y él deseando hacerla suya con algo que no fueran forzados movimientos de cadera. 


Lentamente ella dejó caer sus sedas y unos senos que antes se insinuaban sin mucha ocultación quedaron desprovistos de forma lenta por sus protectoras de fina tela. Unas manos fuertes, capaces de romper montañas y de seducir con la delicadeza de las plumas de ángel recorrieron esas caderas que lentamente se frotaban causando la turbación de algo mas que el deseo, dejando despertar sensaciones externas de querer hacer a su dueña y esclava suya por siempre. En el momento en que esas manos asesinas rozaron sus senos, la mas cálida sensación se instalo a lo largo y ancho de un vientre plano de mujer y poco a poco se fue extendiendo por su cuerpo, enardeciendo a su piel como si de tropas en busca de guerra se tratara. Los ojos felinos eran salvajes, como las guerras que los pueblos de la antigüedad se vieron forzados a representar de forma despótica y cruel. pero estaba vez no había odios no ambiciones, solamente deseos de complacerse hasta el punto de poder expresarse nada mas que con besos los deseos de cada uno. los roces seguían siendo el arma de ella para poderlo dominar y poderse entregar a él. las caricias de él recorrían por entero el cuerpo de ella, como las legiones recorren el territorio en busca de todos los posibles accesos para un ataque. Era tal el deseo que había entre ellos que ahí por donde perezosamente las manos de ella pasaban, la armadura forjada en los hornos del infierno se deshizo, el cuero y los acolchamientos se quemaron, sin dejar siquiera las cenizas. En igualdad de condiciones un baile se inició y prosiguió por toda la noche. Los besos de Amor, Pasión y Lujuria eran delicioso, encabritaban el cuerpo de cualquiera, lo hacían esclavo del deseo pero ese día nadie iba a conquistar a nadie. Guerra no podía por menos que sentirse como un joven inexperto, algo que causó una ternura nunca vista en esa diosa y esa diosa, sintiéndose desnuda en su interior por ese dios no pudo evitar sonrojarse. Cálidamente las manos de ella rozaban el pecho de él y las manos de él los bellos y perfectos senos de ella, llenándose las manos con regocijo. No había duda en sus miradas, para ellos, el otro era perfecto para el uno. 


Las danzas los llevaron a todo tipo de acciones de dominio y de sumisión. Unas veces ella señora de la Guerra, capaz de sembrar caos hasta en las mas remotas tierras con solamente un suspiro de su amante el dios de la Guerra, y a continuación la Guerra conquistaba al deseo, haciéndola esclava de sus manos, de us caricias y lentos movimientos en un monte sediento, manantial de calor y de fogosas danzas para atrapar a ese deseado invasor. Las miradas se encontraban constantemente mientras la celebración de su encuentro se festejaba por el mundo entero y los guerreros y las mujeres se entregaba ciegamente a placeres inmensos jamás descritos. Una explosión se provocó en los interiores de ellas y ellos cuando al final con un sencillo suspiro por parte de ambos dioses, el clímax llegó a sus cuerpos y las miradas se encontraron para nunca separarse