La podredumbre Se extendía por las calles, una suciedad infecta que se adhería a la piel del incauto que pasara con harapos mas limpios de lo habitual y se hacía señora de un cuerpo mas, sometiéndolo a la maldición de la peste, el cólera y miles de enfermedades mas. Las casas estaban repletas de seres humanos que mal vivían en medio de una pobreza casi extrema, Las pulgas y las moscas les traían a diaria alguna muerte entre sus familiares o conocidos. Los escombros de edificios derrumbados por la guerra estaban a los lados del camino, siendo testigos de como alguien mas caía muerto en esos montículos. Las mujeres y los niños muchas veces debían de servirse de la carne de otros animales de la calle, animales de la calle como lo eran ellos, que todo lo habían perdido. Las calles estaban repletas de cadáveres. La esencia misma de la muerte era un perfume que llenaba las fosas nasales con ese dulzón y pegajoso aroma, que se impregnaba a la piel como la suciedad que ya se ha mencionado.
La iglesia estaba quemada en parte por obra y gracia de una revuelta que una muchedumbre organizó ya que no existía para ellos la justicia de un Dios que mandaba una plaga y una miseria tal a sus mas fieles adoradores. La creencia en los santos era mal vista entre esas gentes, nadie poseía ya nada de humildad, solamente desprecio por todo aquello que representara lo divino, lo que pudiera representar la salvación del alma. No se elevaban oraciones ya a los dioses o al Dios ese que había llegado hace poco a sus vidas y que veían como un extraño que daba falsas oportunidades, merecedor del mas abierto desprecio. No existía tampoco el respeto a las figuras religiosas, ni siquiera a sus representaciones humanas. Las vírgenes ya eran vendidas por sus familias para costearse algún dinero con el que pagar una comida por una semana. Entre lágrimas permanecía la hija, violada a veces, humillada y vejada otras veces, comiendo su propio salario producto de una venta contra toda moralidad. Tampoco nadie tenía el valor de clamar la presencia de abogados o jueces, y Satán les libre de las figuras de autoridad como guardias en las gastadas murallas.
En medio de todo ese desorden, en medio de toda esa inmundicia, un palacio se alza imponente y muy poderoso, Sus paredes alternan el blanco del mármol con el negro del granito mas extraño que se pueda uno encontrar en cantera alguna. Diríase incluso que esas piedras era negras como boca de lobo. La misma luz que alegremente reflejaba ese mármol blanco y níveo, era tragada de forma voraz e inmisericorde por esa piedra oscura que parecía destinada a equilibrar las lumínica capacidades de su compañera blanca. Las altas torres estaban decoradas con motivos que también hacían llamamiento a la contradicción. Al lado de altos y elegantes ángeles e encontraban las mas deformes criaturas venidas del averno para recordar a los sencillos mortales que les esperaba si los pecados se hacían con el control de su alma y corazón. Los capiteles y contrafuertes eran de una belleza extremadamente antinatural. Parecía un vanidoso intento de algún dios por retar a la sabiduría de los hombres el descubrir como era posible tal edificación en medio de tanta miseria y que esta no perdiera ápice de belleza. Los interiores no habían sido vistos por ser humano alguno: decía la leyenda que era tal la belleza ahí expuesta que quien la contemplara y no perteneciera a un plano superior moriría, o al meno se quedaría ciego y lo matarían para que no revelara el secreto que ahí se guardaba.
Aquello era cierto. En el interior de ese palacio se encontraba la belleza expuesta en todo su esplendor. Los ojos de esa belleza estaban en ese momento mirando a través de una pequeña ventana a las multitudes que se movilizaban de aquí para allá organizando guerras por un sencillo trozo de pan. El resto de ventanas de la habitación en la que se encontraba estaban abiertas y el cabello se le alborotaba de vez en cuando. Era un espectáculo divino para los ojos de cualquier mortal. Su poder estaba en su sencilla presencia, que llenaba toda la habitación con los aromas del poder, de la gracia, de la belleza y del deseo. Todas esas especias que condimentaban el plato de la mas divina criatura, diseñada para atrapar almas y cuerpos entre sus piernas. No necesitaba de ropajes ni nada parecido. Su desnudez, gloriosa y altiva en muchas ocasiones era un llamamiento al deseo, a la perversión que ella era capaz de ejercer en miles de seres de esas y otras tierras, del cielos e infiernos, de países y de continentes incluso de los mares si es que su capricho fuera encandilar al mismísimo Poseidón, dios de los mares. Sus labios estaban curvados en una pequeña sonrisa que siempre veían los ojos de alguno de sus mas fervorosos allegados.
Dos manos se acercaron a ella y la tomaron suavemente por los brazos. Sus dedos finos fueron bajando lentamente por estos, recorriendo su piel, sintiendo que esta era cálida y perfecta, digna de ser besada en toda la extensión que conformaba el equilibrado cuerpo de ella. La mujer seguía quieta, gustaba (o eso creía él) de disfrutar las caricias de su amante. Los ojos de él, embargados en ira, lujuria, tristeza, en todas las emociones habidas y por haber de la humanidad se posaron en el pueblo llano, tan distante de unas pretensiones mas altas de lo que jamás soñarían. Dos negras alas flanquearon los laterales del cuerpo de la mujer, desnuda y visible pero a la vez inalcanzable. Unos suaves labios e posaron en su hombro, aterrizando como una suave pluma sobre su piel y deslizándose, llevado por el sencillo empujón de la brisa a su cuello. Esas manos que en un principio estaban en sus brazos por a poco pasaron a sus caderas, subiendo a la cintura y bajando de nuevo unas cuantas veces. Las mareas de deseo estaban empezando a alcanzar un punto de casi no soportarlo hasta que ese guardián y amante alado susurró en el oído de ella.
-Tanto que los miras...quizás se vuelvan algún día bellos con el sencillo posar de tu mirar en sus inmundas personas. Tu eres superior a ellos, mírate, eres poder y fortuna, eres fama y dinero, eres deseo y perdición para toda virtud. No gastes tu tiempo, ni una mirada se merecen de ti, que si te vieran besarían tus pies y ni los tocarían pues morirían a mis manos. Has de tener adoradores por todas partes, en este mismo palacio puedes poseer lo que quieras y a quien quieras. Incluso a mi aunque solo sea por unos momentos. Ahora mismo me veo en la voluntad y capacidad de hacerte sentir sensaciones mucho mas intensas de las que te causan esos labriegos y esclavas, sumidos todos ellos en su propia perdición, pensando en sobrevivir. -Mientras esas palabras se derramaban ácidas pero sinceras contra su oído en cadentes y aterciopelados susurros, sus manos suavemente se fueron acercando a sus redondeados senos, adaptándose al contorno de esos por un momento y bajando una de sus manos por el sur, a lo largo de ese plano vientre que estaba cubierto por la suave piel del deseo.- Hueles a la misma corrupción de la tentación, a la misma perdición que supone la muerte de la ética y la moral. Hueles a la venganza mas exótica y comprendes cada cosa de una forma única que te hace ser mas y mas poderosa, llenándose tu cabeza de conocimientos e ideas que te hagan resultar mas irresistible a los sentidos incluso de lo ángeles de ese Dios que ahora es condenación de todos esos que ves abajo... sin sospechar siquiera cuan poderosa eres en comparación a Él.
Caricias y susurros destinados a aumentar el poder de esa mujer fueron destellando desde la mente de uno a la mente de ella. Las manos recorrían el cuerpo lentamente, deleitándose con al suavidad de su piel, con su calor a pesar de las corrientes de aire. La sencilla contemplación provocaba el éxtasis de quienes posaban sus ojos en él.
Tocarlo era sencillamente impensable para quien quisiera mantener intacta su cordura.
miércoles, 4 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
Querida Sam.
Mi querida Sam:
Antes de nada disculpas por no caer en al cuenta de que era tu cumpleaños. Cierto es que lo dijiste una vez pero la situación que yo andaba viviendo como que no me permitió recordarlo. Te fuiste de forma algo brusca pero confío no ser causante de tu marcha. Faltan 29 minutos para que acabe el día en el que una dama de gran porte y belleza que no hace mas que decir que es ´´resultona´´ (que casualidad como mis resultones cojones) ignorando la gran belleza interior que tiene afianzándola en que es ´´normal´´ o no se que leches nace hace unos cuantos años para darle al mundo un motivo mas en el que inspirar las obras de arte y todos los deseos fundamentados en la buena amistad. Cada noche que pasamos juntos es algo bonito y nuevo que se va descubriendo, hemos llorado, reído, cantado no porque eso lo hago cuando estoy solo, nos hemos lamentado y apoyado mil veces en mil batallas. No puedo describir tu físico porque tendría que verte desnuda y la evolución de este es por todos sabido que es mas que optima. Pero el punto fuerte a mi parecer es tu interior.
Es una de las mas bellas esencias las que desprendes cuando vas de un lado para otro, cuando hablas y asientes o niegas ante algo. Cuando estás alegre eres luz en medio de una oscuridad, que es capaz de levantar los mas bajos ánimos, bajos ánimos que ni todas mis amantes han logrado. Con tu presencia se aporta un toque extra de inteligencia, de intuición y demás, y a veces he llegado a pensar que puedes sacar incluso mucho mas de lo que dices pero precisamente es tu moderación lo que te da otro punto especial a los ojos de este humilde caballero. La forma en la que te expresas, razonas y sientes, en las que vives, en las que te partes el lomo a costa de tu propia salud. Poco a poco entraste en los corazones de muchos, saliste de los corazones de otros pero a ti te tengo como una hermana causante de a veces algún que otro incestuoso pensamiento que nunca me has prohibido ni nada, algo que la verdad agradezco. Eres de las pocas personas que me han aceptado tal y como soy con mis tormentos interiores continuos y mis lamentos. Necesariamente debería darte las gracias por cada buen gesto de que has tenido conmigo, por aportar objetividad de forma útil cuando la subjetividad de un amor inexistente me cegaba y miles de buenas acciones.
No olvidare muchas cosas como nuestro encuentro en los foros, el como se afianzó esa amistad a lo largo de los meses y como las pasamos putas muchas veces por situaciones varias en foros y en la vida real. Tu diligencia y aunque no siempre buena capacidad para contenerte te han permitido llegar lejos en el pensamiento de muchos, y la imposición de limites mediante formas no tiránicas ni despóticas es algo que no hace por mas que aumentar sensaciones ta como la de deseo de protección y demás. Eres una buena persona que se merece a una familia en condiciones que te cuide como debe de cuidársete. Así que aquí tienes a un hermano incestuoso y a mi madre que te manda saludos y felicitaciones varias.
Siento no ser tan esmerado como en tu ultima felicitación a tu persona pero lo compensaré de alguna forma algún día.
Atte: alguien con ganas de sangre y sexo continuas... y que te quiere mucho.
Antes de nada disculpas por no caer en al cuenta de que era tu cumpleaños. Cierto es que lo dijiste una vez pero la situación que yo andaba viviendo como que no me permitió recordarlo. Te fuiste de forma algo brusca pero confío no ser causante de tu marcha. Faltan 29 minutos para que acabe el día en el que una dama de gran porte y belleza que no hace mas que decir que es ´´resultona´´ (que casualidad como mis resultones cojones) ignorando la gran belleza interior que tiene afianzándola en que es ´´normal´´ o no se que leches nace hace unos cuantos años para darle al mundo un motivo mas en el que inspirar las obras de arte y todos los deseos fundamentados en la buena amistad. Cada noche que pasamos juntos es algo bonito y nuevo que se va descubriendo, hemos llorado, reído, cantado no porque eso lo hago cuando estoy solo, nos hemos lamentado y apoyado mil veces en mil batallas. No puedo describir tu físico porque tendría que verte desnuda y la evolución de este es por todos sabido que es mas que optima. Pero el punto fuerte a mi parecer es tu interior.
Es una de las mas bellas esencias las que desprendes cuando vas de un lado para otro, cuando hablas y asientes o niegas ante algo. Cuando estás alegre eres luz en medio de una oscuridad, que es capaz de levantar los mas bajos ánimos, bajos ánimos que ni todas mis amantes han logrado. Con tu presencia se aporta un toque extra de inteligencia, de intuición y demás, y a veces he llegado a pensar que puedes sacar incluso mucho mas de lo que dices pero precisamente es tu moderación lo que te da otro punto especial a los ojos de este humilde caballero. La forma en la que te expresas, razonas y sientes, en las que vives, en las que te partes el lomo a costa de tu propia salud. Poco a poco entraste en los corazones de muchos, saliste de los corazones de otros pero a ti te tengo como una hermana causante de a veces algún que otro incestuoso pensamiento que nunca me has prohibido ni nada, algo que la verdad agradezco. Eres de las pocas personas que me han aceptado tal y como soy con mis tormentos interiores continuos y mis lamentos. Necesariamente debería darte las gracias por cada buen gesto de que has tenido conmigo, por aportar objetividad de forma útil cuando la subjetividad de un amor inexistente me cegaba y miles de buenas acciones.
No olvidare muchas cosas como nuestro encuentro en los foros, el como se afianzó esa amistad a lo largo de los meses y como las pasamos putas muchas veces por situaciones varias en foros y en la vida real. Tu diligencia y aunque no siempre buena capacidad para contenerte te han permitido llegar lejos en el pensamiento de muchos, y la imposición de limites mediante formas no tiránicas ni despóticas es algo que no hace por mas que aumentar sensaciones ta como la de deseo de protección y demás. Eres una buena persona que se merece a una familia en condiciones que te cuide como debe de cuidársete. Así que aquí tienes a un hermano incestuoso y a mi madre que te manda saludos y felicitaciones varias.
Siento no ser tan esmerado como en tu ultima felicitación a tu persona pero lo compensaré de alguna forma algún día.
Atte: alguien con ganas de sangre y sexo continuas... y que te quiere mucho.
domingo, 1 de enero de 2012
doce campanadas
La estación fría auguraba tormenta pero nadie reparaba en eso. a lo largo de todo el globo, en climas cálidos y en climas fríos, las grandes multitudes de gente se reunían alrededor de un televisor, alrededor de una hoguera en medio de danzas tribales milenarias o en el interior de una catedral o plaza para dar saludos cordiales a la nueva etapa, a ese nuevo año que unos celebran antes que otros. Las expectativas y deseos están a la orden del día y las charlas risas peleas y demás se suceden de la forma mas natural del mundo. Todos se reúnen en torno a ese gran reloj o en torno a ese ciclo lunar o solar para que la buena fortuna, en medio de hechizos y de supercherías se mas que evidente en cada acción que afecte al devenir de los acontecimientos. El fin de año llega y pasa dando lugar a ese nuevo periodo de trescientos sesenta y cinco días que tiene el año. Las fiestas y las risas se suceden unas a otras mientras un diablo mira en medio de las multitudes a su presa de la noche, ignorando las tradiciones y disimulos. De todas maneras nadie le hará caso.
Se fue deslizando por el aire, entre las multitudes provocando las ansias mas lascivas, las iras y envidias mas poderosas e irrefrenables. No buscaba eso, tan solo se daba todo ese tipo de situaciones de forma sencilla por su mera presencia. Él buscaba algo que le pertenecía desde siempre y lo encontró dirigiéndose a su hogar. El hogar de ella. La siguió irrefrenable, ignorando toda mi rada de deseo o de rechazo. No quería mas que aquello a lo que estaba deseando llegar desde hacia mucho tiempo. La siguió y no paró de ir detrás de ella, acechándola, tornándose su mirada cada vez en una necesidad mayor que pronto dejó de apreciarse pues ella se había girado y le mirada con una sonrisa en la cama. Que rápido habían llegado, el tiempo se pasaba volando a la hora de perseguirla y de hacerle lo que iba a continuación. miró sus ojos negros atentamente y entre dulces palabras y halagos se fueron quebrando los huesos de ella. Pronto fueron surgiendo los gemidos cargados de un intenso dolor, dejando a esa criatura sedienta y hambrienta tomar su macabra versión de las doce uvas de algunos humanos. Poco a poco las cuchillas y el acero fueron cortando la piel y doce tiras de piel humana fueron consumidas por esa boca insaciable de su dolor. Los lugares en los que la piel desapreció esa noche fueron objeto de siniestros jugueteos dedicados a aumentar el dolor de esa criatura a la que estimaba por encima de muchas cosas.
En otro lado del mundo, un diablo se sentaba en su trono, En sus rodillas descansaba una mujer de exuberante de rostro perlado en sudor que no podía casi ni mantener los ojos abiertos, Uno de sus pechos e encontraba en medio de un torrente de caricias. Las mejillas sonrojadas de ella acusaban un embarazoso sentimiento de vergüenza y de humillación que deseaba refrenar a toda costa pero sabía que resistirse conllevaría un castigo muy doloroso. Los labios del demonio, señor de toda la oscuridad estaba en torno a al otro pecho deleitándose con el sabor de su piel joven y casi ya carente en su totalidad de toda inocencia. Unos dedos delicados le acariciaban el cuerpo. El señor de las tinieblas, ahí en su trono, desnudo ante los ojos de sus siervos y mas de sus siervas, disfrutaba ese fin de año con doce pecados, en ese momento doce encuentro con el mas intenso placer que le proporcionaban los labios de una de sus mas fieles siervas acostumbrada en exceso a proporcionar placer a otros hombres y mujeres. Mientras un gemido prohibido se liberaba de sus labios ladrones de almas, su mano acariciaba la cabeza de su mas fiel esclava, a la que dedicó una pequeña sonrisa, y ella en medio de su sonrojo correspondió satisfecha de sus ataduras y de ser objeto de deseo de ese cuerpo ansioso y sediento de poseerla en muchas de las mas oscuras noches.
No lejos de ahí, en ese mismo infierno, miles de aduladoras palabras por parte de doce bocas recorrían el cuerpo de una demonia, tentación de muchos inocentes e incluso ángeles que caían sin mas ni mas ante sus encantos mas absolutamente irresistibles. En su trono de riquezas sin par se erigía esa criatura de inmensa belleza mas allá de lo terrenal. Esos pobres hombres no sabían a lo que se arriesgaban, estaban perdidos en la idea de un sentimentalismo romántico sin saber que en el cuerpo y la mente de esa oscura entidad. Su cuerpo era depositario de caricias abocadas a provocar y satisfacer caprichos mas insignificantes. Disfrutaba de sus miradas lujuriosas, de como querían tocarle, de como deseaban sentirse sus dueños por un solo instante y en ella residía el completo poder de decidir quien era apto para ceder a su exclusiva esencia, a su poder, a los puntos mas ardientes y deseados por sus adoradores. Una sonrisa de satisfacción se extendía por su rostro mientras sus esclavos estaba a sus pies, besando estos o derritiéndose en palabras bellas destinadas a un corazón encerrado en si mismo que únicamente era habitante de un cuerpo dador y recibidor de placer. Las riquezas amparaban muchos de sus deseos y las palabras de sus fieles esclavos amparaban esa vanidad que gustaban de hacerle sentir en lo mas alto. Con deleite se envolvió entre los brazos de uno de esos amantes afortunados y se entregó a placeres que no podrán ser descritos nunca.
En medio de una pradera, una pequeña niña se encontraba entre las patas de un lobo que la protegía de todo mal. la luna, en ese momento brillante por lo llena que se encontraba les daba en pleno rostro y los ojos enormes de ella reflejaban ala dama mas bella de la noche, mas incluso que la muerte. Mucho mas ciertamente. la pequeña mano de la pequeña dama se encontraba acariciando suavemente una de las enormes y mortíferas zarpas que su protector poseía. Una mirada seria se extendí a todo el alrededor por parte de unos ojos rojos como la sangre. El claro en el que se encontraban estaba infestado de flores y doce lametones se sucedieron en el rostro de esa joven criatura que se había ganado el corazón de tan magna bestia en alguna que otra ocasión. En medio de risotadas los ojos del lobo repararon en doce ciervos que cruzaron raudos y veloces el claro provocando alborozo y alegría en las acciones de esa criatura capaz de derretir el mas pequeño y pétreo corazón. Con un aullido estremecedor a excepción de para esa criatura, todos los lobos de al zona dedicaron un concierto de 12 minutos a esa pequeña princesa, de valor inestimable y carácter sagaz y perspicaz. Lentamente los ojo de la niña se cerraron, el mundo perdió brillo a medida que sus parpados caían y con suavidad el pelaje de ese gran ´´obito´´ negro le hizo de manta, arropándola de fríos y pesadillas.
Los fieros cañonazos sonaban en la lejanía y mientras dos ejércitos se encontraban en medio de la nada para matarse los unos a los otros, un hombre con galones de general se encontraba con su adversaria de esa noche. Los labios no tardaron en devorarse, en desear acercarse mas los cuerpos, que cálidos por el pensamiento y el deseo de la posesión del placer del otro, se rozaban levantando llamaradas en medio de suaves susurros que animaban a elucubrar ideas destinadas a mas y mas salvajes acciones. las ropas pronto desaparecían, algunas rasgadas en medio de esa lucha empañada en la neblina de la lujuria que pronto se extendió por toda esa habitación bien iluminada. Sus pechos liberados de las ataduras textiles fueron devorados por una boca habituada a exquisitos sabores como ese, que su amante en una sonrisa dejaba entrever cuanto disfrutaba de su presencia. lentamente los cuerpos desnudos empezaron su danza de lujuria, esa danza de fuego casi infernal que no tenía nada que envidiar al señor de las tinieblas en su trono ahí, en las profundidades del infierno. La furia con que hacían los mas lujuriosos actos no había cama que lo aguantara. Doce advenimientos del clímax se sucedieron entre esos dos cuerpos entregados al placer eterno.
Envueltos en una tormenta interminable una dama caminaba por los pasillos lóbregos de un castillo si cabe aun mas temible que la tremenda violencia meteorológica que se estaba desarrollando ahí. Los pasos de ella iban seguidos del suave baile de su cabello negro. Sus ojos exploraban con la mas extrema curiosidad cada roncón de ese castillo de negras paredes y cargadas de historia. Los pasos de ella resonaban con fuerza haciendo imposible cualquier ocultación de su presencia, aunque ella debía de saber que era siempre bienvenida a ese lugar que su anfitrión tenía preparado para ella desde hacia mucho. Atravesando unas gruesas puertas de roble avanzó hasta quedar cerca de una chimenea que iluminaba el salón principal del castillo, donde los invitados podía disfrutar de una buena lectura yo alguna copa. la sala, totalmente vacía solamente albergaba la presencia de esa dama que encontró una nota sobre la mesa. ´´quédate quieta un instante, no te muevas ni un solo milímetro´´. Antes de que hiciera nada una mano se posó en su cintura de forma delicada mientras una segunda mano se deslizaba por su brazos portando una rosa de color azul rey que dejó ante los ojos de esa criatura de piel morena. Mientras esta acción se llevaba a cabo un par de alas negras brillos de ese mismo azulado envolvían ligeramente el cuerpo de tan fascinante criatura-. Su anfitrión, con delicadeza depositó un suave susurro en el oído de la invitada. El nombre de esta dama. con cadencia y terciopelo impregnado en la palabra se deslizo hasta el oído de ella. Nada mas susurrar ese nombre y entregar la rosa unos labios se pegaron a su cuello depositando un suave y discreto beso en este, a penas un roce. La rosa, mágicamente coincidiendo con miles de elementos, tenia doce pétalos.
Reposando entre colores, mediando únicamente con el poder basto de su imaginación, una dama de gran talento, creatividad y para mas inri acuario con ascendente en acuario, se encontraba abrazada a un lobo gigante que le protegía de todo mal. Dos alas en el lomo de la criatura, unos bellos apéndices de color morado y negro cubría el cuerpo de la mujer que lentamente se fue quedando dormida sumergiéndose en sueños de doce horas donde doce legiones de demonios y ángeles luchaban por ella. Por obtener el favor de su creatividad. Los mas insignes comandantes se rendían a los pies de esa ninfa, dejando caer sus estandartes en favor de aventuras mas emocionantes que correr junto a una pantera, o quizás junto a una sabia matriarca de un clan de verdes tierras. Juntos estaban todos dispuestos a lograr lo que fuera por obtener la sonrisa de esa dama que merecía el título de reina suprema de la imaginación. A los ojos del mundo mortal era una mas, otra como ellos, pero ante los ojos de entidades superiores era una persona cargada de una sensibilidad y fuerza incapaces de ser superados. En ella residía una fuerza insuperable. Una fuerza que a veces se perdía pero que ese lobo haría que recuperara costara lo que costara.
Se fue deslizando por el aire, entre las multitudes provocando las ansias mas lascivas, las iras y envidias mas poderosas e irrefrenables. No buscaba eso, tan solo se daba todo ese tipo de situaciones de forma sencilla por su mera presencia. Él buscaba algo que le pertenecía desde siempre y lo encontró dirigiéndose a su hogar. El hogar de ella. La siguió irrefrenable, ignorando toda mi rada de deseo o de rechazo. No quería mas que aquello a lo que estaba deseando llegar desde hacia mucho tiempo. La siguió y no paró de ir detrás de ella, acechándola, tornándose su mirada cada vez en una necesidad mayor que pronto dejó de apreciarse pues ella se había girado y le mirada con una sonrisa en la cama. Que rápido habían llegado, el tiempo se pasaba volando a la hora de perseguirla y de hacerle lo que iba a continuación. miró sus ojos negros atentamente y entre dulces palabras y halagos se fueron quebrando los huesos de ella. Pronto fueron surgiendo los gemidos cargados de un intenso dolor, dejando a esa criatura sedienta y hambrienta tomar su macabra versión de las doce uvas de algunos humanos. Poco a poco las cuchillas y el acero fueron cortando la piel y doce tiras de piel humana fueron consumidas por esa boca insaciable de su dolor. Los lugares en los que la piel desapreció esa noche fueron objeto de siniestros jugueteos dedicados a aumentar el dolor de esa criatura a la que estimaba por encima de muchas cosas.
En otro lado del mundo, un diablo se sentaba en su trono, En sus rodillas descansaba una mujer de exuberante de rostro perlado en sudor que no podía casi ni mantener los ojos abiertos, Uno de sus pechos e encontraba en medio de un torrente de caricias. Las mejillas sonrojadas de ella acusaban un embarazoso sentimiento de vergüenza y de humillación que deseaba refrenar a toda costa pero sabía que resistirse conllevaría un castigo muy doloroso. Los labios del demonio, señor de toda la oscuridad estaba en torno a al otro pecho deleitándose con el sabor de su piel joven y casi ya carente en su totalidad de toda inocencia. Unos dedos delicados le acariciaban el cuerpo. El señor de las tinieblas, ahí en su trono, desnudo ante los ojos de sus siervos y mas de sus siervas, disfrutaba ese fin de año con doce pecados, en ese momento doce encuentro con el mas intenso placer que le proporcionaban los labios de una de sus mas fieles siervas acostumbrada en exceso a proporcionar placer a otros hombres y mujeres. Mientras un gemido prohibido se liberaba de sus labios ladrones de almas, su mano acariciaba la cabeza de su mas fiel esclava, a la que dedicó una pequeña sonrisa, y ella en medio de su sonrojo correspondió satisfecha de sus ataduras y de ser objeto de deseo de ese cuerpo ansioso y sediento de poseerla en muchas de las mas oscuras noches.
No lejos de ahí, en ese mismo infierno, miles de aduladoras palabras por parte de doce bocas recorrían el cuerpo de una demonia, tentación de muchos inocentes e incluso ángeles que caían sin mas ni mas ante sus encantos mas absolutamente irresistibles. En su trono de riquezas sin par se erigía esa criatura de inmensa belleza mas allá de lo terrenal. Esos pobres hombres no sabían a lo que se arriesgaban, estaban perdidos en la idea de un sentimentalismo romántico sin saber que en el cuerpo y la mente de esa oscura entidad. Su cuerpo era depositario de caricias abocadas a provocar y satisfacer caprichos mas insignificantes. Disfrutaba de sus miradas lujuriosas, de como querían tocarle, de como deseaban sentirse sus dueños por un solo instante y en ella residía el completo poder de decidir quien era apto para ceder a su exclusiva esencia, a su poder, a los puntos mas ardientes y deseados por sus adoradores. Una sonrisa de satisfacción se extendía por su rostro mientras sus esclavos estaba a sus pies, besando estos o derritiéndose en palabras bellas destinadas a un corazón encerrado en si mismo que únicamente era habitante de un cuerpo dador y recibidor de placer. Las riquezas amparaban muchos de sus deseos y las palabras de sus fieles esclavos amparaban esa vanidad que gustaban de hacerle sentir en lo mas alto. Con deleite se envolvió entre los brazos de uno de esos amantes afortunados y se entregó a placeres que no podrán ser descritos nunca.
En medio de una pradera, una pequeña niña se encontraba entre las patas de un lobo que la protegía de todo mal. la luna, en ese momento brillante por lo llena que se encontraba les daba en pleno rostro y los ojos enormes de ella reflejaban ala dama mas bella de la noche, mas incluso que la muerte. Mucho mas ciertamente. la pequeña mano de la pequeña dama se encontraba acariciando suavemente una de las enormes y mortíferas zarpas que su protector poseía. Una mirada seria se extendí a todo el alrededor por parte de unos ojos rojos como la sangre. El claro en el que se encontraban estaba infestado de flores y doce lametones se sucedieron en el rostro de esa joven criatura que se había ganado el corazón de tan magna bestia en alguna que otra ocasión. En medio de risotadas los ojos del lobo repararon en doce ciervos que cruzaron raudos y veloces el claro provocando alborozo y alegría en las acciones de esa criatura capaz de derretir el mas pequeño y pétreo corazón. Con un aullido estremecedor a excepción de para esa criatura, todos los lobos de al zona dedicaron un concierto de 12 minutos a esa pequeña princesa, de valor inestimable y carácter sagaz y perspicaz. Lentamente los ojo de la niña se cerraron, el mundo perdió brillo a medida que sus parpados caían y con suavidad el pelaje de ese gran ´´obito´´ negro le hizo de manta, arropándola de fríos y pesadillas.
Los fieros cañonazos sonaban en la lejanía y mientras dos ejércitos se encontraban en medio de la nada para matarse los unos a los otros, un hombre con galones de general se encontraba con su adversaria de esa noche. Los labios no tardaron en devorarse, en desear acercarse mas los cuerpos, que cálidos por el pensamiento y el deseo de la posesión del placer del otro, se rozaban levantando llamaradas en medio de suaves susurros que animaban a elucubrar ideas destinadas a mas y mas salvajes acciones. las ropas pronto desaparecían, algunas rasgadas en medio de esa lucha empañada en la neblina de la lujuria que pronto se extendió por toda esa habitación bien iluminada. Sus pechos liberados de las ataduras textiles fueron devorados por una boca habituada a exquisitos sabores como ese, que su amante en una sonrisa dejaba entrever cuanto disfrutaba de su presencia. lentamente los cuerpos desnudos empezaron su danza de lujuria, esa danza de fuego casi infernal que no tenía nada que envidiar al señor de las tinieblas en su trono ahí, en las profundidades del infierno. La furia con que hacían los mas lujuriosos actos no había cama que lo aguantara. Doce advenimientos del clímax se sucedieron entre esos dos cuerpos entregados al placer eterno.
Envueltos en una tormenta interminable una dama caminaba por los pasillos lóbregos de un castillo si cabe aun mas temible que la tremenda violencia meteorológica que se estaba desarrollando ahí. Los pasos de ella iban seguidos del suave baile de su cabello negro. Sus ojos exploraban con la mas extrema curiosidad cada roncón de ese castillo de negras paredes y cargadas de historia. Los pasos de ella resonaban con fuerza haciendo imposible cualquier ocultación de su presencia, aunque ella debía de saber que era siempre bienvenida a ese lugar que su anfitrión tenía preparado para ella desde hacia mucho. Atravesando unas gruesas puertas de roble avanzó hasta quedar cerca de una chimenea que iluminaba el salón principal del castillo, donde los invitados podía disfrutar de una buena lectura yo alguna copa. la sala, totalmente vacía solamente albergaba la presencia de esa dama que encontró una nota sobre la mesa. ´´quédate quieta un instante, no te muevas ni un solo milímetro´´. Antes de que hiciera nada una mano se posó en su cintura de forma delicada mientras una segunda mano se deslizaba por su brazos portando una rosa de color azul rey que dejó ante los ojos de esa criatura de piel morena. Mientras esta acción se llevaba a cabo un par de alas negras brillos de ese mismo azulado envolvían ligeramente el cuerpo de tan fascinante criatura-. Su anfitrión, con delicadeza depositó un suave susurro en el oído de la invitada. El nombre de esta dama. con cadencia y terciopelo impregnado en la palabra se deslizo hasta el oído de ella. Nada mas susurrar ese nombre y entregar la rosa unos labios se pegaron a su cuello depositando un suave y discreto beso en este, a penas un roce. La rosa, mágicamente coincidiendo con miles de elementos, tenia doce pétalos.
Reposando entre colores, mediando únicamente con el poder basto de su imaginación, una dama de gran talento, creatividad y para mas inri acuario con ascendente en acuario, se encontraba abrazada a un lobo gigante que le protegía de todo mal. Dos alas en el lomo de la criatura, unos bellos apéndices de color morado y negro cubría el cuerpo de la mujer que lentamente se fue quedando dormida sumergiéndose en sueños de doce horas donde doce legiones de demonios y ángeles luchaban por ella. Por obtener el favor de su creatividad. Los mas insignes comandantes se rendían a los pies de esa ninfa, dejando caer sus estandartes en favor de aventuras mas emocionantes que correr junto a una pantera, o quizás junto a una sabia matriarca de un clan de verdes tierras. Juntos estaban todos dispuestos a lograr lo que fuera por obtener la sonrisa de esa dama que merecía el título de reina suprema de la imaginación. A los ojos del mundo mortal era una mas, otra como ellos, pero ante los ojos de entidades superiores era una persona cargada de una sensibilidad y fuerza incapaces de ser superados. En ella residía una fuerza insuperable. Una fuerza que a veces se perdía pero que ese lobo haría que recuperara costara lo que costara.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Carta de amor III
Mi dulce amor:
Es mucho el tiempo en que pienso que quizás esto no te llegue a ti, mi bella inspiración encarnada en perfección absoluta. Se destiñe mi alma en un gris sucio cuando pienso que quizás no lleguen mis palabras llevadas por el viento y me tenga que ver obligado a escribirte en un sencillo papel palabras que no caben en significado en idioma alguno lo que pretendo decirte. Puedo vislumbrar aun esa última sonrisa que vi en tu rostro cuando con un sencillo saco lleno de alimentos y pertrechos que ya he consumido, partí a la aventura y a una guerra sin fin que no tiene sentido ahora que me veo inmerso en ella. Tu recuerdo es la estufa que calienta mi cuerpo y mi corazón, que a su vez reparte una sangre ardiente y deseosa de consumarse con el resto de mi esencia en un encuentro aunque sea breve entre nosotros. Las rosas que he contemplado a lo largo de mi viaje no son ni la mitad de bellas que tu y el susurro del viento me trae silencio e incertidumbre cuando le pregunto como te encuentras. Parece que todo está en mi contra salvando una sola cosa, que tu recuerdo permanece mas allá de cualquier ideal político, de cualquier batalla, herida y de cualquier muerte aliada o enemiga. Incluso con mi propia muerte no dejaré de habitar dentro de tu corazón. Veo en las noches las estrellas, fieles tallas de lo que es el brillo de tus ojos cuando con esa luz de alegría se clavan en los míos de la forma mas aterciopelada, como si en tu interior una madre cuidara a a ese niño que todo hombre tiene dentro de si mismo. En cierto momento que tuve la oportunidad de rozar por accidente una prenda de seda vino a mi memoria la suavidad de tu cabello, movido por un viento suave de la costa, mientras miras al horizonte con esa sonrisa enigmática que provoca preguntar y a la vez esperar una declaración de cualquier naturaleza. Naces en mis sueños entre explosiones de pasión una veces y del fluir de los ríos en otras ocasiones. La aventura que me espera por delante se hará larga sin el calor constante de tu cuerpo en nuestra cama es algo que pasa factura en mi a cada día que pasa. La ausencia de tu piel, de tus caricias, de tus susurros tranquilizadores en mi oído cuando alguna pesadilla me despierta, la forma que tienes de pegarte a mi cada vez que vas en busca de mas calor, la sensación de hacer algo bien cada vez que te refugias en mis brazos, es algo que no puedo evitar recordar, a veces incluso con la mas denigrante lágrima de tristeza y miedo. Aunque no me lamento de ello, tengo responsabilidades que cumplir por la patria pero en especial, y aunque me está prohibido decirlo, por ti. Esta época de terror llegará algún día a su fin y podremos ser felices de nuevo. Podré llegar a ser ese hombre de larga carrera y humilde corazón que tuvo la fortuna de encontrarse con el halo mágico de ti, ángel de amor. No hacen mas que acudir a mi mente en las noches solitarias la forma de tu sonrisa curvada ligeramente, como te acercas con esas caderas enloquecedoras. Nada mas sentirte muchas veces pienso que son imaginaciones mías pero créeme que la sensación es tan real que apenas puedo respirar ante la idea de volver a tenerte contra mi pecho, que sientas el latir de mi corazón jubiloso por poder estar a tu lado. Tus labios llenos susurrándome todas esas canciones y palabra que dan cobijo y sentimiento de seguridad y amor a mi alma. Sí, hasta tal profundidad han llegado. Los extremos sur y norte de este basto mundo son el infierno en comparación al frío que ahora mismo soporto pero ten por seguro que es tu recuerdo, alas de fuego para este mi noble y humilde corazón, lo que me hace volar y luchar hasta lograr el amparo de una salvación que me lleve hasta ti. Espero que pronto nos podamos ver y seamos al fin felices y libres de cualquier tiranía que aparte nuestro amor en una distancia que se me hizo infinita desde el primer metro que recorrí lejos de nuestro hogar.
Siempre tuyo y a tu lado incluso en las noches mas solitarias...
Tu aventurero.
Es mucho el tiempo en que pienso que quizás esto no te llegue a ti, mi bella inspiración encarnada en perfección absoluta. Se destiñe mi alma en un gris sucio cuando pienso que quizás no lleguen mis palabras llevadas por el viento y me tenga que ver obligado a escribirte en un sencillo papel palabras que no caben en significado en idioma alguno lo que pretendo decirte. Puedo vislumbrar aun esa última sonrisa que vi en tu rostro cuando con un sencillo saco lleno de alimentos y pertrechos que ya he consumido, partí a la aventura y a una guerra sin fin que no tiene sentido ahora que me veo inmerso en ella. Tu recuerdo es la estufa que calienta mi cuerpo y mi corazón, que a su vez reparte una sangre ardiente y deseosa de consumarse con el resto de mi esencia en un encuentro aunque sea breve entre nosotros. Las rosas que he contemplado a lo largo de mi viaje no son ni la mitad de bellas que tu y el susurro del viento me trae silencio e incertidumbre cuando le pregunto como te encuentras. Parece que todo está en mi contra salvando una sola cosa, que tu recuerdo permanece mas allá de cualquier ideal político, de cualquier batalla, herida y de cualquier muerte aliada o enemiga. Incluso con mi propia muerte no dejaré de habitar dentro de tu corazón. Veo en las noches las estrellas, fieles tallas de lo que es el brillo de tus ojos cuando con esa luz de alegría se clavan en los míos de la forma mas aterciopelada, como si en tu interior una madre cuidara a a ese niño que todo hombre tiene dentro de si mismo. En cierto momento que tuve la oportunidad de rozar por accidente una prenda de seda vino a mi memoria la suavidad de tu cabello, movido por un viento suave de la costa, mientras miras al horizonte con esa sonrisa enigmática que provoca preguntar y a la vez esperar una declaración de cualquier naturaleza. Naces en mis sueños entre explosiones de pasión una veces y del fluir de los ríos en otras ocasiones. La aventura que me espera por delante se hará larga sin el calor constante de tu cuerpo en nuestra cama es algo que pasa factura en mi a cada día que pasa. La ausencia de tu piel, de tus caricias, de tus susurros tranquilizadores en mi oído cuando alguna pesadilla me despierta, la forma que tienes de pegarte a mi cada vez que vas en busca de mas calor, la sensación de hacer algo bien cada vez que te refugias en mis brazos, es algo que no puedo evitar recordar, a veces incluso con la mas denigrante lágrima de tristeza y miedo. Aunque no me lamento de ello, tengo responsabilidades que cumplir por la patria pero en especial, y aunque me está prohibido decirlo, por ti. Esta época de terror llegará algún día a su fin y podremos ser felices de nuevo. Podré llegar a ser ese hombre de larga carrera y humilde corazón que tuvo la fortuna de encontrarse con el halo mágico de ti, ángel de amor. No hacen mas que acudir a mi mente en las noches solitarias la forma de tu sonrisa curvada ligeramente, como te acercas con esas caderas enloquecedoras. Nada mas sentirte muchas veces pienso que son imaginaciones mías pero créeme que la sensación es tan real que apenas puedo respirar ante la idea de volver a tenerte contra mi pecho, que sientas el latir de mi corazón jubiloso por poder estar a tu lado. Tus labios llenos susurrándome todas esas canciones y palabra que dan cobijo y sentimiento de seguridad y amor a mi alma. Sí, hasta tal profundidad han llegado. Los extremos sur y norte de este basto mundo son el infierno en comparación al frío que ahora mismo soporto pero ten por seguro que es tu recuerdo, alas de fuego para este mi noble y humilde corazón, lo que me hace volar y luchar hasta lograr el amparo de una salvación que me lleve hasta ti. Espero que pronto nos podamos ver y seamos al fin felices y libres de cualquier tiranía que aparte nuestro amor en una distancia que se me hizo infinita desde el primer metro que recorrí lejos de nuestro hogar.
Siempre tuyo y a tu lado incluso en las noches mas solitarias...
Tu aventurero.
El espíritu vengador II
Las horas pasaban frías en ese lugar tan poco recomendable para atesorar buenas experiencias y gratos recuerdos, viciado en sus aromas de antiséptico o de desinfectante y a saber que mas productos de limpieza aparte del amoniaco. El personal del hospital iba de una parte a otra con sus batas o sus uniformes muy diferentes unos de otros pero a la vez con ese blanco que tenían en común. El tráfico de gente que salía y entraba de la habitación de esa bella dama era escaso pero a la vez molesto para su acompañante, que miraba con mala cara a los que importunaban el sueño de su protegida. A medida que el tiempo pasaba se iba tornando mas oscura su mirada, las pupilas habían abarcado todo el globo ocular hasta el punto de que se había adentrado mas allá de la cornea. Un estudio forense había arrojado menos luz de la que arrojaban esos ojos sobre el nervio óptico. Pero eso no es lo importante de la narración. La noche había caído y nada parecía perturbar la tranquilidad del recinto salvo la presencia de ese ser que hacía notar su presencia solamente ante la persona que mas deseaba en ese momento, no en un sentido carnal sino mucho mas profundo.
En esa noche la dama estaba especialmente bella. No sabía el ser que tenía pero le llamaba la atención todo de ella y una sonrisa se posaba en sus labios cada vez que fijaba la vista en sus moratones o en sus cortes, pero no podía disimular una sensación de rabia. Tanto dolor extraído sin su consentimiento de una forma tan poco creativa y tan despiadada, desde luego había gente que no tenía corazón ni sentimientos. Y el muy perro se había dado a la fuga. Los ojos de ella no reflejaban pesadilla alguna ni sufrimiento de ninguna clase que el no le proporcionara pero de todas formas como un amante apasionado deseoso del cuerpo femenino en ese caso el de su amiga, se decidió a una vigilancia cercana y sus pies se posaron sobre el estomago de ella dejando sentir una mínima presión sobre este. Fijamente miraba sus ojos esperando que estos se abrieran mientras la luna paseaba tranquilamente con su subalternas las estrellas por el cielo oscuro como los ojos de ese ´´demonio´´. Le gustaba los ojos de ella, en especial cuando estaban medio hinchados de las lágrimas de dolor físico que gustaba de hacer salir pero ese día el proyecto que circulaba por su mente era mas ambicioso.
Finalmente ella terminó por abrir los ojos. Las miradas se encontraron y no pareció incomodarle lo mas mínimo a la mujer que una criatura con la forma de un humano y con alas negras de ojos negros y sádicas intenciones se posara encima de su estómago, sentado como cierto personaje de una serie que había visto en su vuelo hacia el castigo de ese maldito perro miserable. Ella le sonrió suavemente, una sonrisa que decía un ´´buenos días´´ e interrogaba con un ´´cómodo?´´. Él dejó ver una sonrisa que mostraba toda una hilera de colmillos que daban mas fiereza a su presencia ya de por sí intimidante. El silencio seguía ahí pero ella finalmente lo rompió con una pregunta.
-¿que miras tanto?- Acercó una mano para dejar una suave caricia en sus alas que era lo único que embargaba en ternura a esa criatura necesitada en parte de diversión y de atenciones psiquiátricas varias.
-La belleza de tu mirada, que en medio de esta noche estrellada trato de hallar la forma de hacerla sangrar con lágrimas escarlatas sin arrancarte los ojos o perforártelos.-Dijo con voz sibelina, suave y aterciopelada y a la vez con gesto pensativo y crítico. Era todo un reto hacer sangrar dos ojos de forma ´´milagrosa´´- Creo que estarías aun mas bella y... -Pero fue interrumpida la explicación por un médico y uno de esos seres inferiores que ella decía eran sus amigos. Le creía, no tenía motivo para mentir pero le caían mal. Con las amigas era diferente.
-¿Has despertado ya?- preguntó el miserable lo que supuso toda una sarta de improperios y faltas de educación y respeto a la inteligencia por parte de ese ser alado que miraba al molesto ente corpóreo de forma evidentemente molesta. La dama en un acto de casi todopoderosa moderación miró al aguja que se acercaba a su brazo para sacarle sangre. La aguja nada mas toca su piel se dobló.- Pero que...?- Una risotada inaudible para la mayoría de los presentes se extendió por todo el hospital. El miserable miró a su amiga interrogante y esta se encogió de hombros.
-Cosas del cuerpo humano ¿verdad doctor?- dijo ella tranquilamente, sabedor su protector de cuanto se estaba esforzando por disimular, aunque alguna mirada de advertencia amistosa le cayó. Finalmente permitió la extracción de sangre para análisis y la señorita se dispuso a desayunar con ese ser encima de ella. Le costaba respirar pero eso se podía achacar fácilmente a que el cuerpo andaba medio contusionado y apaleado por el golpe del coche. -Querido entiendo que quieras ser dueño indiscutible de todo lo relacionado con mi sufrimiento pero has de entender que esa gente me quiere cuidar así como tu me cuidas a tu manera.-Dijo la dama mas tarde cuando todos se hubieron ido.
-Que te pidan permiso al menos, tu sangre antes que mía es tuya, al igual que tu dolor. Solo por eso al que te ha sacado sangre tendría que sacarle yo un ojo de la cara por el valor que tu sangre tiene para mi única y exclusivamente. Ya no digamos para un vampiro estándar. Míralos ahí, mirándote como si te fueras a morir. idiotas, tu no te mueres si no me da la gana. -Decía con casi el mas abierto y ácido desprecio ese ´´ángel´´ caído de los cielos mas comunes.
-No se como quieres que los vea si estás encima de mi tapándome todo el campo visual-Decía ella con la mas abierta tranquilidad, de forma discreta y cuando no miraba nadie no fuera que la tomaran por loca.
-Bueno, no importa, todos tienen cara de imbéciles, será por estas horas tan tempranas. Aunque a la tarde de ayer también tenían cara de imbéciles. -Escupió en gesto de rabia al suelo y la saliva atravesó todo el edificio cuan neutrino atravesando la materia ordinaria. De nuevo las miradas se encontraron. Él la miró y ella le miró a él.- Voy a hacer una visita a nuestro amigo en común. -y desapreció.
Pasaron las horas. El reloj daba a entender la imposibilidad de que el tiempo pasara mas rápido pero de todas formas los amigos y las amigas de la accidentada criatura. las conversaciones se sucedían y las risas y demás discretamente llevadas para no molestar al resto de pacientes. Finalmente apareció su guardia personal de forma humeante, quedando completamente formado y abrazando por detrás a una de las féminas que llenaba la habitación. Él sabía que la amiga de su amiga no sentiría nada pero de todas formas su manos se paseaban por su cuerpo con deseo y en el momento en que posó un beso en su cuello y un estremecimiento recorrió su columna la miga mira para detrás, no viendo nada. Quizás si que se notaba algo.
-Que malo eres querido, tus deseos de dolor y carne no cambian a pesar de la ausencia de presencia por así decirlo. El que estaba al lado de mi amiga era su novio. Sí, ya se, tiene car de imbécil. -Dijo adelantándose a sus palabras la dama de bellos ojos a ese protector suyo que había abierto la boca para decir esas mismas palabras. -Es guapa lo se y bueno tienes ciertas ventajas cuando no te pueden ver y solamente te pueden sentir aunque sea superficialmente según he visto. Ahora mismo estarías a mi lado en la cama y entubado, quizás en coma. Pero dejando eso a un lado, que tal tu visita a nuestro amigo?-Dijo ella con su bonita voz. De seguro que todo lo consecuente al caso en relación a lo que dijo tendría un margen de error mínimo.
Le contó como vio todo el panorama. Como cada vez que se aparecía ante sus ojos, los psiquiatras no sabían que le ocurría. Le describió su rostro perfectamente, cada facción y cada ángulo, como esos ángulos se desencajaban en terror cuando se aparecía en sus pesadillas. Disfrutaba enormemente del dolor psicológico de esa entidad miserable, totalmente podrida en humildad, piedad y misericordia. Tenía menos misericordia que el responsable de que cada vez que sus pulmones tomaran aire sintiera un golpe demoledor en sus cuatro extremidades, que se encontraban bajo el síndrome del miembro fantasma.
-Volverás a visitarle? -Preguntó ella.
Por toda respuesta su amigo se tumbo al lado de ella y la tapó con un ala que prevendría toda inyección y demás salvo los tranquilizantes, que siempre o casi siempre dejaba que se los metieran ya que no quería que se dolor tan delicioso se le extendiera por el cuerpo gratuitamente. Siempre era todo un reto sacarle algún gemido de dolor cuando el tranquilizante y los anestésicos estaban en su máximo apogeo. Mas presión, quizás que la fisura entre dos huesos se hiciera mayor. Como gustaba de hacerla sufrir. Y al final del día, estando ella en compañía de su protector, él recogía los frutos. Se pasaba horas hablando con ella sin usar palabras, deleitándose con ese aroma de su piel, ese aroma que nadie mas tiene, que se entremezcla como las raíces de un árbol en la tierra. El dolor, ese delicioso dolor que aportaba algún que otro matiz casi afrodisíaco a esa piel ya de por si de aspecto exquisito, que nutría unos pensamientos, ideas y sensaciones mas allá de toda relación interpersonal. Lentamente ella se fue quedando dormida gracias a un tranquilizante (que conllevó el precio al médico que se lo puso de que tropezara y se rompiera un dedo), cortando esa conversación tan interesante sobre los cuerpos de las amigas de ella. No había problema.
Todo continuaría en los sueños de ella después de un ´´que tengas dulces y dolorosos sueños´´
En esa noche la dama estaba especialmente bella. No sabía el ser que tenía pero le llamaba la atención todo de ella y una sonrisa se posaba en sus labios cada vez que fijaba la vista en sus moratones o en sus cortes, pero no podía disimular una sensación de rabia. Tanto dolor extraído sin su consentimiento de una forma tan poco creativa y tan despiadada, desde luego había gente que no tenía corazón ni sentimientos. Y el muy perro se había dado a la fuga. Los ojos de ella no reflejaban pesadilla alguna ni sufrimiento de ninguna clase que el no le proporcionara pero de todas formas como un amante apasionado deseoso del cuerpo femenino en ese caso el de su amiga, se decidió a una vigilancia cercana y sus pies se posaron sobre el estomago de ella dejando sentir una mínima presión sobre este. Fijamente miraba sus ojos esperando que estos se abrieran mientras la luna paseaba tranquilamente con su subalternas las estrellas por el cielo oscuro como los ojos de ese ´´demonio´´. Le gustaba los ojos de ella, en especial cuando estaban medio hinchados de las lágrimas de dolor físico que gustaba de hacer salir pero ese día el proyecto que circulaba por su mente era mas ambicioso.
Finalmente ella terminó por abrir los ojos. Las miradas se encontraron y no pareció incomodarle lo mas mínimo a la mujer que una criatura con la forma de un humano y con alas negras de ojos negros y sádicas intenciones se posara encima de su estómago, sentado como cierto personaje de una serie que había visto en su vuelo hacia el castigo de ese maldito perro miserable. Ella le sonrió suavemente, una sonrisa que decía un ´´buenos días´´ e interrogaba con un ´´cómodo?´´. Él dejó ver una sonrisa que mostraba toda una hilera de colmillos que daban mas fiereza a su presencia ya de por sí intimidante. El silencio seguía ahí pero ella finalmente lo rompió con una pregunta.
-¿que miras tanto?- Acercó una mano para dejar una suave caricia en sus alas que era lo único que embargaba en ternura a esa criatura necesitada en parte de diversión y de atenciones psiquiátricas varias.
-La belleza de tu mirada, que en medio de esta noche estrellada trato de hallar la forma de hacerla sangrar con lágrimas escarlatas sin arrancarte los ojos o perforártelos.-Dijo con voz sibelina, suave y aterciopelada y a la vez con gesto pensativo y crítico. Era todo un reto hacer sangrar dos ojos de forma ´´milagrosa´´- Creo que estarías aun mas bella y... -Pero fue interrumpida la explicación por un médico y uno de esos seres inferiores que ella decía eran sus amigos. Le creía, no tenía motivo para mentir pero le caían mal. Con las amigas era diferente.
-¿Has despertado ya?- preguntó el miserable lo que supuso toda una sarta de improperios y faltas de educación y respeto a la inteligencia por parte de ese ser alado que miraba al molesto ente corpóreo de forma evidentemente molesta. La dama en un acto de casi todopoderosa moderación miró al aguja que se acercaba a su brazo para sacarle sangre. La aguja nada mas toca su piel se dobló.- Pero que...?- Una risotada inaudible para la mayoría de los presentes se extendió por todo el hospital. El miserable miró a su amiga interrogante y esta se encogió de hombros.
-Cosas del cuerpo humano ¿verdad doctor?- dijo ella tranquilamente, sabedor su protector de cuanto se estaba esforzando por disimular, aunque alguna mirada de advertencia amistosa le cayó. Finalmente permitió la extracción de sangre para análisis y la señorita se dispuso a desayunar con ese ser encima de ella. Le costaba respirar pero eso se podía achacar fácilmente a que el cuerpo andaba medio contusionado y apaleado por el golpe del coche. -Querido entiendo que quieras ser dueño indiscutible de todo lo relacionado con mi sufrimiento pero has de entender que esa gente me quiere cuidar así como tu me cuidas a tu manera.-Dijo la dama mas tarde cuando todos se hubieron ido.
-Que te pidan permiso al menos, tu sangre antes que mía es tuya, al igual que tu dolor. Solo por eso al que te ha sacado sangre tendría que sacarle yo un ojo de la cara por el valor que tu sangre tiene para mi única y exclusivamente. Ya no digamos para un vampiro estándar. Míralos ahí, mirándote como si te fueras a morir. idiotas, tu no te mueres si no me da la gana. -Decía con casi el mas abierto y ácido desprecio ese ´´ángel´´ caído de los cielos mas comunes.
-No se como quieres que los vea si estás encima de mi tapándome todo el campo visual-Decía ella con la mas abierta tranquilidad, de forma discreta y cuando no miraba nadie no fuera que la tomaran por loca.
-Bueno, no importa, todos tienen cara de imbéciles, será por estas horas tan tempranas. Aunque a la tarde de ayer también tenían cara de imbéciles. -Escupió en gesto de rabia al suelo y la saliva atravesó todo el edificio cuan neutrino atravesando la materia ordinaria. De nuevo las miradas se encontraron. Él la miró y ella le miró a él.- Voy a hacer una visita a nuestro amigo en común. -y desapreció.
Pasaron las horas. El reloj daba a entender la imposibilidad de que el tiempo pasara mas rápido pero de todas formas los amigos y las amigas de la accidentada criatura. las conversaciones se sucedían y las risas y demás discretamente llevadas para no molestar al resto de pacientes. Finalmente apareció su guardia personal de forma humeante, quedando completamente formado y abrazando por detrás a una de las féminas que llenaba la habitación. Él sabía que la amiga de su amiga no sentiría nada pero de todas formas su manos se paseaban por su cuerpo con deseo y en el momento en que posó un beso en su cuello y un estremecimiento recorrió su columna la miga mira para detrás, no viendo nada. Quizás si que se notaba algo.
-Que malo eres querido, tus deseos de dolor y carne no cambian a pesar de la ausencia de presencia por así decirlo. El que estaba al lado de mi amiga era su novio. Sí, ya se, tiene car de imbécil. -Dijo adelantándose a sus palabras la dama de bellos ojos a ese protector suyo que había abierto la boca para decir esas mismas palabras. -Es guapa lo se y bueno tienes ciertas ventajas cuando no te pueden ver y solamente te pueden sentir aunque sea superficialmente según he visto. Ahora mismo estarías a mi lado en la cama y entubado, quizás en coma. Pero dejando eso a un lado, que tal tu visita a nuestro amigo?-Dijo ella con su bonita voz. De seguro que todo lo consecuente al caso en relación a lo que dijo tendría un margen de error mínimo.
Le contó como vio todo el panorama. Como cada vez que se aparecía ante sus ojos, los psiquiatras no sabían que le ocurría. Le describió su rostro perfectamente, cada facción y cada ángulo, como esos ángulos se desencajaban en terror cuando se aparecía en sus pesadillas. Disfrutaba enormemente del dolor psicológico de esa entidad miserable, totalmente podrida en humildad, piedad y misericordia. Tenía menos misericordia que el responsable de que cada vez que sus pulmones tomaran aire sintiera un golpe demoledor en sus cuatro extremidades, que se encontraban bajo el síndrome del miembro fantasma.
-Volverás a visitarle? -Preguntó ella.
Por toda respuesta su amigo se tumbo al lado de ella y la tapó con un ala que prevendría toda inyección y demás salvo los tranquilizantes, que siempre o casi siempre dejaba que se los metieran ya que no quería que se dolor tan delicioso se le extendiera por el cuerpo gratuitamente. Siempre era todo un reto sacarle algún gemido de dolor cuando el tranquilizante y los anestésicos estaban en su máximo apogeo. Mas presión, quizás que la fisura entre dos huesos se hiciera mayor. Como gustaba de hacerla sufrir. Y al final del día, estando ella en compañía de su protector, él recogía los frutos. Se pasaba horas hablando con ella sin usar palabras, deleitándose con ese aroma de su piel, ese aroma que nadie mas tiene, que se entremezcla como las raíces de un árbol en la tierra. El dolor, ese delicioso dolor que aportaba algún que otro matiz casi afrodisíaco a esa piel ya de por si de aspecto exquisito, que nutría unos pensamientos, ideas y sensaciones mas allá de toda relación interpersonal. Lentamente ella se fue quedando dormida gracias a un tranquilizante (que conllevó el precio al médico que se lo puso de que tropezara y se rompiera un dedo), cortando esa conversación tan interesante sobre los cuerpos de las amigas de ella. No había problema.
Todo continuaría en los sueños de ella después de un ´´que tengas dulces y dolorosos sueños´´
viernes, 30 de diciembre de 2011
El espíritu vengador.
Lejos del amparo de un mundo habitado por colores y criaturas de cuento, una chica yacía postrada en un hospital. Su cuerpo maltrecho fue víctima de un atropello con fuga en una ajetreada calle de una anónima ciudad. La colisión contra su cuerpo destrozaron varios huesos y el dolor era bastante elevado hasta que empezaron a funcionar los tranquilizantes y sedantes. Moratones y contusiones de todos tipo de gravedad se extendían por su cuerpo de una forma preocupante y parecía aferrada a la vida. Las constantes estaban estabilizadas pero su estado era delicado. Aun así pudo hablar y abrir los ojos para ver que se encontraba rodeada de muchos amigos. Una pequeña conversación se llevó a cabo. Empezó uno:
-Seguro que lo encuentra la policía, lo arrestarán y lo meterán en la cárcel- tal razonamiento no obtuvo mas que una risotada por parte de la accidentada, lo que supuso la cara de desconcierto de la chica que miraba a su amigo con la misma cara con la que e mira a un niño que razona de la forma mas inocente del mundo. De todas formas, ignorando esa curiosa reacción preguntó de nuevo el amigo- hay algún dato que puedas dar, la matricula, el color del coche? Quizás lo viste de refilón.- De nuevo una risotada- Que te hace tanta gracia?- dijo este buen hombre algo enfadado por así decirlo.
-No pasa nada...-Desconocían todos que de las personas presentes se debía de sumar a una mas, que no era vista mas que por los ojos de la accidentada, tomando su mano suavemente y mirando a los presentes con un abierto sentimiento de rechazo social que no cabía en el mas extenso de los borradores psiquiátricos.- Tengo fe en los cuerpos de seguridad nacionales y locales pero seguramente ese hombre ya esté en pocos minutos recibiendo un castigo... -se detuvo la accidentada como si escuchara algo.-estad atentos a todo aquel que entre por la puerta, pues seguramente sea mi agresor automovilístico. -Ante la mirada de desconcierto de sus amigos la mujer les sonrió como para que confiaran en ella y ahí quedó todo.
El ser que resultaba invisible excepto de los ojos de la accidentada seguía mirando al que resultaba ser pareja de la mujer agredida. Sus ojos iban de ella a él con expresión de abierta antipatía, sin embargo su mirada se dulcificaba cuando posaba los ojos en ella, tan bella y llena de buenos sentimientos. Unas alas negras se hicieron notar y un resoplido logró captar al fin la atención de la dama , que despidió a su pareja y a sus amigos bajo el pretexto de que quería descansar un rato. La chica tornó sus ojos negros hacia el ser alado que le miraba con una especie de mezcla de preocupación y a la vez de celos e ira. La mano que tenía agarrada el ser se cerró un poco mas y lentamente ella cerró los ojos un instante para volverlos a abrir. Los tranquilizantes.
-Celoso? - preguntó a secas pero con una dulce y cálida sonrisa a ese ser lleno de oscuridad y deseos de venganza.- Fue un accidente.
-Quieres que te cuente la historia de cierto mercader que perdió los dedos de la mano por empujar a una dama? -decía con todo muy antipático, algo que a ella no le asustó ni enfadó, sabía que estaba celoso, realmente celoso.-Ese bastardo ha tocado algo que no se debe tocar, o al menos no con el fin con el que debían de tocarlo. eso que te han tocado es mío, lo extraigo de ti cuando se da la ocasión y me pertenece.-A medida que hablaba el tono de voz aumentaba mas no se mantenía mas que un silencio tranquilo en esa habitación ante oídos que no fueran los de ella. Las luces y aparatos parpadearon un instante.
-Tranquilízate querido... tus celos no tienen justificación. -Dijo en tono tranquilo. Era la única forma de domar su ira, de domar ese genio que sencillamente estaba a punto de partir por la ventana a cobrarse venganza por el agravio sufrido a su persona y aun mas importante, a su amiga del alma.-Como ya dijo mi amigo seguramente la policía lo encuentre y lo arresten...-Pero fue interrumpida por una risotada del demonio.
-Ya sabes lo que va a pasar querida, y va a ser mas divertido y justo.
Dos bonitos ojos se cerraron un instante y cuando se abrieron el ser alado ya no estaba. Una pequeña sonrisa se escapo de los labios de ella pensando en la historia de un mercader que empujó a una chica y se encontró al día siguiente son los dedos de una mano. Le conocía, sabía de su posesividad basada en el respeto, el terreno que se le daba lo defendía hasta la muerte y si era algo intangible mas aun. Los amigos volvieron de nuevo tras unas horas de siesta y de comer mal. Los médicos decían que estaba bien, que avanzaba favorablemente y nadie sabía que era por causa de la presencia, en parte, de uno de sus guardianes mas fieles, que de vez en cuando presionaba un moratón o una rotura de forma sutil solo por el disfrute de su oscuro interior.
Él la quería mucho pero no podía evitar el buscar la forma de que su comodidad se viera a veces truncada con pequeños gestos sobre su cuerpo que causaban un dolor bastante notable. A veces ella, en medio de mas compañía se quedaba mirándole interrogante pero el no soltaba prenda de lo que estaba haciendo cuando desaparecía, alegaba sencillamente falta de ideas. Se dedicaba esta criatura de otro mundo a mirar a todos aquellos que visitaban a su amiga, que le cuidaban y demás. Siempre se llenaban malas miradas y alguna sorpresa desagradable como pesadillas cuando dormían en la misma habitación, haciendo guardia. Con ella era todo diferente, no había celos ni nada, sencillamente le susurraba bellas palabras para que sus sueños fueran reparadores, aunque a veces se animaba a incluir alguna escena de tortura en su mente. Sin embargo gustaba sobremanera de respetarle el sueño a ella, de ser su protector mientras le dejaba dormir tranquilamente, apreciando de forma obvia como se curaban sus heridas. Pero no olvidaba esa afrenta.
Entonces llegó el día en que aun en el hospital, al guardíán vengador se le encendió la idea y partió en busca del maldito bastardo. Las noticias estuvieron hablando durante días sobre un hombre que apareció sin brazos y piernas, con 8 costillas rotas y una a punto de atravesar el pulmón. Su mirada desencajada salía en todas las planas de los periódicos, esa mirada perdida en locuras a miles que no cesaban de repetir una única palabra. El loco amputado como le llamaron a partir de ahora sufría de dolores en todas partes de su torso, y cabeza repitiendo constantemente la palabra ´´perdón´´,Mirando a veces un punto fijo, como si hubiera alguien mas devolviéndole la mirada. En la cara del ser alado había satisfacción.
La dama por otro lado parecía sorprendida pero no dijo mucho ya que de todas formas todo estaba hecho. Las miradas de ´´te has pasado un poco´´ eran continuas pero el fiel acompañante nocturno dejaba entrever que tenía ganas de mas y de mas para que el maldito bastardo no tocara lo que era suyo.
El dolor físico de ella.
-Seguro que lo encuentra la policía, lo arrestarán y lo meterán en la cárcel- tal razonamiento no obtuvo mas que una risotada por parte de la accidentada, lo que supuso la cara de desconcierto de la chica que miraba a su amigo con la misma cara con la que e mira a un niño que razona de la forma mas inocente del mundo. De todas formas, ignorando esa curiosa reacción preguntó de nuevo el amigo- hay algún dato que puedas dar, la matricula, el color del coche? Quizás lo viste de refilón.- De nuevo una risotada- Que te hace tanta gracia?- dijo este buen hombre algo enfadado por así decirlo.
-No pasa nada...-Desconocían todos que de las personas presentes se debía de sumar a una mas, que no era vista mas que por los ojos de la accidentada, tomando su mano suavemente y mirando a los presentes con un abierto sentimiento de rechazo social que no cabía en el mas extenso de los borradores psiquiátricos.- Tengo fe en los cuerpos de seguridad nacionales y locales pero seguramente ese hombre ya esté en pocos minutos recibiendo un castigo... -se detuvo la accidentada como si escuchara algo.-estad atentos a todo aquel que entre por la puerta, pues seguramente sea mi agresor automovilístico. -Ante la mirada de desconcierto de sus amigos la mujer les sonrió como para que confiaran en ella y ahí quedó todo.
El ser que resultaba invisible excepto de los ojos de la accidentada seguía mirando al que resultaba ser pareja de la mujer agredida. Sus ojos iban de ella a él con expresión de abierta antipatía, sin embargo su mirada se dulcificaba cuando posaba los ojos en ella, tan bella y llena de buenos sentimientos. Unas alas negras se hicieron notar y un resoplido logró captar al fin la atención de la dama , que despidió a su pareja y a sus amigos bajo el pretexto de que quería descansar un rato. La chica tornó sus ojos negros hacia el ser alado que le miraba con una especie de mezcla de preocupación y a la vez de celos e ira. La mano que tenía agarrada el ser se cerró un poco mas y lentamente ella cerró los ojos un instante para volverlos a abrir. Los tranquilizantes.
-Celoso? - preguntó a secas pero con una dulce y cálida sonrisa a ese ser lleno de oscuridad y deseos de venganza.- Fue un accidente.
-Quieres que te cuente la historia de cierto mercader que perdió los dedos de la mano por empujar a una dama? -decía con todo muy antipático, algo que a ella no le asustó ni enfadó, sabía que estaba celoso, realmente celoso.-Ese bastardo ha tocado algo que no se debe tocar, o al menos no con el fin con el que debían de tocarlo. eso que te han tocado es mío, lo extraigo de ti cuando se da la ocasión y me pertenece.-A medida que hablaba el tono de voz aumentaba mas no se mantenía mas que un silencio tranquilo en esa habitación ante oídos que no fueran los de ella. Las luces y aparatos parpadearon un instante.
-Tranquilízate querido... tus celos no tienen justificación. -Dijo en tono tranquilo. Era la única forma de domar su ira, de domar ese genio que sencillamente estaba a punto de partir por la ventana a cobrarse venganza por el agravio sufrido a su persona y aun mas importante, a su amiga del alma.-Como ya dijo mi amigo seguramente la policía lo encuentre y lo arresten...-Pero fue interrumpida por una risotada del demonio.
-Ya sabes lo que va a pasar querida, y va a ser mas divertido y justo.
Dos bonitos ojos se cerraron un instante y cuando se abrieron el ser alado ya no estaba. Una pequeña sonrisa se escapo de los labios de ella pensando en la historia de un mercader que empujó a una chica y se encontró al día siguiente son los dedos de una mano. Le conocía, sabía de su posesividad basada en el respeto, el terreno que se le daba lo defendía hasta la muerte y si era algo intangible mas aun. Los amigos volvieron de nuevo tras unas horas de siesta y de comer mal. Los médicos decían que estaba bien, que avanzaba favorablemente y nadie sabía que era por causa de la presencia, en parte, de uno de sus guardianes mas fieles, que de vez en cuando presionaba un moratón o una rotura de forma sutil solo por el disfrute de su oscuro interior.
Él la quería mucho pero no podía evitar el buscar la forma de que su comodidad se viera a veces truncada con pequeños gestos sobre su cuerpo que causaban un dolor bastante notable. A veces ella, en medio de mas compañía se quedaba mirándole interrogante pero el no soltaba prenda de lo que estaba haciendo cuando desaparecía, alegaba sencillamente falta de ideas. Se dedicaba esta criatura de otro mundo a mirar a todos aquellos que visitaban a su amiga, que le cuidaban y demás. Siempre se llenaban malas miradas y alguna sorpresa desagradable como pesadillas cuando dormían en la misma habitación, haciendo guardia. Con ella era todo diferente, no había celos ni nada, sencillamente le susurraba bellas palabras para que sus sueños fueran reparadores, aunque a veces se animaba a incluir alguna escena de tortura en su mente. Sin embargo gustaba sobremanera de respetarle el sueño a ella, de ser su protector mientras le dejaba dormir tranquilamente, apreciando de forma obvia como se curaban sus heridas. Pero no olvidaba esa afrenta.
Entonces llegó el día en que aun en el hospital, al guardíán vengador se le encendió la idea y partió en busca del maldito bastardo. Las noticias estuvieron hablando durante días sobre un hombre que apareció sin brazos y piernas, con 8 costillas rotas y una a punto de atravesar el pulmón. Su mirada desencajada salía en todas las planas de los periódicos, esa mirada perdida en locuras a miles que no cesaban de repetir una única palabra. El loco amputado como le llamaron a partir de ahora sufría de dolores en todas partes de su torso, y cabeza repitiendo constantemente la palabra ´´perdón´´,Mirando a veces un punto fijo, como si hubiera alguien mas devolviéndole la mirada. En la cara del ser alado había satisfacción.
La dama por otro lado parecía sorprendida pero no dijo mucho ya que de todas formas todo estaba hecho. Las miradas de ´´te has pasado un poco´´ eran continuas pero el fiel acompañante nocturno dejaba entrever que tenía ganas de mas y de mas para que el maldito bastardo no tocara lo que era suyo.
El dolor físico de ella.
jueves, 29 de diciembre de 2011
Carta sádica IV
Querida amiga:
Entre todas las sensaciones nocturnas a las que me veo expuesto de forma continua, ya sea en medio de una duermevela o quizás en el sueño mas profundo, mi mente a posteriori es un cúmulo de ideas tenaces y temidas por gran número de personas, que rechazan mis pensamientos de manera automática. En cambio algunas personas permiten mis comportamiento caprichosos y entre perfumes y sonidos productos de oleadas de placer algún momento dedico al pensamiento de tu dolor. Bastaría un solo recuerdo para que cada fibra nerviosa se prenda, pero no en dolor sino en el mas intenso placer cuando asalta mi mente el recuerdo de tus interminables gritos, de mis jugueteos en tus heridas abiertas. Mi exposición esta vez tratará de convencerte (mas de lo que seguramente ya lo estás) de cuan única es la sensación que compartimos en esas noches oscuras heridas en su silencio por nuestras interminables conversaciones y tus gritos.
Tu dolor logra despertar esa vena posesiva mía que odias de otros. Tu libertad, o al menos el deseo de ella es algo que bien conozco desde hace tiempo y se que toda criatura viva con inteligencia no debe hacerte sentir atada en ningún momento. Por ello no ato tu dolor a ningún horario, a ninguna orden tajante, sino mas bien a un libre albedrío que es lo que da esa chispa mágica a cada lágrima que se resbala por tus mejillas. Las nulas peticiones de piedad, las quejas únicamente por el dolor pero la inexistencia de ruegos o súplicas es algo que por una vez, en mi abyecta vida, agradezco de forma inconmensurable. En ti está el poder de hacerme por así decirlo, feliz. Feliz en ese terreno que únicamente comparto contigo, que se que nadie podría darme. Es algo complejo pero me conoces, te conozco y en algunas cosas pensamos igual. En respeto a tu libertad creo que no voy a pedir nunca ningún tipo de fidelidad por motivos mas que obvios pero quisiera reforzar esta obviedad de forma contradictoria con algún que otro argumento.
Cada espasmo de tu cuerpo, cada músculo agarrotado y desgarrado, cada gemido, grito, sensación, estremecimiento, le da a tu esencia esa especia que no se encuentra en ningún campo de cultivo. Es, en claros ejemplos, algo demasiado valioso. Mas incluso que cualquier fruto dado por gaia. Lo se, blasfemia pero esto es un asunto de orden mayor al de mi propia moralidad mas no al de mi respeto por ti. Como característica valiosa que es, debe de ser apreciada por un buen conocedor de lo que se tiene delante, en este caso el mas abierto, delirante y tortuoso sufrimiento que uno pueda imaginar, aunque me encomiendo a mi mismo la tarea de algún día encontrar un método revolucionario que te haga casi desmayar de dolor pero mantener consciente. Tu dolor es algo así como un buen vino, y como a los vinos hay que saber cuidarlos pero también, en mi opinión, hay que saber a quien dárselo. Darme a mi un buen vino, que yo sea capaz de apreciar el color, el sabor, el aroma y miles de intrincados aspectos mas de esa cosa roja que beben las personas es como pedirle a un pacifista que aprecie de forma mas que elaborada y exquisita cada aspecto de tu rostro cuando, desencajada ya en medio de gritos y gemidos desgarradores, emitas un nuevo grito... incompatible sin duda. Solamente alguien que sepa apreciar en su máxima expresión tu sufrimiento físico es el que merece ser causante de este.
Voy de paso de decir mis mas sinceras preocupaciones. Por ser algo clásicos diré que me preocupa que halla otro, pues ante todo soy humilde dentro de todo este velo de insuperable narcisismo a la hora de apreciar y anunciarse uno como el máximo experto en hacerte sentir los mil látigos del diablo sobre tu espalda cuando nos encontramos y tu bella sonrisa y posteriores movimientos me llevan a desgarrar de nuevo tu piel. Esa sonrisa cambiándose, por obra de arte en una expresión de máxima concentración en no gritar hasta que pasa lo que pasa y de pronto tus gritos llenan mis oídos con una música celestial impregnada en el mas infausto dolor. Mas o nos desviemos del tema que ahora expresaba mis preocupaciones. Lo que iba diciendo, que me preocupa que en medio de un día cualquiera digas que no mas. Algo en mi interior moriría, no sería algo bueno o malo sino que sencillamente algo dentro de mi moriría. Cuan dramático soy... No te distraigo mas, a saber que ajetreado día y cuanto han de escocer las heridas. espero habértelas hecho bien para que el dolor sea constante pero puedas disimular la cara para que no se deshagan en preguntas e interrogaciones de preocupación. Que pesada se pone la gente en momentos así.
Me despido pues no sin antes recordarte que aquí el dueño de tu dolor te tiene en gran estima y espera que pases un excelente día.
Atte: Tu adictivo y sádico amigo.
Entre todas las sensaciones nocturnas a las que me veo expuesto de forma continua, ya sea en medio de una duermevela o quizás en el sueño mas profundo, mi mente a posteriori es un cúmulo de ideas tenaces y temidas por gran número de personas, que rechazan mis pensamientos de manera automática. En cambio algunas personas permiten mis comportamiento caprichosos y entre perfumes y sonidos productos de oleadas de placer algún momento dedico al pensamiento de tu dolor. Bastaría un solo recuerdo para que cada fibra nerviosa se prenda, pero no en dolor sino en el mas intenso placer cuando asalta mi mente el recuerdo de tus interminables gritos, de mis jugueteos en tus heridas abiertas. Mi exposición esta vez tratará de convencerte (mas de lo que seguramente ya lo estás) de cuan única es la sensación que compartimos en esas noches oscuras heridas en su silencio por nuestras interminables conversaciones y tus gritos.
Tu dolor logra despertar esa vena posesiva mía que odias de otros. Tu libertad, o al menos el deseo de ella es algo que bien conozco desde hace tiempo y se que toda criatura viva con inteligencia no debe hacerte sentir atada en ningún momento. Por ello no ato tu dolor a ningún horario, a ninguna orden tajante, sino mas bien a un libre albedrío que es lo que da esa chispa mágica a cada lágrima que se resbala por tus mejillas. Las nulas peticiones de piedad, las quejas únicamente por el dolor pero la inexistencia de ruegos o súplicas es algo que por una vez, en mi abyecta vida, agradezco de forma inconmensurable. En ti está el poder de hacerme por así decirlo, feliz. Feliz en ese terreno que únicamente comparto contigo, que se que nadie podría darme. Es algo complejo pero me conoces, te conozco y en algunas cosas pensamos igual. En respeto a tu libertad creo que no voy a pedir nunca ningún tipo de fidelidad por motivos mas que obvios pero quisiera reforzar esta obviedad de forma contradictoria con algún que otro argumento.
Cada espasmo de tu cuerpo, cada músculo agarrotado y desgarrado, cada gemido, grito, sensación, estremecimiento, le da a tu esencia esa especia que no se encuentra en ningún campo de cultivo. Es, en claros ejemplos, algo demasiado valioso. Mas incluso que cualquier fruto dado por gaia. Lo se, blasfemia pero esto es un asunto de orden mayor al de mi propia moralidad mas no al de mi respeto por ti. Como característica valiosa que es, debe de ser apreciada por un buen conocedor de lo que se tiene delante, en este caso el mas abierto, delirante y tortuoso sufrimiento que uno pueda imaginar, aunque me encomiendo a mi mismo la tarea de algún día encontrar un método revolucionario que te haga casi desmayar de dolor pero mantener consciente. Tu dolor es algo así como un buen vino, y como a los vinos hay que saber cuidarlos pero también, en mi opinión, hay que saber a quien dárselo. Darme a mi un buen vino, que yo sea capaz de apreciar el color, el sabor, el aroma y miles de intrincados aspectos mas de esa cosa roja que beben las personas es como pedirle a un pacifista que aprecie de forma mas que elaborada y exquisita cada aspecto de tu rostro cuando, desencajada ya en medio de gritos y gemidos desgarradores, emitas un nuevo grito... incompatible sin duda. Solamente alguien que sepa apreciar en su máxima expresión tu sufrimiento físico es el que merece ser causante de este.
Voy de paso de decir mis mas sinceras preocupaciones. Por ser algo clásicos diré que me preocupa que halla otro, pues ante todo soy humilde dentro de todo este velo de insuperable narcisismo a la hora de apreciar y anunciarse uno como el máximo experto en hacerte sentir los mil látigos del diablo sobre tu espalda cuando nos encontramos y tu bella sonrisa y posteriores movimientos me llevan a desgarrar de nuevo tu piel. Esa sonrisa cambiándose, por obra de arte en una expresión de máxima concentración en no gritar hasta que pasa lo que pasa y de pronto tus gritos llenan mis oídos con una música celestial impregnada en el mas infausto dolor. Mas o nos desviemos del tema que ahora expresaba mis preocupaciones. Lo que iba diciendo, que me preocupa que en medio de un día cualquiera digas que no mas. Algo en mi interior moriría, no sería algo bueno o malo sino que sencillamente algo dentro de mi moriría. Cuan dramático soy... No te distraigo mas, a saber que ajetreado día y cuanto han de escocer las heridas. espero habértelas hecho bien para que el dolor sea constante pero puedas disimular la cara para que no se deshagan en preguntas e interrogaciones de preocupación. Que pesada se pone la gente en momentos así.
Me despido pues no sin antes recordarte que aquí el dueño de tu dolor te tiene en gran estima y espera que pases un excelente día.
Atte: Tu adictivo y sádico amigo.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Poema para rosa morena
Alabados sean tus pasos
que pisan un mundo mio
alabado tu paso grácil
que da luz al camino tuyo
Tu bendimias con sonrisas
lo que nadie logra nunca
una sencilla melodía
que culmina con tu risa
Mi corazón es un tambor
que alza mi condición
en gritos de honor
a la paz y el valor
Y tus pasos son razón
son inspiración, espiración
al mismo son, son respiro
al mismo son, yo camino a ti
No mires atrás, mira mis alas
que esperan tu roce lleno,
prendido, tierno, henchido
en la confusión de tus labios
que en pocas palabras me alzan
Pena y dolor sobre mi se lanzan
se hacen sentir cuando no estás
se esfuman cuando apareces
con tus faros, que cuatro son
Dos tus ojos
y Dos tus sonrojos.
Cabello negro como ala de cuervo
liso como efímero tejido de dulce
aromatizada esencia en la mañana
Rocío de tus labios veo resbalar
Sinsentido de la vida cuando no estás
No soy poeta, caballero,
Galante o truhán,
señor o patán.
No ofenderé jamás sin que lo ordenes
y hallándome solitario en esta fría noche
recuerdo el aroma de tu cabello
el luminoso sonrojo y la cadenciosa risa
Las curvas de tu silfideo cuerpo, tu piel
manto de sueños y demás locuras
de los delirios de mi, que a oscuras
en medio de la mas insólita de las ternuras...
No quiero asustarte, no quiero atraparte
no quiero mas que tu presencia,
Tu constante y brillante cadencia
de palabras y suspiros, de sonrojos y sonrisas
de abrazos y de besos de sencillos actos
que atraviese universos, valles sobretodo
que atraviese mares, de sangre y de agua
de lava y de cieno, de ilusiones y lagrimas
de nostalgias y recuerdos.
Sentado esperaré en mi trono de palabras
palabras sólidas y a la vez frágiles, Sentado
esperaré la esencia, la presencia y la cortesía
con la que ofreces tu mano... para que la bese
y tus ojos se encuentren en los míos...una noche mas.
El vestido de los elfos.
La caricias de la brisa en sincronía a un aullido dedicado a esa luna llena del mes de diciembre era en esa noche tan estrellada y especial uno de los múltiples elementos a destacar en ese mágico evento. Al amparo de los árboles las lechuzas atisbaban algún roedor despistado que pronto sería presa de una hambrienta recua de crías a punto de emprender su primer vuelo. El rocío de una nueva mañana se amontonaba en las orquídeas y en las rosas que sembraban ese campo salvaje lleno de vegetación libre en crecimiento e historia, indomable hasta el día de hoy. En medio de ese campo salvaje, con las alas caídas en gesto casi fúnebre estaba un hombre de negros apéndices voladores sentado en una roca. Sin embargo por lo triste de su gesto alado, nada mas lejos de al realidad estaba su rostro, impregnado en medio de una especie de júbilo secreto que solamente el entendía cuando al amparo de un brillo, de un vestido de luz lunar procedente de la pálida y celeste dama, una mujer de impetuosa elegancia se acercó a él.
Cita extraña aquella que reunía a un poeta con su musa, con esa dama de cabello negro como esa noche, pero infinitamente mas fino y bello. Su tez morena, símbolo de raíces exóticas y aun presentes en el mundo (ella era prueba indiscutible) no aportaba mas que la belleza de las reinas Incas y Mayas. A esa nariz perfectamente equilibrada con el resto de su cara seguían esos labios que nunca podá mirar mas de cinco segundos. unos labios que escondían el secreto de una voz sedosa y alegre, cuan cristalina corriente de agua entre las las rocas de ese lugar en el que se encontraban, mágico y esplendoroso, salvaje y a la vez creado por su mente para enmarcar a esa musa en un lugar ideal. No podía estar mas bella, no era posible una visión tan espléndida, se preguntaría el poeta o el caballero si no sería todo eso un espejismo. Pero sentía el aire en la cara que traía el aroma de su piel morena y perfectamente. Veía claramente el movimiento de sus pies y de sus caderas moverse a lo largo de todo ese paraje para darle el espectáculo de su cercanía. Y ese cuello adornado con un colgante que él hacía no mucho que le había regalado. Un lobo con un ojo de rubo y otro de zafiro guardaba la zona mas cercana a su corazón. Dos ojos celosos e iracundos eran los d ese colgante. ´´Celosos e iracundos por quien dañe a esta musa... celosos e iracundos serán is ojos a quien toque su cuerpo, mente, alma o corazón con malas intenciones´´. Un poco de saliva se coló por su garganta ya que quitaba el aliento la presencia de esa ensoñación hecha realidad en un mundo imaginado y a la vez tan existente como el ser humano y sus daños al mundo natural. Pero ese mundo era el suyo propio, hecho para ella, aun con muchos detalles que añadir.
Contempló el resto de su cuerpo, que no iba desnudo y que una parte muy muy pequeña, realmente minúscula a otra ocasiones y a otra mujeres desearía que así fuera. El morbo y los instintos salvajes estaban dormidos en ese momento, anestesiados por su presencia y su prestancia, su elegancia y su sonrisa. El sonrojo de sus mejillas, dos faros encarnados sobresaliendo levemente por encima de su ya de pos sí bello rostro, estaban prendidas, deleitando los ojos impregnados en alegría de ese hombre con alas. Lentamente la vio acercarse con un vestido negro en el cual reinaban unas final lineas de un azul que a ella pertenecían. A juego con las alas de ese ser abyecto lleno de tormentos interiores que solamente se marchaban cuando en las noches sus caminos se cruzaban. Ella siempre tenía las palabras precisas dichas desde su conocimiento de la mente humana para tranquilizar con certezas irrefutables sus preocupaciones. Cuan cerca le gustaría tenerla y a la vez sentir sus cálidas manos que pronto se hicieron presentes ante sus labios indignos de besar semejantes obras maestras de la ingeniería de Gaia. En un atisbo seguía viendo esa luz rojiza, preciosa y suave en las mejillas de ella. Ofrecía no una sino dos de sus manos y una suave risa salió de la garganta de ese caballero oscurecido por la tristeza e iluminado por la alegría de la presencia de ella, la mas bella criatura que en esos días podía encontrarse. Tan humilde era ella que no podía concebir algo tan espectacular como ver su sonrisa cuando esta emergía de entre sus labios. dos perfectos y mortíferos rayos ni muy finos ni muy gruesos, en perfecta proporción al resto de su fino y equilibrado rostro. Un espectáculo digno de ver era también su cabello que en ese momento acariciaba la brisa dándole a su porte de reina y bailarina un toque mas que sobrenatural, una amalgama de detalles y palabras que no podría ser expresado en mil años ni por diez mil artistas. No habría retrato que lograra atrapar toda la gracia de sus movimientos y poema que pudiera retransmitir esa aura de tranquilidad que emanaba de todo su ser.
Su vestido ni se alborotaba de forma retorcida o caprichosa, sencillamente permanecía en lenta sintonía con esa suave brisa nocturna. Esa tela que nombre desconocido, tejida por los elfos de los bosques, había sido el mas ambicioso regalo que se le podía hacer nunca a una dama de su porte y aun así no era del nivel suficiente para poder equiparar sus formas, tantos físicas como espirituales. Todo ello en una pieza mas que perfecta con dos alas que él, indigno caballero pero de sentimiento afortunado en ese momento, lucia abiertas de par en par, en un gesto ofrecido de refugio a ese cuerpo fino hecho para la danza y la elegancia. Nada mas necesitaba en ese momento. Que le quitaran de delante la lujuria, la sangre, las matanzas, los gritos de su víctimas o amante, que le quitaran la gloria y las medallas, las promesas y los juramentos, el solo se debía en ese momento a esa amiga que había llegado un ben día que esperaba que no se fuera. Finalmente, en un beso suavemente sus finos dedos se envolvieron dama y caballero en un abrazo cargado de todo un sentimiento de amistad y gozo que al menos ese ser abyecto sentía como una bendición a su miserable alma. No quería mas que el poder disfrutar de esa compañía certera en sus palabras, dulce en sus gestos y bondadosa en sus acciones, inocente en su movimientos y a la vez llena d e una fuerza interior que nadie podría igualar en la vida.
La luna contemplaba eso, seca de sentimientos pues todos se los había agenciado el caballero para componer el mas bello poema.
El nombre de ella.
Cita extraña aquella que reunía a un poeta con su musa, con esa dama de cabello negro como esa noche, pero infinitamente mas fino y bello. Su tez morena, símbolo de raíces exóticas y aun presentes en el mundo (ella era prueba indiscutible) no aportaba mas que la belleza de las reinas Incas y Mayas. A esa nariz perfectamente equilibrada con el resto de su cara seguían esos labios que nunca podá mirar mas de cinco segundos. unos labios que escondían el secreto de una voz sedosa y alegre, cuan cristalina corriente de agua entre las las rocas de ese lugar en el que se encontraban, mágico y esplendoroso, salvaje y a la vez creado por su mente para enmarcar a esa musa en un lugar ideal. No podía estar mas bella, no era posible una visión tan espléndida, se preguntaría el poeta o el caballero si no sería todo eso un espejismo. Pero sentía el aire en la cara que traía el aroma de su piel morena y perfectamente. Veía claramente el movimiento de sus pies y de sus caderas moverse a lo largo de todo ese paraje para darle el espectáculo de su cercanía. Y ese cuello adornado con un colgante que él hacía no mucho que le había regalado. Un lobo con un ojo de rubo y otro de zafiro guardaba la zona mas cercana a su corazón. Dos ojos celosos e iracundos eran los d ese colgante. ´´Celosos e iracundos por quien dañe a esta musa... celosos e iracundos serán is ojos a quien toque su cuerpo, mente, alma o corazón con malas intenciones´´. Un poco de saliva se coló por su garganta ya que quitaba el aliento la presencia de esa ensoñación hecha realidad en un mundo imaginado y a la vez tan existente como el ser humano y sus daños al mundo natural. Pero ese mundo era el suyo propio, hecho para ella, aun con muchos detalles que añadir.
Contempló el resto de su cuerpo, que no iba desnudo y que una parte muy muy pequeña, realmente minúscula a otra ocasiones y a otra mujeres desearía que así fuera. El morbo y los instintos salvajes estaban dormidos en ese momento, anestesiados por su presencia y su prestancia, su elegancia y su sonrisa. El sonrojo de sus mejillas, dos faros encarnados sobresaliendo levemente por encima de su ya de pos sí bello rostro, estaban prendidas, deleitando los ojos impregnados en alegría de ese hombre con alas. Lentamente la vio acercarse con un vestido negro en el cual reinaban unas final lineas de un azul que a ella pertenecían. A juego con las alas de ese ser abyecto lleno de tormentos interiores que solamente se marchaban cuando en las noches sus caminos se cruzaban. Ella siempre tenía las palabras precisas dichas desde su conocimiento de la mente humana para tranquilizar con certezas irrefutables sus preocupaciones. Cuan cerca le gustaría tenerla y a la vez sentir sus cálidas manos que pronto se hicieron presentes ante sus labios indignos de besar semejantes obras maestras de la ingeniería de Gaia. En un atisbo seguía viendo esa luz rojiza, preciosa y suave en las mejillas de ella. Ofrecía no una sino dos de sus manos y una suave risa salió de la garganta de ese caballero oscurecido por la tristeza e iluminado por la alegría de la presencia de ella, la mas bella criatura que en esos días podía encontrarse. Tan humilde era ella que no podía concebir algo tan espectacular como ver su sonrisa cuando esta emergía de entre sus labios. dos perfectos y mortíferos rayos ni muy finos ni muy gruesos, en perfecta proporción al resto de su fino y equilibrado rostro. Un espectáculo digno de ver era también su cabello que en ese momento acariciaba la brisa dándole a su porte de reina y bailarina un toque mas que sobrenatural, una amalgama de detalles y palabras que no podría ser expresado en mil años ni por diez mil artistas. No habría retrato que lograra atrapar toda la gracia de sus movimientos y poema que pudiera retransmitir esa aura de tranquilidad que emanaba de todo su ser.
Su vestido ni se alborotaba de forma retorcida o caprichosa, sencillamente permanecía en lenta sintonía con esa suave brisa nocturna. Esa tela que nombre desconocido, tejida por los elfos de los bosques, había sido el mas ambicioso regalo que se le podía hacer nunca a una dama de su porte y aun así no era del nivel suficiente para poder equiparar sus formas, tantos físicas como espirituales. Todo ello en una pieza mas que perfecta con dos alas que él, indigno caballero pero de sentimiento afortunado en ese momento, lucia abiertas de par en par, en un gesto ofrecido de refugio a ese cuerpo fino hecho para la danza y la elegancia. Nada mas necesitaba en ese momento. Que le quitaran de delante la lujuria, la sangre, las matanzas, los gritos de su víctimas o amante, que le quitaran la gloria y las medallas, las promesas y los juramentos, el solo se debía en ese momento a esa amiga que había llegado un ben día que esperaba que no se fuera. Finalmente, en un beso suavemente sus finos dedos se envolvieron dama y caballero en un abrazo cargado de todo un sentimiento de amistad y gozo que al menos ese ser abyecto sentía como una bendición a su miserable alma. No quería mas que el poder disfrutar de esa compañía certera en sus palabras, dulce en sus gestos y bondadosa en sus acciones, inocente en su movimientos y a la vez llena d e una fuerza interior que nadie podría igualar en la vida.
La luna contemplaba eso, seca de sentimientos pues todos se los había agenciado el caballero para componer el mas bello poema.
El nombre de ella.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Delirio de caballero alado.
Ahhh dulce sinceridad del corazón, poderse expresar vivamente en cada uno de los lenguajes que no saca lo peor sino que saca lo mejor de cada uno. Cuan bella es encontrar la inspiración en los ojos, en su sonrisa. A cada segundo que pasa mis alas se hacen mas grandes y noto como me es casi imposible contener las ganas de abrirlas de par en par y echarme a volar. Recorrería los mil cielos y los siete mares mortales así como los mil mares infernales y los siete cielos de azufre. Uno por cada pecado capital. Borraría de la faz de la tierra todos los lamentos que he dejado por glorias pasadas que nunca recuperaré, lideraría a ejércitos al son de canciones que solamente puedan infundir el mas enérgico ánimo incluso en la criatura mas triste de este mundo lleno de mágicas criaturas. Y de esa magia quisiera yo hablar. Hace mucho tiempo que busco el término correcto que afiance una opinión rígida de todo lo que supone su presencia en mi vida y creo que la palabra es ´´magia´´.
¿Por que magia? muy sencillo, porque en medio de una tormenta ella podría suponer una chispa de luz que anule toda esa fría sensación que me embarga. Y todo se encuentra en un solo punto de su anatomía, de su elegante y bella anatomía. Su poderosa mirada, núcleo de toda la inspiración que impulsa a mi ser a seguir viviendo, está llena de luz y de conocimiento, de una inteligencia viva y enérgica que lleva a cabo desprendimientos de la piedra que cada día se desborda por mi alma. Cuantas veces me habré dicho ´´ahhhh insignificante criatura, que tu nunca lograrás su atención´´ Y miren que gala de color e inspiración, y todo por que sus ojos se posaron en los míos. Y no hablemos de todo lo demás que podría tirarme hora despilfarrando todo aquello que quiero decir, que quiero gritar a vientos y tempestades de todos los rincones del mundo, que una dama de su altísimo nivel me ha dicho ser exquisito y a mi, que no me compete tal titulo por lo enorme que supone para mi esa titulación, incluye el argumento de mis alas, alas que vuelan ahora mismo, inquietas por verla de nuevo, por sentir sus caricias y besos en medio de la mas devastadora tempestad o de la mas poderosa calma, silencio de Dios o ira de Satanás- O viceversa en estos últimos dos acontecimientos-
Mis alas son regaladas por el sencillo echo de haber logrado por mucho tiempo sacar la sonrisa de todas aquellas mujeres, damas, niñas, y demás criaturas que merecieran ser restaurados sus espejos del alma. Pero ella es especial, que si me pidiera ser uno mas de todos los sencillos humanos de esta tierra llena de miserables criaturas, lo sería, pero no puedo permitir tales peticiones porque son mis alas lo que le han gustado. Arrancármelas sería para mi un acto de suicidio pero también de honor, de entrega de todo lo que me hace ser tal cual solamente por ver una luz última de sus ojos y por ver su sonrisa. Cuanto estoy dispuesto a sacrificar y ni una sola gota de racionalidad escapó aun de mis dedos. Me asusta esa nefasta perspectiva de que en algún momento pueda pasar algo, lo que sea, que eche a perder toda esa bonita amistad nuestra.
Porque ella antes que nada es una amiga, una aliada con excelentes gustos musicales. Una exquisita figura de mi vida, un elemento imprescindible que hace que ahora mismo quien lea esto piense´´madre de Dios, que loco estás hijo´´ pero es algo que no puedo evitar, que al mínimo trazo de inspiración lo estiro y estiro hasta lograr que lea esto en un futuro y se dedique a existir dentro de todo lo que la compone, una sonrisa en su rostro y palabras de agradecimiento en sus las, Sus labios... puertas a un mundo que por un lado anhelo conocer pero que temo al mismo tiempo, no romperé trato alguno ni juramento alguno de caballero. Quiero ser el mas digno y galante caballero que se pueda cruzar en su camino, que lo demás sea fortuna pero que no gane a mis palabras ante su juicio poema alguno ni carta de declaración. Sí, un caballero no debe de ser tan celoso ni envidioso pero es algo que no puedo evitar. Son sus ojos y sus besos en mis alas lo que lleva a erro en mi sistema de bondad eterna. No quiero perder esos momentos.
Terrible locura he escrito... espero que ella sepa perdonarme.
¿Por que magia? muy sencillo, porque en medio de una tormenta ella podría suponer una chispa de luz que anule toda esa fría sensación que me embarga. Y todo se encuentra en un solo punto de su anatomía, de su elegante y bella anatomía. Su poderosa mirada, núcleo de toda la inspiración que impulsa a mi ser a seguir viviendo, está llena de luz y de conocimiento, de una inteligencia viva y enérgica que lleva a cabo desprendimientos de la piedra que cada día se desborda por mi alma. Cuantas veces me habré dicho ´´ahhhh insignificante criatura, que tu nunca lograrás su atención´´ Y miren que gala de color e inspiración, y todo por que sus ojos se posaron en los míos. Y no hablemos de todo lo demás que podría tirarme hora despilfarrando todo aquello que quiero decir, que quiero gritar a vientos y tempestades de todos los rincones del mundo, que una dama de su altísimo nivel me ha dicho ser exquisito y a mi, que no me compete tal titulo por lo enorme que supone para mi esa titulación, incluye el argumento de mis alas, alas que vuelan ahora mismo, inquietas por verla de nuevo, por sentir sus caricias y besos en medio de la mas devastadora tempestad o de la mas poderosa calma, silencio de Dios o ira de Satanás- O viceversa en estos últimos dos acontecimientos-
Mis alas son regaladas por el sencillo echo de haber logrado por mucho tiempo sacar la sonrisa de todas aquellas mujeres, damas, niñas, y demás criaturas que merecieran ser restaurados sus espejos del alma. Pero ella es especial, que si me pidiera ser uno mas de todos los sencillos humanos de esta tierra llena de miserables criaturas, lo sería, pero no puedo permitir tales peticiones porque son mis alas lo que le han gustado. Arrancármelas sería para mi un acto de suicidio pero también de honor, de entrega de todo lo que me hace ser tal cual solamente por ver una luz última de sus ojos y por ver su sonrisa. Cuanto estoy dispuesto a sacrificar y ni una sola gota de racionalidad escapó aun de mis dedos. Me asusta esa nefasta perspectiva de que en algún momento pueda pasar algo, lo que sea, que eche a perder toda esa bonita amistad nuestra.
Porque ella antes que nada es una amiga, una aliada con excelentes gustos musicales. Una exquisita figura de mi vida, un elemento imprescindible que hace que ahora mismo quien lea esto piense´´madre de Dios, que loco estás hijo´´ pero es algo que no puedo evitar, que al mínimo trazo de inspiración lo estiro y estiro hasta lograr que lea esto en un futuro y se dedique a existir dentro de todo lo que la compone, una sonrisa en su rostro y palabras de agradecimiento en sus las, Sus labios... puertas a un mundo que por un lado anhelo conocer pero que temo al mismo tiempo, no romperé trato alguno ni juramento alguno de caballero. Quiero ser el mas digno y galante caballero que se pueda cruzar en su camino, que lo demás sea fortuna pero que no gane a mis palabras ante su juicio poema alguno ni carta de declaración. Sí, un caballero no debe de ser tan celoso ni envidioso pero es algo que no puedo evitar. Son sus ojos y sus besos en mis alas lo que lleva a erro en mi sistema de bondad eterna. No quiero perder esos momentos.
Terrible locura he escrito... espero que ella sepa perdonarme.
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