jueves, 8 de diciembre de 2011

Carta sádica III

Querida amiga: 

  En esta noche tan cruelmente fría de un invierno que no tiene parangón, yo me encuentro aquí, con sueño pero a la vez desvelado a la búsqueda de una motivación que me impulse a dormir pero lo cierto es que la idea de tu ausencia me tiene seriamente preocupado. Y mas preocupado ando yo por si alguien ha arrancado un solo gemido de tu delicioso dolor al arrancar tu piel o quizás destrozar tu cuerpo con sus propias manos. Los celos me ganan por momentos y no puedo evitar pensar en todo aquello que perdemos por las noches cuando no estás. Me pican los ojos pero se que si me acuesto con seguridad las escenas pasarán por mi cabeza y entonces mil vueltas daré en la cama. Así que aprovecharé esta pequeña misiva para poder reafirmar en lo que ya acordamos una vez de cara a la gente que seguramente desconozca nuestra relación pero a su vez que mejor sea así ya que bueno... son unos ineptos. 

  Tu dolor, como bien se ha investigado por el característico método de prueba- error es una de las esencias mas poderosas del mundo, de mi mundo y no puedo por mas que buscar en mi mente la forma mas sutil y dolorosa pero al mismo tiempo menos debilitadora que halla y así poder sacarte hasta la última gota de ese bello cuerpo que Satanás te ha dado. Recuerdo como si fuera ayer esas primeras gotas de dolor que me regalaste tan gentilmente, como lentamente tu carne se iba abriendo poco a poco y tus lágrimas y la sangre se deslizaban por los brazos hasta llegar al codo. Recuerdo mi lengua y tu lengua turnándose en las heridas para saciarse de una sed que me consume desde que tengo memoria. Poco a poco fue tomando forma esa bonita inscripción que nos ha único poco a poco mas de lo que ya estábamos pues no hacía mucho que tu sangre lentamente había circulado por mi garganta. Como dijiste aquel día: ahora vives en mi. Pero a los pocos días yo viví en ti a partir de ese momento y hasta hoy. Volviendo a lo de tu dolor, no entiendo como podrían en su momento confesarme cosas tales como algunos deseos e ideas que yo gustoso acepto y es mas nunca mas podré vivir sin tus ingeniosos y crueles aportes para aumentar tu dolor. 

  Mis celos son algo que deberíamos tener en cuenta, pues ya me he visto triturando todo un acantilado si te tropiezas en su cima y te raspas una mano. Tu dolor me pertenece y no pienso permitir que nadie mas se apodere de ese exquisito manjar, ese buffett libre de sensaciones que despierta en mi y en ti mis garras y las cuchillas por tu piel, desgarrando poco a poco tu deliciosa piel, la carne y quien sabe quizás algún día te corte hasta el hueso. No veo inconveniente en ello y espero que nadie te toque sin mi consentimiento. haz todas las salvajadas que quieras pero todo lo que sea sentir placer con el dolor es mi terreno. Tus lágrimas de tristeza serán igualmente vengadas pero egoístamente hablando pues ahora mismo habla un hedonista, tus lágrimas de dolor serán castigadas con toda la ira de ese Dios que dictaminó que provocar dolor a personas que sienten placer al ser torturadas era pecado. Tus lágrimas de dolor me han inspirado precisamente una excelente idea que ya pondremos en práctica cuando vulvas a estar en la cama y mostrándome tu fina y delicada piel. 

  Y con delicadeza, muy suavemente nos abrazaremos y estaremos conversando largas horas mientras mis dedos pasean por tus heridas, clavándose en estas y haciéndote gemir y gritar de un dolor que a mi particularmente me llena de un placer sádico y secreto en el que con lujuria consumaría un dolor antinatural en tu organismo, Evocando las grandes batallas de la historia en tu cuerpo, llenando tu piel de cortes, de heridas, de porciones de piel desaparecida. Tus ojos quizás sean lo único que queden vivo después de que durante meses esté haciendo tu dolor mi único sueño y mi único objetivo. No comeré mas que tu carne y no beberé mas que tu dolor y tu sangre, aderezadas con la sal de tus lágrimas, que poco a poco irán saliendo y la debilidad se hará contigo. Serás vulnerable y entonces te protegeré entre mis alas negras, acariciaré tu cabello y guardaré tu descanso, asegurándome de que el dolor no pare ni siquiera en ese mundo del dios Morfeo. estaré ahí, esperándote con mi mejor traje besando tu mano y arrancando tu piel suave y lentamente. Se que ahora duermes por lo que espero que mientras tanto tus sueños sean dulces y el dolor de mañana que mi mano cause en tu cuerpo te llene de ese placer que tanto disfrutamos ambos. 

Me despido entonces deseando que tengas dolorosos y placenteros sueños 

Atte: tu peligroso y querido amigo

P.D.: Sí, esta carta está escrita con tu sangre que extraje de todos los cortes de la vez pasada. 

4 comentarios:

  1. David que buena entrada! como dice el titulo, un poco sádica pero me atrapó de principio a fin. A veces no agarra eso de querer torturar por celos ... supongo que nadie puede evitarlo.

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  2. Oh pero querida Mel no es tortura por celos... son celos por tortura de otros... la dama a la que va dirigida esta carta es en sí una de las personas que mas quiero y no me celo de ella como persona sino mas bien como posible torturador frustrado. Digamos que de ti me gusta tu dulzura, de sol sus ojos azules y de ella sus gritos de dolor... Me alegra haber recibido un comentario tuyo querida mel, es para mi un gran placer y honor.

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  3. Gritos de dolor que resuenan en la estancia donde son concebidos, repetidos sin cesar por el eco que los acompañan para llenar de dulces sonidos los oidos del torturador que se deleita mientras desgarra la piel y los músculos de su víctima.

    Que el dolor te alimente y la sangre sacie tu sed querido.

    Bon apetit!

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  4. Ahhhh dulce sam dos comentarios tuyo en el mismo día es quizás incluso mas delicioso que todos los gritos de 10 años de torturas. Me saciaré y me aseguraré de que el banquete de dolor,lamentos y lágrimas sea lo mas delicioso posible para mi y mis apetitos tan ...curiosos

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