martes, 26 de julio de 2011

Ángel y demonio

Un demonio avanzaba imperturbable contemplando las caras de dolor de todas las personas ahí reunidas en medio de ese decadente lugar dejado de la mano de cualquier dios misericordioso al que suplicaban con sus patéticos lamentos. Veía en todos esos ojos el mismo deseo de salvación y de muerte prematura para no seguir sufriendo toda esa agonía. Algunos incautos se le pegaban a la sotana en busca de un consuelo pero nada les iba a dar a esos pobres condenados al infierno en la tierra. Con un tirón se libraba de sus garras y pocas veces insistían en seguir buscando un perdón de él al menos. El olor de la muerte y al enfermedad llenaba sus fosas nasales y le hacía sonreír de una forma macabra que nadie percibía pues disimular era uno de sus dones. Su deber era que ninguno abandonara la estancia aunque visto lo visto nada podía sacarlos de ahí. muchos estaban heridos en diversas partes del cuerpo o habían perdido alguna extremidad, lo que acentuaba el efecto del dolor en sus lamentos. Un suspiro y una sonrisa denotaban que el demonio se sentía como en casa en todo momento y de vez en cuando miraba a los ojos de algún pobre desgraciado y veía como se apagaba la chispa de la vida en su mirada. 


Lo que el demonio no advertía era lo que se acercaba por el otro extremo de esa casa llena de enfermos en la que se hallaba toda esa multitud, víctimas de una guerra sin sentido que no iba a conducir a ninguna parte. Con los mas delicados movimientos una pequeña figura avanzaba y se acercaba demasiado a las personas ahí postradas en camastros improvisados en sitios como la capilla o la cocina. Les miraba a los ojos y les dedicaba una sonrisa tranquilizadora. A ella no se le acercaban pues sabían que ella acudiría a la llamada de quien lo precisara para dar algo de consuelo. El hábito de monja daba a entender su servicio hacia Dios y toda su buena voluntad. En cada uno de los enfermos que trataban sus dedos se veía que afrontaban la muerte con otra cara, que estaban preparados para poder llegar al seno de su salvador. El olor de la muerte no producía agrado alguno en su cuerpo y sentía que cada vez había mas agobio concentrado en su interior pero el ángel y ahí se mantenía, con su cabellera rubia y sus ojos azules. Mas de uno decía que ella era un ángel y ella a sonreía y le susurraba al enfermo que el ángel era él porque pronto estaría al lado de Dios. Un consuelo que generalmente surtía buen efecto y que los dejaba mas tranquilos. Algunos llegaban incluso a mostrar síntomas de mejora. Así caminaba lentamente la mujer ensotanada entre las víctimas de esa guerra sin sentido. Con todo lo que estaba pasando era raro que no desencadenara una guerra entre el cielo y el infierno con la tierra como campo de batalla y esos pensamientos llenaban la mente del ángel cuando el demonio se plantó delante de ella e intercambiaron miradas acercándose el uno al otro. 


Y no hubo nada mas que un cruce de camino y cada uno por su trayecto deseado. 


Que tregua tan horrible para el demonio no poder hacer sufrir a ese ángel y que treguas tan terrible para el ángel por no poder tratar de salvar el alma de ese demonio, para que entre en el cielo. Ambos estaban disgustados con esa estúpida tregua en la que se hallaban los cielos y los infiernos con todos sus mandatarios. De nada servía salvar las vidas de los inocentes si la situación era tan equilibrada. pero los designios de los poderosos eran así, Ellos tenían su forma de actuar sobre los que no entendían tales designios supuestamente por ser tan sabios y poderosos, por ser mas buenos que los buenos y mas malos que los malos. Así paseaban el ángel y el demonio por ese lugar tratando de salvar una y condenar otro. Por los siglos de los siglos y si esa guerra terminaba serían envidados a otra muy parecida ya fuere entre países o de hermanos contra hermanos. Se volverían a cruzar sus caminos sin dirigirse mas que una mirada de rabia por parte de el y de triste pena por parte de ella, de una lastima profunda que enrabiaría al demonio hasta hacerlo estallar de forma muy violenta contra todo aquello que pudiera agarrar.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario